La revista digital de e-learning de América Latina Año 1 - Número 21 | Sábado 17 de Mayo de 2008  

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Mitos y realidades de aprender con Internet
Jaime Sánchez (Universidad de Chile)*

Internet en la mayoría de nuestras escuelas y liceos. Y está para quedarse, para ser integrada como una herramienta pedagógica, como un recurso de aprendizaje. Existe un particular interés por utilizarla, como un medio para hacer más pertinente, activo y moderno el aprender. Pero como ocurre con cualquier tecnología, su potencial sólo podrá ser integrado al currículum escolar si se adapta a un objetivo pedagógico, a una necesidad del aprender que requiera la concurrencia de este medio por sus características distintivas, que constituyen un valor educativo agregado.

Observamos una tremenda motivación y expectativas desmedidas en relación con el impacto de Internet en el aprender. Habiendo sido pioneros en el uso educativo de Internet en Chile hace seis años y conociendo en terreno sus fortalezas y debilidades en la acción, el discurso actual sobre las hipotéticas bondades y predicciones optimistas, nos desafía a realizar un análisis riguroso de nuestras ideas y experiencia, así como de aquellas en otras latitudes. En diversos países, no tener acceso a Internet es visto prácticamente como un pecado educativo y tener Internet es signo de modernidad y éxito. Chile duplicará la actual cobertura de establecimientos educacionales conectados a Internet. Por ello, Internet penetrará muy fuertemente el epitelio educativo y en un futuro no muy lejano escucharemos hablar mucho más acerca de la importancia de Internet en la educación, de hecho, ya estamos observando juicios e ideas que preocupan, por esto planteo el título de este análisis: Aprender con Internet, Mitos y Realidades.

Es en este contexto que formulo algunas interrogantes e invito al lector a compartir un análisis del estado del arte sobre Internet y el aprender, dando forma a mitos y realidades. ¿Cuál es el plus o valor agregado de Internet en el aprender? ¿Cuáles son los temas que surgen con más fuerza en la integración de Internet en el currículo escolar? ¿Qué podemos aprender de todo ello? Los invito a analizar estas preguntas a la luz de las investigaciones recientes.

El contexto

Un punto de partida de este análisis es conocer cuál es el contexto educativo donde ocurre la inserción de Internet. Existe un creciente interés por usar Internet como recurso pedagógico, esto es incuestionable. Hay una motivación y un optimismo importante, pero también ello encierra un peligro. Internet no fue creado con un fin educativo en mente, sino para fines militares estratégicos. No es una tecnología diseñada para usos educativos. ¿Qué implica esto? Implica que hay que inventarle usos educativos inteligentes a una tecnología que no fue creada con un fin pedagógico, para apoyar el aprender. Ello envuelve una tarea no trivial y compleja para quienes pensamos que las tecnologías de la información y comunicaciones en educación tienen su raison d´etre en tanto constituyen un valor educativo agregado que justifique su uso, y aporte algo distinto, nuevo significativo y enriquecedor en relación con la tecnología añeja.

Con mayor frecuencia que lo deseado, nos enfrentamos a la pregunta: ¿será este un caso más de una tecnología en busca de una aplicación educativa?…. En lugar que, dada una necesidad en el aprender, o un problema en el aprender, busquemos un apoyo, un soporte en una tecnología poderosa como es Internet, para ayudar en la resolución de dicho problema. Por ello, comenzaremos planteando que un uso pertinente de Internet requiere de una previa necesidad educativa, un problema o un requerimiento educativo, de un conflicto en el aprender donde se requiera de aquello que Internet hace muy bien de manera única en relación con otras tecnologías, para que sea un socio en la construcción significativa del aprender.

El otro lado de la moneda es preguntarnos si acaso estamos ante expectativas desmedidas de lo que los profesores y aprendices pueden hacer con Internet, de lo que Internet puede potencialmente hacer para ayudar a profesores y aprendices en sus creaciones y construcciones. En esta mirada, observamos que diversos juicios, opiniones y predicciones no tienen ninguna relación con las posibilidades ciertas y con las realidades. Ahora bien, cuando realizamos este análisis no lo hacemos desde un plano teórico, sino que a partir de nuestra experiencia en el uso de Internet con profesores y alumnos de escuelas y liceos.

Un punto importante es que en diversos proyectos de Informática Educativa basados en Internet no se considera, explícita o implícitamente, el hecho que el contexto escolar condiciona culturalmente el uso de herramientas como Internet. Esto es, no sólo se trata de tener la tecnología, capacitar a los profesores, diseñar experiencias pedagógicas, sino que también se trata de insertarlas en un contexto escolar diverso, complejo y culturalmente único. Internet es entendido a través de su uso, modificando la visión de mundo de los usuarios y adoptando los valores y creencias de esa cultura. La cultura y el uso de Internet actúan juntas para moldear la forma como profesores y alumnos ven al mundo, y la forma como el mundo es visto determina el entendimiento del mundo e Internet.

El contexto escolar condiciona y modela el uso (y desuso) de tecnologías como Internet para fines pedagógicos. Condiciona culturalmente los usos de las herramientas. Así, podemos tener excelentes equipos de computación, una capacitación de profesores de calidad, innovadoras ideas pedagógicas, pero si el contexto escolar no está en sintonía con el uso de Internet, no sólo no tendremos los resultados esperados, sino que simplemente estos resultados pueden desvirtuar el uso de esta tecnología en el aprender. Así por ejemplo, a pesar que las Escuelas A y B tienen la misma tecnología, misma capacitación de los profesores, mismos materiales de aprendizaje, mismo tipo de experiencias piloto con el uso de Internet y el mismo tiempo dedicado a ello, por el sólo hecho que la Escuela. A está inserta en un contexto histórico, social y culturalmente distinto, como escuela, como profesores, como alumnos, los resultados probablemente serán muy distintos a la Escuela B, ya que el rol que ejerce el contexto, la experiencia situada, en la cognición con tecnología, determina la forma, el tipo y la calidad de uso de una herramienta como Internet para usos pedagógicos.

Mitos

En la actualidad existen una serie de mitos en relación con el uso de Internet para fines educativos y su efecto en el aprender. Discutiremos brevemente algunos mitos que podemos identificar en una diversidad de trabajos y en el discurso de diversos especialistas.

Navegar es aprender. Los aprendices cuando navegan en el Web no están necesariamente aprendiendo. Concordamos que es una forma distinta de interacción. Los estudios que existen al respecto son claros, navegar no genera aprender. Es lo mismo que si pensamos que leer, sin necesariamente comprender, es aprender. Navegar no implica un directo aprender. Ninguna investigación apoya la idea que navegar es aprender.

La interactividad en Internet genera aprender. Por el sólo hecho de interactuar con un medio que puede ser entretenido por su look and feel, no se genera aprendizaje. La tecnología per se no genera nada en educación. Internet no le hace cosas a la gente. Es como el Bacilo de Koch y la tuberculosis; si hay Bacilo hay tuberculosis, si no está presente no hay tuberculosis. Entoces, si hay Internet se aprende. Sabemos que esto no tiene asidero. Las investigaciones indican que Internet no genera aprender, sino que son las metodologías empleadas que, en conjunto con Internet, en contextos específicos, ayudan y favorecen el aprender. La interactividad está referida a las personas y no a las máquinas. La mayoría de las páginas y sitios Web generan una interactividad muy pobre. Cliquear el mouse, flechas hacia delante y atrás o el backspace no es acción y reacción recíproca. Interactividad no es sinónimo de "enter"actividad. Internet puede ser potencialmente interactivo, pero lo significativo son las posibilidades cognitivas que genera en las personas y que dan lugar a la interactividad.

Buscar información en Internet es muy fácil. Existe un eslogan en Internet que dice "cuando quiera, donde quiera, como quiera", indicando que es muy fácil encontrar y acceder a lo que se quiera y cuando se quiera. Pero eso no es así. Cuando se da una tarea a un aprendiz que implica buscar información, puede que se pierda en el cyberspace, puede que nunca encuentre la información que está buscando, ya que buscar información implica poseer habilidades anteriores al uso de Internet, tales como selección, análisis y síntesis de información, recolección y contraste de datos, entre otros. Buscar cualquier información puede ser relativamente fácil, pero buscar información significativa, relevante, de valor agregado, no lo es, por el contrario, es más complejo y requiere de habilidades de alto orden cognitivo.

Una escuela conectada a Internet es una escuela moderna. Estar conectado no implica modernidad y globalización, ¡Esto no ocurre por osmosis! Estar conectado significa per se ser moderno. Un aprendiz puede estar conectado, pero sub-utilizando el medio, sólo para navegar sin rumbo, o bien para fines distintos a los curriculares, como acceder a clips de video, chats, páginas de artistas, etc. La escuela no es más moderna por poseer computadores conectados a Internet. Lo es porque sus metodologías, sus contenidos, su proyecto educativo, su misión y visión se adaptan e insertan flexiblemente en la sociedad del conocimiento donde viven sus aprendices. Es indudable que las herramientas tecnológicas ayudan, aumentan y extienden las potencialidades humanas, pero no son la causa de ser más o menos moderno.

Comunicarse en línea (online) implica una comunicación humana más efectiva. Diversos optimistas desmedidos señalan que Internet mejora la comunicación humana. Internet provee de una serie de recursos y servicios que soportan distintos tipos de comunicación humana virtual, como el correo electrónico, chat, listas, grupos de noticias, etc, pero ello no implica que por el sólo hecho de tener disponible estos servicios, la comunicación, y más críticamente, la comunicación humana virtual, se verá favorecida. Los alumnos que chatean permanentemente no logran aprender y mejorar sus habilidades de comunicación, por el contrario, muchas veces las empeoran, sobre-utilizando un lenguaje desviado del contexto educativo.

La hipermedialidad, la no-linealidad de Internet mejora el aprender. Esta idea es anterior a Internet, se inicia con los multimedios. Cuando un aprendiz navega por Internet, lo hace de manera no secuencial, no lineal. La navegación implica dar saltos digitales desde un nodo o contenedor de información medial a otro, sin seguir una secuencia como cuando leemos un libro. Diversos trabajos señalan que navegar no secuencialmente no implica necesariamente aprender y mucho menos implica aprender mejor. Sólo implica una nueva forma de acceder o navegar a través de la información.

Un sitio Web educativo puede ser utilizado en diversas realidades. Un sitio Web puede ser visto como cualquier material educativo, funciona en ciertas realidades o contextos y en otras requiere de ajustes y adaptaciones. En diversas experiencias parece estar implícita la idea que un mismo sitio Web puede ser utilizado en diferentes realidades y la idea es lo contrario. Un sitio Web es un espacio virtual de interacción para informarse, aprender y construir, por lo que las características de este espacio deben considerar la contextualización y adaptación a realidades educativas distintas. Un sitio Web puede que sea pedagógicamente muy útil en un cierto contexto educativo y no en otro. Por lo tanto, los aprendices deben estar expuestos a una diversidad de sitios Web para un mismo propósito educativo, ya que hay una diversidad cultural, una diversidad de modelos mentales, formas, estilos de aprendizaje y curriculares.

Cualquier contenido educativo puede ser utilizado en Internet. La realidad ciertamente es otra. Ciertos contenidos pueden ser utilizados para sacar mayor provecho educativo del valor agregado de Internet, otros no necesitan de una tecnología digital para lograr un entendimiento. Como cualquier tecnología, Internet tiene historias que cuenta bien e historias que no cuenta tan bien, por ejemplo, según las investigaciones los profesores de matemática tienden a utilizar menos Internet para el aprender que profesores de otras disciplinas. Ello ocurre porque no es trivial aprender matemática con Internet como puede serlo, por ejemplo, trabajar temas de historia o biología. Probablemente hay un tema metodológico al utilizar Internet en matemática. No cualquier contenido puede ser utilizado con Internet para fines pedagógicos.

Internet transformará la educación tradicional en una educación a distancia, interactiva e interconectada. Esto aparece en diversos trabajos muy relevantes en educación a distancia. ¿Qué implica esto? Para varios autores mucho de lo que hoy se realiza en la escuela y el liceo se realizará en un futuro cercano a través de una modalidad no presencial, virtual, a distancia con soporte Internet. Esto no tiene mucho respaldo en la investigación realizada en el tema. Hay experiencias exitosas y fracasos. Hay optimismo y reticencia. Una diversidad de estudios indica que la educación a distancia de calidad es más costosa que la educación presencial, requiere de mayor tiempo de preparación y diseño, de una diversidad de profesionales en nuevas tecnologías, diseño pedagógico, contenidos, así como técnicos, ayudantes y tutores. A su vez, no todos los alumnos responden bien en una modalidad a distancia, ya que esta exige autonomía, responsabilidad, centrarse en la tarea y otras habilidades y destrezas ausentes en muchos de nuestros alumnos aún en educación superior. La televisión, la radio y las películas no cambiaron el paradigma educativo, entonces, ¿Por qué pensar que Internet lo va a cambiar? La educación siempre ha fluido en una dualidad de estabilidad y cambio, y la necesidad de comunicación e interacción con otros es aún muy necesaria para la construcción social del aprender. No está claro que Internet sea mejor que otras herramientas, pero si que plantea diversos dilemas. ¿Qué profesor está preparado para tutelar online a una gran masa de alumnos, contestando cientos de mensajes diarios y teniendo chats y discusiones permanentemente? Indudablemente que la educación a distancia con soporte Internet requiere de una metodología distinta con profesores, tutores y con interacción permanente on y offline, sincrónica y asincrónica, así como modernos diseños pedagógicos. Tal vez sea necesario un nuevo paradigma del aprender virtual, global, deslocalizado, interactivo y colaborativo. Todo nuevo medio tecnológico en educación requiere de una metodología distinta que se ajuste a las características únicas de ese medio. Hay que inventarle usos creativos a Internet para el aprender, en especial, si se trata de utilizarlo como un recurso pedagógico poderoso para un aprender virtual a distancia.

El profesor puede planificar actividades de clases con Internet. Lo que indican las investigaciones es que los profesores preferentemente usan Internet para buscar información, pero actividades pedagógicas integradas con el apoyo de Internet son realizadas por muy pocos profesores, preferentemente aquellos que utilizan metodología más constructivistas, que son más jóvenes, líderes, es decir, esto también es un mito aún.

Internet apoya el desarrollo de proyectos. La percepción es que con Internet se pueden hacer buenos proyectos pedagógicos para los niños; proyectos realistas, integrados y globales. Sabemos que esto es posible dado ciertas condiciones y contextos, pero también observamos que la gran mayoría de estos proyectos se inician con mucha motivación y no se completan porque son mayores las expectativas emocionales que las cognitivas.

Internet es una buena herramienta de investigación. Internet es una muy buena herramienta para un buen investigador. La investigación la hace el investigador, no la tecnología. Internet es una buena herramienta para apoyar las distintas etapas de una investigación, pero no es una herramienta que nos permitirá investigar sin poseer previamente las habilidades de investigación, por lo que profesores y aprendices deben desarrollar primero estas habilidades y luego utilizar Internet para ampliar y enriquecer su método de investigación.

Internet favorece el aprendizaje interdisciplinario. Sabemos que esto es académicamente correcto, pero de los proyectos que se realizan con Internet muy pocos son interdisciplinarios, generalmente participan uno o dos profesores, y nos preguntamos: ¿cuál es la razón por la que la interdisciplinariedad no es común entre los profesores? Una de las respuestas es que el hacer cotidiano del profesor no incluye el trabajo en equipo y pensar que la tecnología va a cambiar rápidamente, de la noche a la mañana, una conducta humana empotrada en el modelo mental de los profesores, es irreal.

Con Internet los niños pueden diseñar sus propios materiales en situaciones de aprendizaje. Potencialmente es así, pero en muchos casos no lo realizan porque Internet no está integrado al currículum, los profesores no lo saben hacer o no lo estimulan. Internet provee de una serie de posibilidades para construir materiales educativos digitales, pero hay que diseñar las actividades de aprendizaje con el soporte de las tecnologías de información y comunicaciones, que permitan lograr esto. Hay aún todo un camino de capacitación y acción por recorre para ver a nuestros aprendices construyendo materiales con Internet para apoyar su aprender.

Internet crea las condiciones para un aprendizaje global. También es un mito, la realidad es que cuando los niños trabajan con Internet tienen contacto, interacción e intercambio con niños de otras zonas, regiones, países, culturas y eso es una muestra de globalización, pero dista mucho que aquello sea aprendizaje. El aprendizaje global aún es más una metáfora que una realidad.

Internet favorece un aprendizaje situado y distribuido.Que Internet pueda ayudar a lograr aprendizajes contextualizados es lo ideal, pero aún es sólo una conceptualización. Es posible realizar actividades pedagógicas distribuidas con el apoyo de Internet, online, sincrónicas y asincrónicas, actividades de colaboración, pero ello no significa un directo aprendizaje. La tecnología Internet permite potencialmente generar actividades colaborativas virtuales y distribuidas, el tema es crear metodologías de trabajo con tecnología que implemente esta idea para fines de aprendizaje.

Internet permite crear comunidades de aprendizaje. La construcción de comunidades de aprendizaje activas y constructivas es posible sólo si existen las conductas y habilidades previas en los miembros de la comunidad. Lo que ha ocurrido en diversos proyectos es que se han creado espacios de interacción virtual, pero con un bajo valor agregado en el uso de esa tecnología. Los profesores no están acostumbrados a conversar, compartir recursos y expresar sus opiniones de manera virtual, ya que ello demanda conductas y habilidades no habituales en el rol cotidiano del profesor.

Realidades

Es así como a partir de los mitos analizados podemos contrastarlos con algunas realidades en el uso de Internet para fines de aprendizaje, a partir de un análisis de la literatura y de la experiencia en el trabajo con esta tecnología en escuelas y liceos. He aquí algunas realidades:

1. Siguen existiendo problemas de tiempo y de apropiación tecnológica que hacen que Internet sea subutilizado en las escuelas y liceos. El profesor tiene escaso tiempo para diseñar y desarrollar actividades con Internet y todavía hay reticencia y un cierto temor hacia el uso de Internet como material de aprendizaje.

2. Problemas topográficos hacen que Internet sea visto como una herramienta de laboratorio y eso puede crear una idea que para trabajar y aprender con Internet los aprendices deben ir al laboratorio. Existe la necesidad de una mayor integración curricular de Internet. Para ello, más allá de laboratorio, Internet debe estar asequible en el aula donde ocurre permanentemente el aprender. Los recursos educativos digitales deben ser ubicuos, invisibles, de manera de asegurar una real integración al aprender.

3. La mayoría de los profesores están en los niveles cognitivos iniciales de uso de Internet (apresto, adopción y adaptación). Todavía están en una etapa de conocimiento de la herramienta. Los niveles de apropiación (sentirse seguros y en propiedad de la herramienta) y creación (usar la herramienta para construir conocimiento), están aún reservados a muy pocos profesores.

4. Internet puede ser visto como una herramienta para hacer más de lo mismo. Leer online el diario digital, bajar un libro/texto, visitar páginas de centros comerciales y librerías viruales, por ejemplo, es más de lo mismo. Ver Internet como un libro, como la radio o como la televisión, es más de lo mismo, y más de lo mismo con una nueva tecnología significa peor de lo mismo. Esto es, no utilizar al máximo las potencialidades únicas del nuevo medio digital, sino que utilizarlo para similares tareas que se pueden realizar con los medios anteriores.

5. Internet es utilizado como libro, como video, como TV, como software educativo, ¿Cuándo lo usamos como Internet?, Lo utilizamos cuando sacamos ventaja de su valor agregado distintivo de otro medio. Llegó el momento de utilizar el valor agregado constructivo de este medio para fines educativos.

6. La mayoría de las aplicaciones que se realizan con Internet se pueden hacer con otro medio, por lo general, con un medio añejo. Diversos sitios Web parecen libros y vienen con respaldo en átomos (CD). ¿Qué evidencia esto? no conocer el medio, no sacarle provecho al valor agregado de la nueva tecnología. Los bits coexisten con los átomos.

7. Es Internet la que debe adaptarse a la tarea cognitiva y no viceversa. La realidad es que para un uso pertinente de esta tecnología, las particularidades únicas de Internet tienen que ajustarse a una necesidad o problema de aprendizaje particular, cuyo tratamiento metodológico requiere de la participación de las características únicas de Internet.

8. Las conexiones a Internet son aún muy inestables. Hace cinco años era una realidad explicada por la inmadurez de la tecnología, pero hoy las escuelas siguen teniendo dificultades con la estabilidad en sus conexiones. A mediodía es imposible trabajar con Internet desde las escuelas y liceos. ¡WWWait!. En Chile hay alrededor seis mil establecimientos conectados, pero aún existen restricciones para acceder a un mayor ancho de banda y eso genera frustración.

9. Las personas no tienen paciencia con Internet como la tienen con otras tecnologías, puede que tengan paciencia con los problemas del computador y el software convencional e incluso intentar solucionar cualquier dificultad, pero no con Internet. Cada vez que nos enfrentamos a un nuevo medio tecnológico ponemos cognición en ese medio y esa cognición es distinta para diferentes medios. Así, ante cualquier dificultad operativa con un software convencional buscamos el error o reiniciamos el equipo y esperamos que funcione, pero si Internet no responde o bajar un sitio Web es lento, simplemente no seguimos usándolo.

10. Se requieren varias destrezas y habilidades cognitivas de búsqueda, selección y síntesis de información para utilizar apropiadamente Internet. Primero hay que desarrollar esas destrezas y habilidades y luego poner a los alumnos a buscar información relevante en Internet. La tecnología Internet no va a desarrollar esas destrezas y habilidades, y el aprendiz por sí sólo no lo va a realizar.

11. Comenzamos a observar un netcentrismo en el pensar y en el hacer, donde el punto central es Internet y no el aprendizaje. La idea es que primero pensemos en el aprender y sus necesidades y luego vislumbrar un uso de Internet para apoyar aquello.

12. En nuestro sistema escolar tenemos hoy una relación 70:1, 70 alumnos por computador. Las políticas educacionales indican que de aquí a cinco años llegaremos a una proporción de 30:1, 30 alumnos por computador con conexión a Internet. Hace cuatro años la relación en los Estados Unidos y en Europa era de cinco alumnos por computador y aún en estos países hay dificultades con el uso y la integración curricular de Internet. Estamos muy lejos de la meta. ¿Qué hacen 70 alumnos con un computador? La idea no es llegar a una relación un alumno un computador, porque mayor número de computadores no implica mejor aprendizaje, pero implica mayor dificultad de acceso a recursos educativos digitales. La realidad indica que con 70 alumnos por computador las posibilidades individuales de acceso y uso de Internet para aprender son muy limitadas.

13. La colaboración virtual en Internet tiende a ser entendida para grupos grandes, ya que lo que comúnmente vemos en proyectos colaborativos globales son grupos de aprendices extensos y diversos. Cuando pensamos en proyectos colaborativos en Internet generalmente tenemos en mente a grandes grupos, pero los resultados pedagógicos más significativos se han logrado con equipos acotados de trabajo colaborativo.

14. La mayoría de los proyectos con el apoyo de Internet logran éxito hasta las etapas de curiosidad y euforia inicial. Profesores y aprendices piensan que pueden hacer una diversidad de actividades, pero sólo permanecen en el tiempo los que están mejor organizados y dotados de las habilidades previas. La realidad indica que no todos los proyectos terminan exitosamente y algunos no llegan a feliz término.

15. Muchos proyectos en Internet y con Internet son de alto impacto emocional pero de bajo valor educativo. La inserción de Internet genera un aumento del flujo de la red, más participantes, mayor tendencia a intercambio sin propósito, contaminando la red, disminuyendo la calidad de la comunicación y frustrando las expectativas de profesores y aprendices.

16. El Web no es una biblioteca como se suele pensar, éstas tienen un propósito y una organización, en Internet la información no está comprensivamente organizada como en una biblioteca, no tiene un propósito cultural claro. Por ello, antes de usar Internet debemos desarrollar las habilidades para manejar información homogénea/diversa, simple/compleja, superflua/significativa.

17. La colaboración en Internet es más productiva cuando los alumnos han desarrollado las habilidades y tienen experiencia en trabajo colaborativo cara a cara. Primero hay que construir habilidades colaborativas con las personas. Si la idea es colaborar con las personas a través de máquinas, es prerrequisito saber colaborar con los otros y luego complementar, mejorar y ampliar esta experiencia con el apoyo las máquinas.

Ideas Finales

El ser humano crea tecnología con un fin, pero luego nos percatamos que la máquina empieza a tener ideas propias. Las máquinas son capaces de cambiar nuestras costumbres y nuestras formas de pensar. Es el síndrome de Frankestein que propone Postman en su libro Amusement Ourselves to Dead. En educación este cambio puede ser más lento y parcial, no tendemos a pensar que las máquinas nos obligan a cambiar, pero hemos visto estos últimos treinta años que la tecnología ha cambiado y transformado nuestras costumbres y eso debemos tenerlo presente.

El quid del asunto para usar pertinentemente Internet en educación es definir métodos innovadores y estrategias para diseñar, planificar y conducir acciones en red, donde la innovación no sea solamente incluir Internet, sino que la revisión de procesos de aprendizaje o la creación de nuevos métodos basados en Internet. La red no fue diseñada con un propósito educativo en mente, por lo que hay que inventarle usos creativos, sacando partido de su valor agregado. Aún reconociendo sus potencialidades, la idea es que complemente las tecnologías existentes y no que las reemplace. Así, una nueva tecnología será mejor utilizada no en términos de lograr la forma de otros medios, sino que por su valor agregado en comparación con otras tecnologías y usándola apropiadamente.

Aprender a usar la potencialidad de Internet no es trivial, aquellos que no aprendan estas habilidades están condenados a ver Internet como un bonito juguete o un atractivo programa de entretención. Si es para lograr aquello, no la utilicemos con fines educativos. Hay que entender a Internet como lo que es, un recurso digital muy poderoso para acceder a información distribuida y comunicación interpersonal virtual, y para producir y publicar información, eso es lo que permite Internet, no más que eso y sobre aquello tenemos que diseñar y construir las acciones pedagógicas. La posibilidad que Internet sea un recurso educativo efectivo depende de la adopción del enfoque metodológico más conveniente para la aplicación de Internet deseada, en orden a producir un valor educativo agregado.

En los últimos cincuenta años el aprendizaje no ha sido más efectivo con la introducción de la radio, la televisión y los computadores. No sabemos qué ocurrirá con Internet. Las tecnologías en educación se han desenvuelto siempre en un contexto educativo de estabilidad y cambio. En educación las cosas no cambian completamente, no cambian al ritmo diseñado por las personas que planifican esos cambios. Esto no quiere decir que estas tecnologías no sean efectivas, sino que no han sido significativamente más efectivas que otras tecnologías añejas tradicionalmente usadas. En educación hay espacio para tecnologías nuevas y añejas. Lo importante es aprender la lección del uso pedagógico de las tecnologías anteriores a Internet y no volver a repetirla, a menos que queramos tropezar dos veces con la misma piedra.

*Jaime Sánchez se desempeña como Director del Centro de Computación, y Comunicación para la Construcción del Conocimiento, ubicado en el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile. Recientemente obtuvo dos Premios Europeos, The Stockholm Challenge Award 2000, otorgado por la Comisión Europea y la Ciudad de Estocolmo, y el Global Junior Challenge 2000, otorgado por la Comisión Europea y la Ciudad de Roma. Dos de sus proyectos de investigación finalizaron con la construcción del primer software educativo multimedial producido en Chile: Gameto y El Segundo Gameto, utilizados en diversos países de Latinoamérica. Master of Arts, Master of Science y Doctorado en la Universidad de Columbia, Nueva York, USA (su Tesis doctoral se centró en los temas de Cognición, Teorías de Aprendizaje e Informática Educativa). Realizó estudios postdoctorales (1987) en la Universidad de Cornell, Universidad de Columbia y el Media Lab del MIT. Fue Director de los Programas de Postgrado de la Universidad de Antofagasta, y Profesor de la Universidad del Estado de Nueva York y la Universidad Arturo Prat.

Este artículo fue cedido por su autor a e-Learning América Latina. El mismo fue publicado originalmente en la Sección Artes y Letras, del diario El Mercurio (Chile).


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Lo importante es aprender la lección del uso pedagógico de las tecnologías anteriores a Internet y no volver a repetirla, a menos que queramos tropezar dos veces con la misma piedra.
 
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