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Mitos y realidades de aprender con Internet
Jaime
Sánchez (Universidad de Chile)*
Internet en la mayoría de nuestras escuelas
y liceos. Y está para quedarse, para ser integrada como una herramienta
pedagógica, como un recurso de aprendizaje. Existe un particular
interés por utilizarla, como un medio para hacer más pertinente,
activo y moderno el aprender. Pero como ocurre con cualquier tecnología,
su potencial sólo podrá ser integrado al currículum escolar si se
adapta a un objetivo pedagógico, a una necesidad del aprender que
requiera la concurrencia de este medio por sus características distintivas,
que constituyen un valor educativo agregado.
Observamos
una tremenda motivación y expectativas desmedidas en relación
con el impacto de Internet en el aprender. Habiendo sido pioneros
en el uso educativo de Internet en Chile hace seis años y
conociendo en terreno sus fortalezas y debilidades en la acción,
el discurso actual sobre las hipotéticas bondades y predicciones
optimistas, nos desafía a realizar un análisis riguroso
de nuestras ideas y experiencia, así como de aquellas en
otras latitudes. En diversos países, no tener acceso a Internet
es visto prácticamente como un pecado educativo y tener Internet
es signo de modernidad y éxito. Chile duplicará la
actual cobertura de establecimientos educacionales conectados a
Internet. Por ello, Internet penetrará muy fuertemente el
epitelio educativo y en un futuro no muy lejano escucharemos hablar
mucho más acerca de la importancia de Internet en la educación,
de hecho, ya estamos observando juicios e ideas que preocupan, por
esto planteo el título de este análisis: Aprender
con Internet, Mitos y Realidades.
Es en este contexto que formulo algunas interrogantes
e invito al lector a compartir un análisis del estado del
arte sobre Internet y el aprender, dando forma a mitos y realidades.
¿Cuál es el plus o valor agregado de Internet en el
aprender? ¿Cuáles son los temas que surgen con más
fuerza en la integración de Internet en el currículo
escolar? ¿Qué podemos aprender de todo ello? Los invito
a analizar estas preguntas a la luz de las investigaciones recientes.
El
contexto
Un punto de partida de este análisis es conocer
cuál es el contexto educativo donde ocurre la inserción
de Internet. Existe un creciente interés por usar Internet
como recurso pedagógico, esto es incuestionable. Hay una
motivación y un optimismo importante, pero también
ello encierra un peligro. Internet no fue creado con un fin educativo
en mente, sino para fines militares estratégicos. No es una
tecnología diseñada para usos educativos. ¿Qué
implica esto? Implica que hay que inventarle usos educativos inteligentes
a una tecnología que no fue creada con un fin pedagógico,
para apoyar el aprender. Ello envuelve una tarea no trivial y compleja
para quienes pensamos que las tecnologías de la información
y comunicaciones en educación tienen su raison d´etre
en tanto constituyen un valor educativo agregado que justifique
su uso, y aporte algo distinto, nuevo significativo y enriquecedor
en relación con la tecnología añeja.
Con mayor frecuencia que lo deseado, nos enfrentamos
a la pregunta: ¿será este un caso más de una
tecnología en busca de una aplicación educativa?….
En lugar que, dada una necesidad en el aprender, o un problema en
el aprender, busquemos un apoyo, un soporte en una tecnología
poderosa como es Internet, para ayudar en la resolución de
dicho problema. Por ello, comenzaremos planteando que un uso pertinente
de Internet requiere de una previa necesidad educativa, un problema
o un requerimiento educativo, de un conflicto en el aprender donde
se requiera de aquello que Internet hace muy bien de manera única
en relación con otras tecnologías, para que sea un
socio en la construcción significativa del aprender.
El otro lado de la moneda es preguntarnos si acaso
estamos ante expectativas desmedidas de lo que los profesores y
aprendices pueden hacer con Internet, de lo que Internet puede potencialmente
hacer para ayudar a profesores y aprendices en sus creaciones y
construcciones. En esta mirada, observamos que diversos juicios,
opiniones y predicciones no tienen ninguna relación con las
posibilidades ciertas y con las realidades. Ahora bien, cuando realizamos
este análisis no lo hacemos desde un plano teórico,
sino que a partir de nuestra experiencia en el uso de Internet con
profesores y alumnos de escuelas y liceos.
Un punto importante es que en diversos proyectos
de Informática Educativa basados en Internet no se considera,
explícita o implícitamente, el hecho que el contexto
escolar condiciona culturalmente el uso de herramientas como Internet.
Esto es, no sólo se trata de tener la tecnología,
capacitar a los profesores, diseñar experiencias pedagógicas,
sino que también se trata de insertarlas en un contexto escolar
diverso, complejo y culturalmente único. Internet es entendido
a través de su uso, modificando la visión de mundo
de los usuarios y adoptando los valores y creencias de esa cultura.
La cultura y el uso de Internet actúan juntas para moldear
la forma como profesores y alumnos ven al mundo, y la forma como
el mundo es visto determina el entendimiento del mundo e Internet.
El contexto escolar condiciona y modela el uso (y
desuso) de tecnologías como Internet para fines pedagógicos.
Condiciona culturalmente los usos de las herramientas. Así,
podemos tener excelentes equipos de computación, una capacitación
de profesores de calidad, innovadoras ideas pedagógicas,
pero si el contexto escolar no está en sintonía con
el uso de Internet, no sólo no tendremos los resultados esperados,
sino que simplemente estos resultados pueden desvirtuar el uso de
esta tecnología en el aprender. Así por ejemplo, a
pesar que las Escuelas A y B tienen la misma tecnología,
misma capacitación de los profesores, mismos materiales de
aprendizaje, mismo tipo de experiencias piloto con el uso de Internet
y el mismo tiempo dedicado a ello, por el sólo hecho que
la Escuela. A está inserta en un contexto histórico,
social y culturalmente distinto, como escuela, como profesores,
como alumnos, los resultados probablemente serán muy distintos
a la Escuela B, ya que el rol que ejerce el contexto, la experiencia
situada, en la cognición con tecnología, determina
la forma, el tipo y la calidad de uso de una herramienta como Internet
para usos pedagógicos.
Mitos
En la actualidad existen una serie de mitos en relación
con el uso de Internet para fines educativos y su efecto en el aprender.
Discutiremos brevemente algunos mitos que podemos identificar en
una diversidad de trabajos y en el discurso de diversos especialistas.
Navegar
es aprender. Los aprendices cuando navegan en el Web
no están necesariamente aprendiendo. Concordamos que es una
forma distinta de interacción. Los estudios que existen al
respecto son claros, navegar no genera aprender. Es lo mismo que
si pensamos que leer, sin necesariamente comprender, es aprender.
Navegar no implica un directo aprender. Ninguna investigación
apoya la idea que navegar es aprender.
La
interactividad en Internet genera aprender. Por el
sólo hecho de interactuar con un medio que puede ser entretenido
por su look and feel, no se genera aprendizaje. La tecnología
per se no genera nada en educación. Internet no le hace cosas
a la gente. Es como el Bacilo de Koch y la tuberculosis; si hay
Bacilo hay tuberculosis, si no está presente no hay tuberculosis.
Entoces, si hay Internet se aprende. Sabemos que esto no tiene asidero.
Las investigaciones indican que Internet no genera aprender, sino
que son las metodologías empleadas que, en conjunto con Internet,
en contextos específicos, ayudan y favorecen el aprender.
La interactividad está referida a las personas y no a las
máquinas. La mayoría de las páginas y sitios
Web generan una interactividad muy pobre. Cliquear el mouse, flechas
hacia delante y atrás o el backspace no es acción
y reacción recíproca. Interactividad no es sinónimo
de "enter"actividad. Internet puede ser potencialmente
interactivo, pero lo significativo son las posibilidades cognitivas
que genera en las personas y que dan lugar a la interactividad.
Buscar
información en Internet es muy fácil. Existe
un eslogan en Internet que dice "cuando quiera, donde quiera,
como quiera", indicando que es muy fácil encontrar y
acceder a lo que se quiera y cuando se quiera. Pero eso no es así.
Cuando se da una tarea a un aprendiz que implica buscar información,
puede que se pierda en el cyberspace, puede que nunca encuentre
la información que está buscando, ya que buscar información
implica poseer habilidades anteriores al uso de Internet, tales
como selección, análisis y síntesis de información,
recolección y contraste de datos, entre otros. Buscar cualquier
información puede ser relativamente fácil, pero buscar
información significativa, relevante, de valor agregado,
no lo es, por el contrario, es más complejo y requiere de
habilidades de alto orden cognitivo.
Una
escuela conectada a Internet es una escuela moderna.
Estar conectado no implica modernidad y globalización, ¡Esto
no ocurre por osmosis! Estar conectado significa per se ser moderno.
Un aprendiz puede estar conectado, pero sub-utilizando el medio,
sólo para navegar sin rumbo, o bien para fines distintos
a los curriculares, como acceder a clips de video, chats, páginas
de artistas, etc. La escuela no es más moderna por poseer
computadores conectados a Internet. Lo es porque sus metodologías,
sus contenidos, su proyecto educativo, su misión y visión
se adaptan e insertan flexiblemente en la sociedad del conocimiento
donde viven sus aprendices. Es indudable que las herramientas tecnológicas
ayudan, aumentan y extienden las potencialidades humanas, pero no
son la causa de ser más o menos moderno.
Comunicarse
en línea (online) implica una comunicación humana
más efectiva. Diversos optimistas desmedidos
señalan que Internet mejora la comunicación humana.
Internet provee de una serie de recursos y servicios que soportan
distintos tipos de comunicación humana virtual, como el correo
electrónico, chat, listas, grupos de noticias, etc, pero
ello no implica que por el sólo hecho de tener disponible
estos servicios, la comunicación, y más críticamente,
la comunicación humana virtual, se verá favorecida.
Los alumnos que chatean permanentemente no logran aprender y mejorar
sus habilidades de comunicación, por el contrario, muchas
veces las empeoran, sobre-utilizando un lenguaje desviado del contexto
educativo.
La
hipermedialidad, la no-linealidad de Internet mejora el aprender.
Esta idea es anterior a Internet, se inicia con los multimedios.
Cuando un aprendiz navega por Internet, lo hace de manera no secuencial,
no lineal. La navegación implica dar saltos digitales desde
un nodo o contenedor de información medial a otro, sin seguir
una secuencia como cuando leemos un libro. Diversos trabajos señalan
que navegar no secuencialmente no implica necesariamente aprender
y mucho menos implica aprender mejor. Sólo implica una nueva
forma de acceder o navegar a través de la información.
Un
sitio Web educativo puede ser utilizado en diversas realidades.
Un sitio Web puede ser visto como cualquier material educativo,
funciona en ciertas realidades o contextos y en otras requiere de
ajustes y adaptaciones. En diversas experiencias parece estar implícita
la idea que un mismo sitio Web puede ser utilizado en diferentes
realidades y la idea es lo contrario. Un sitio Web es un espacio
virtual de interacción para informarse, aprender y construir,
por lo que las características de este espacio deben considerar
la contextualización y adaptación a realidades educativas
distintas. Un sitio Web puede que sea pedagógicamente muy
útil en un cierto contexto educativo y no en otro. Por lo
tanto, los aprendices deben estar expuestos a una diversidad de
sitios Web para un mismo propósito educativo, ya que hay
una diversidad cultural, una diversidad de modelos mentales, formas,
estilos de aprendizaje y curriculares.
Cualquier
contenido educativo puede ser utilizado en Internet.
La realidad ciertamente es otra. Ciertos contenidos pueden ser utilizados
para sacar mayor provecho educativo del valor agregado de Internet,
otros no necesitan de una tecnología digital para lograr
un entendimiento. Como cualquier tecnología, Internet tiene
historias que cuenta bien e historias que no cuenta tan bien, por
ejemplo, según las investigaciones los profesores de matemática
tienden a utilizar menos Internet para el aprender que profesores
de otras disciplinas. Ello ocurre porque no es trivial aprender
matemática con Internet como puede serlo, por ejemplo, trabajar
temas de historia o biología. Probablemente hay un tema metodológico
al utilizar Internet en matemática. No cualquier contenido
puede ser utilizado con Internet para fines pedagógicos.
Internet
transformará la educación tradicional en una educación
a distancia, interactiva e interconectada. Esto aparece
en diversos trabajos muy relevantes en educación a distancia.
¿Qué implica esto? Para varios autores mucho de lo
que hoy se realiza en la escuela y el liceo se realizará
en un futuro cercano a través de una modalidad no presencial,
virtual, a distancia con soporte Internet. Esto no tiene mucho respaldo
en la investigación realizada en el tema. Hay experiencias
exitosas y fracasos. Hay optimismo y reticencia. Una diversidad
de estudios indica que la educación a distancia de calidad
es más costosa que la educación presencial, requiere
de mayor tiempo de preparación y diseño, de una diversidad
de profesionales en nuevas tecnologías, diseño pedagógico,
contenidos, así como técnicos, ayudantes y tutores.
A su vez, no todos los alumnos responden bien en una modalidad a
distancia, ya que esta exige autonomía, responsabilidad,
centrarse en la tarea y otras habilidades y destrezas ausentes en
muchos de nuestros alumnos aún en educación superior.
La televisión, la radio y las películas no cambiaron
el paradigma educativo, entonces, ¿Por qué pensar
que Internet lo va a cambiar? La educación siempre ha fluido
en una dualidad de estabilidad y cambio, y la necesidad de comunicación
e interacción con otros es aún muy necesaria para
la construcción social del aprender. No está claro
que Internet sea mejor que otras herramientas, pero si que plantea
diversos dilemas. ¿Qué profesor está preparado
para tutelar online a una gran masa de alumnos, contestando cientos
de mensajes diarios y teniendo chats y discusiones permanentemente?
Indudablemente que la educación a distancia con soporte Internet
requiere de una metodología distinta con profesores, tutores
y con interacción permanente on y offline, sincrónica
y asincrónica, así como modernos diseños pedagógicos.
Tal vez sea necesario un nuevo paradigma del aprender virtual, global,
deslocalizado, interactivo y colaborativo. Todo nuevo medio tecnológico
en educación requiere de una metodología distinta
que se ajuste a las características únicas de ese
medio. Hay que inventarle usos creativos a Internet para el aprender,
en especial, si se trata de utilizarlo como un recurso pedagógico
poderoso para un aprender virtual a distancia.
El
profesor puede planificar actividades de clases con Internet.
Lo que indican las investigaciones es que los profesores preferentemente
usan Internet para buscar información, pero actividades pedagógicas
integradas con el apoyo de Internet son realizadas por muy pocos
profesores, preferentemente aquellos que utilizan metodología
más constructivistas, que son más jóvenes,
líderes, es decir, esto también es un mito aún.
Internet
apoya el desarrollo de proyectos. La percepción
es que con Internet se pueden hacer buenos proyectos pedagógicos
para los niños; proyectos realistas, integrados y globales.
Sabemos que esto es posible dado ciertas condiciones y contextos,
pero también observamos que la gran mayoría de estos
proyectos se inician con mucha motivación y no se completan
porque son mayores las expectativas emocionales que las cognitivas.
Internet
es una buena herramienta de investigación. Internet
es una muy buena herramienta para un buen investigador. La investigación
la hace el investigador, no la tecnología. Internet es una
buena herramienta para apoyar las distintas etapas de una investigación,
pero no es una herramienta que nos permitirá investigar sin
poseer previamente las habilidades de investigación, por
lo que profesores y aprendices deben desarrollar primero estas habilidades
y luego utilizar Internet para ampliar y enriquecer su método
de investigación.
Internet
favorece el aprendizaje interdisciplinario. Sabemos
que esto es académicamente correcto, pero de los proyectos
que se realizan con Internet muy pocos son interdisciplinarios,
generalmente participan uno o dos profesores, y nos preguntamos:
¿cuál es la razón por la que la interdisciplinariedad
no es común entre los profesores? Una de las respuestas es
que el hacer cotidiano del profesor no incluye el trabajo en equipo
y pensar que la tecnología va a cambiar rápidamente,
de la noche a la mañana, una conducta humana empotrada en
el modelo mental de los profesores, es irreal.
Con
Internet los niños pueden diseñar sus propios materiales
en situaciones de aprendizaje. Potencialmente es así,
pero en muchos casos no lo realizan porque Internet no está
integrado al currículum, los profesores no lo saben hacer
o no lo estimulan. Internet provee de una serie de posibilidades
para construir materiales educativos digitales, pero hay que diseñar
las actividades de aprendizaje con el soporte de las tecnologías
de información y comunicaciones, que permitan lograr esto.
Hay aún todo un camino de capacitación y acción
por recorre para ver a nuestros aprendices construyendo materiales
con Internet para apoyar su aprender.
Internet
crea las condiciones para un aprendizaje global. También
es un mito, la realidad es que cuando los niños trabajan
con Internet tienen contacto, interacción e intercambio con
niños de otras zonas, regiones, países, culturas y
eso es una muestra de globalización, pero dista mucho que
aquello sea aprendizaje. El aprendizaje global aún es más
una metáfora que una realidad.
Internet
favorece un aprendizaje situado y distribuido.Que
Internet pueda ayudar a lograr aprendizajes contextualizados es
lo ideal, pero aún es sólo una conceptualización.
Es posible realizar actividades pedagógicas distribuidas
con el apoyo de Internet, online, sincrónicas y asincrónicas,
actividades de colaboración, pero ello no significa un directo
aprendizaje. La tecnología Internet permite potencialmente
generar actividades colaborativas virtuales y distribuidas, el tema
es crear metodologías de trabajo con tecnología que
implemente esta idea para fines de aprendizaje.
Internet
permite crear comunidades de aprendizaje. La construcción
de comunidades de aprendizaje activas y constructivas es posible
sólo si existen las conductas y habilidades previas en los
miembros de la comunidad. Lo que ha ocurrido en diversos proyectos
es que se han creado espacios de interacción virtual, pero
con un bajo valor agregado en el uso de esa tecnología. Los
profesores no están acostumbrados a conversar, compartir
recursos y expresar sus opiniones de manera virtual, ya que ello
demanda conductas y habilidades no habituales en el rol cotidiano
del profesor.
Realidades
Es así como a partir de los mitos analizados
podemos contrastarlos con algunas realidades en el uso de Internet
para fines de aprendizaje, a partir de un análisis de la
literatura y de la experiencia en el trabajo con esta tecnología
en escuelas y liceos. He aquí algunas realidades:
1. Siguen existiendo problemas de tiempo y de apropiación
tecnológica que hacen que Internet sea subutilizado en las
escuelas y liceos. El profesor tiene escaso tiempo para diseñar
y desarrollar actividades con Internet y todavía hay reticencia
y un cierto temor hacia el uso de Internet como material de aprendizaje.
2. Problemas topográficos hacen que Internet
sea visto como una herramienta de laboratorio y eso puede crear
una idea que para trabajar y aprender con Internet los aprendices
deben ir al laboratorio. Existe la necesidad de una mayor integración
curricular de Internet. Para ello, más allá de laboratorio,
Internet debe estar asequible en el aula donde ocurre permanentemente
el aprender. Los recursos educativos digitales deben ser ubicuos,
invisibles, de manera de asegurar una real integración al
aprender.
3. La mayoría de los profesores están
en los niveles cognitivos iniciales de uso de Internet (apresto,
adopción y adaptación). Todavía están
en una etapa de conocimiento de la herramienta. Los niveles de apropiación
(sentirse seguros y en propiedad de la herramienta) y creación
(usar la herramienta para construir conocimiento), están
aún reservados a muy pocos profesores.
4. Internet puede ser visto como una herramienta
para hacer más de lo mismo. Leer online el diario digital,
bajar un libro/texto, visitar páginas de centros comerciales
y librerías viruales, por ejemplo, es más de lo mismo.
Ver Internet como un libro, como la radio o como la televisión,
es más de lo mismo, y más de lo mismo con una nueva
tecnología significa peor de lo mismo. Esto es, no utilizar
al máximo las potencialidades únicas del nuevo medio
digital, sino que utilizarlo para similares tareas que se pueden
realizar con los medios anteriores.
5. Internet es utilizado como libro, como video,
como TV, como software educativo, ¿Cuándo lo usamos
como Internet?, Lo utilizamos cuando sacamos ventaja de su valor
agregado distintivo de otro medio. Llegó el momento de utilizar
el valor agregado constructivo de este medio para fines educativos.
6. La mayoría de las aplicaciones que se
realizan con Internet se pueden hacer con otro medio, por lo general,
con un medio añejo. Diversos sitios Web parecen libros y
vienen con respaldo en átomos (CD). ¿Qué evidencia
esto? no conocer el medio, no sacarle provecho al valor agregado
de la nueva tecnología. Los bits coexisten con los átomos.
7. Es Internet la que debe adaptarse a la tarea
cognitiva y no viceversa. La realidad es que para un uso pertinente
de esta tecnología, las particularidades únicas de
Internet tienen que ajustarse a una necesidad o problema de aprendizaje
particular, cuyo tratamiento metodológico requiere de la
participación de las características únicas
de Internet.
8. Las conexiones a Internet son aún muy
inestables. Hace cinco años era una realidad explicada por
la inmadurez de la tecnología, pero hoy las escuelas siguen
teniendo dificultades con la estabilidad en sus conexiones. A mediodía
es imposible trabajar con Internet desde las escuelas y liceos.
¡WWWait!. En Chile hay alrededor seis mil establecimientos
conectados, pero aún existen restricciones para acceder a
un mayor ancho de banda y eso genera frustración.
9. Las personas no tienen paciencia con Internet
como la tienen con otras tecnologías, puede que tengan paciencia
con los problemas del computador y el software convencional e incluso
intentar solucionar cualquier dificultad, pero no con Internet.
Cada vez que nos enfrentamos a un nuevo medio tecnológico
ponemos cognición en ese medio y esa cognición es
distinta para diferentes medios. Así, ante cualquier dificultad
operativa con un software convencional buscamos el error o reiniciamos
el equipo y esperamos que funcione, pero si Internet no responde
o bajar un sitio Web es lento, simplemente no seguimos usándolo.
10. Se requieren varias destrezas y habilidades
cognitivas de búsqueda, selección y síntesis
de información para utilizar apropiadamente Internet. Primero
hay que desarrollar esas destrezas y habilidades y luego poner a
los alumnos a buscar información relevante en Internet. La
tecnología Internet no va a desarrollar esas destrezas y
habilidades, y el aprendiz por sí sólo no lo va a
realizar.
11. Comenzamos a observar un netcentrismo en el
pensar y en el hacer, donde el punto central es Internet y no el
aprendizaje. La idea es que primero pensemos en el aprender y sus
necesidades y luego vislumbrar un uso de Internet para apoyar aquello.
12. En nuestro sistema escolar tenemos hoy una relación
70:1, 70 alumnos por computador. Las políticas educacionales
indican que de aquí a cinco años llegaremos a una
proporción de 30:1, 30 alumnos por computador con conexión
a Internet. Hace cuatro años la relación en los Estados
Unidos y en Europa era de cinco alumnos por computador y aún
en estos países hay dificultades con el uso y la integración
curricular de Internet. Estamos muy lejos de la meta. ¿Qué
hacen 70 alumnos con un computador? La idea no es llegar a una relación
un alumno un computador, porque mayor número de computadores
no implica mejor aprendizaje, pero implica mayor dificultad de acceso
a recursos educativos digitales. La realidad indica que con 70 alumnos
por computador las posibilidades individuales de acceso y uso de
Internet para aprender son muy limitadas.
13. La colaboración virtual en Internet tiende
a ser entendida para grupos grandes, ya que lo que comúnmente
vemos en proyectos colaborativos globales son grupos de aprendices
extensos y diversos. Cuando pensamos en proyectos colaborativos
en Internet generalmente tenemos en mente a grandes grupos, pero
los resultados pedagógicos más significativos se han
logrado con equipos acotados de trabajo colaborativo.
14. La mayoría de los proyectos con el apoyo
de Internet logran éxito hasta las etapas de curiosidad y
euforia inicial. Profesores y aprendices piensan que pueden hacer
una diversidad de actividades, pero sólo permanecen en el
tiempo los que están mejor organizados y dotados de las habilidades
previas. La realidad indica que no todos los proyectos terminan
exitosamente y algunos no llegan a feliz término.
15. Muchos proyectos en Internet y con Internet
son de alto impacto emocional pero de bajo valor educativo. La inserción
de Internet genera un aumento del flujo de la red, más participantes,
mayor tendencia a intercambio sin propósito, contaminando
la red, disminuyendo la calidad de la comunicación y frustrando
las expectativas de profesores y aprendices.
16. El Web no es una biblioteca como se suele pensar,
éstas tienen un propósito y una organización,
en Internet la información no está comprensivamente
organizada como en una biblioteca, no tiene un propósito
cultural claro. Por ello, antes de usar Internet debemos desarrollar
las habilidades para manejar información homogénea/diversa,
simple/compleja, superflua/significativa.
17. La colaboración en Internet es más
productiva cuando los alumnos han desarrollado las habilidades y
tienen experiencia en trabajo colaborativo cara a cara. Primero
hay que construir habilidades colaborativas con las personas. Si
la idea es colaborar con las personas a través de máquinas,
es prerrequisito saber colaborar con los otros y luego complementar,
mejorar y ampliar esta experiencia con el apoyo las máquinas.
Ideas
Finales
El ser humano crea tecnología con un fin,
pero luego nos percatamos que la máquina empieza a tener
ideas propias. Las máquinas son capaces de cambiar nuestras
costumbres y nuestras formas de pensar. Es el síndrome de
Frankestein que propone Postman en su libro Amusement Ourselves
to Dead. En educación este cambio puede ser más lento
y parcial, no tendemos a pensar que las máquinas nos obligan
a cambiar, pero hemos visto estos últimos treinta años
que la tecnología ha cambiado y transformado nuestras costumbres
y eso debemos tenerlo presente.
El quid del asunto para usar pertinentemente Internet
en educación es definir métodos innovadores y estrategias
para diseñar, planificar y conducir acciones en red, donde
la innovación no sea solamente incluir Internet, sino que
la revisión de procesos de aprendizaje o la creación
de nuevos métodos basados en Internet. La red no fue diseñada
con un propósito educativo en mente, por lo que hay que inventarle
usos creativos, sacando partido de su valor agregado. Aún
reconociendo sus potencialidades, la idea es que complemente las
tecnologías existentes y no que las reemplace. Así,
una nueva tecnología será mejor utilizada no en términos
de lograr la forma de otros medios, sino que por su valor agregado
en comparación con otras tecnologías y usándola
apropiadamente.
Aprender a usar la potencialidad de Internet no
es trivial, aquellos que no aprendan estas habilidades están
condenados a ver Internet como un bonito juguete o un atractivo
programa de entretención. Si es para lograr aquello, no la
utilicemos con fines educativos. Hay que entender a Internet como
lo que es, un recurso digital muy poderoso para acceder a información
distribuida y comunicación interpersonal virtual, y para
producir y publicar información, eso es lo que permite Internet,
no más que eso y sobre aquello tenemos que diseñar
y construir las acciones pedagógicas. La posibilidad que
Internet sea un recurso educativo efectivo depende de la adopción
del enfoque metodológico más conveniente para la aplicación
de Internet deseada, en orden a producir un valor educativo agregado.
En
los últimos cincuenta años el aprendizaje no ha sido
más efectivo con la introducción de la radio, la televisión
y los computadores. No sabemos qué ocurrirá con Internet.
Las tecnologías en educación se han desenvuelto siempre
en un contexto educativo de estabilidad y cambio. En educación
las cosas no cambian completamente, no cambian al ritmo diseñado
por las personas que planifican esos cambios. Esto no quiere decir
que estas tecnologías no sean efectivas, sino que no han
sido significativamente más efectivas que otras tecnologías
añejas tradicionalmente usadas. En educación hay espacio
para tecnologías nuevas y añejas. Lo importante es
aprender la lección del uso pedagógico de las tecnologías
anteriores a Internet y no volver a repetirla, a menos que queramos
tropezar dos veces con la misma piedra.
*Jaime
Sánchez se desempeña como Director del Centro de Computación, y
Comunicación para la Construcción del Conocimiento, ubicado en el
Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de
Chile. Recientemente obtuvo dos Premios Europeos, The Stockholm
Challenge Award 2000, otorgado por la Comisión Europea y la Ciudad
de Estocolmo, y el Global Junior Challenge 2000, otorgado por la
Comisión Europea y la Ciudad de Roma. Dos de sus proyectos de investigación
finalizaron con la construcción del primer software educativo multimedial
producido en Chile: Gameto y El Segundo Gameto, utilizados en diversos
países de Latinoamérica. Master of Arts, Master of Science y Doctorado
en la Universidad de Columbia, Nueva York, USA (su Tesis doctoral
se centró en los temas de Cognición, Teorías de Aprendizaje e Informática
Educativa). Realizó estudios postdoctorales (1987) en la Universidad
de Cornell, Universidad de Columbia y el Media Lab del MIT. Fue
Director de los Programas de Postgrado de la Universidad de Antofagasta,
y Profesor de la Universidad del Estado de Nueva York y la Universidad
Arturo Prat.
Este artículo fue cedido por su autor a e-Learning América Latina.
El mismo fue publicado originalmente en la Sección Artes y Letras,
del diario El Mercurio (Chile).
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