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Las herramientas de simulación se consolidan en el sector corporativo
Las soluciones de formación en las que se trabaja con simulaciones, son consideradas como una alternativa eficaz para lograr mejores procesos de capacitación empresaria. Mayor motivación del alumno, elevados niveles de retención y prácticas profesionales sin riesgos reales, son algunas de las razones por las cuales las compañías adoptan este tipo de instrumentos.
Las grandes empresas están identificando a las herramientas de simulación como una solución apropiada al momento de capacitar a sus empleados y prepararlos para la actividad laboral. Por medio de estas soluciones se ha logrado una importante cuota de motivación. En los procesos educativos corporativos, ya no se trata de apoyarse en la obligación de escuchar e interpretar el pensamiento y las elaboraciones teóricas de otras personas, sino de practicar y decidir. Al menos así lo ve Mónica Gruden, una especialista en simulaciones de la Universidad Argentina de la Empresa, que ha coordinado ambiciosos proyectos corporativos como el impulsado por la empresa petrolera Shell.
A través de las experiencias de simulación, el empleado se convierte en artífice de su propio conocimiento, pudiendo controlar y evaluar sus propios avances y retrocesos. “Si el empleado no puede solucionar un problema, si no puede ver por qué se equivocó o interpretar las consecuencias de sus decisiones, no hay aprendizaje”, sostienen los expertos.
Más allá de los beneficios concretos que aporta a cada uno de sus usuarios, la capacitación con simuladores, permite ahorrar tiempo y dinero a las empresas. Una reciente encuesta realizada por la compañía especializada Business Skills, reveló que el 80% de las empresas se interesan en la capacitación a través de este tipo de herramientas, mientras que más del 50% de los consultados aseguró haber utilizado recientemente o estar usando este recurso tecnológico en la actualidad.
¿Cuáles son los beneficios directos que se desprenden de la implementación de simulaciones? Para Gruden, cuando se toman decisiones, no repercuten sobre la realidad y por lo tanto no hay riesgo. En segundo término, se pueden identificar y mejorar los modelos mentales, es decir los “mapas” tácitos y relativamente permanentes del mundo que la gente tiene en su memoria duradera. Las empresas están en constante cambio y este tema se vuelve crucial. Por último, resulta importante mencionar que -en general- por medio de estos procesos se logra incentivar el aprendizaje organizacional.
La ventaja más importante que aportan las herramientas de simulación al aprendizaje, es generar motivación. Por otra parte, también contribuyen notablemente al análisis de probabilidades frente a diferentes alternativas de escenarios futuros.
Lo cierto es que la utilización de esta herramienta en el marco de un proceso de capacitación corporativa genera frecuentemente temor entre los empleados, ya que en el marco de un proceso de simulación existe la posibilidad de quebrar una empresa virtual. Y si bien esto no tendrá consecuencias reales, se corre un riesgo difícil de asumir si de ello depende el propio puesto de trabajo. Por ello, “es muy importante explicar previamente los objetivos de la simulación, los conceptos que se quieren resaltar y las prácticas relacionadas. Por supuesto, es vital aclarar que no depende la continuidad laboral de la perfomance alcanzada”, sugiere Gruden.
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