La revista digital de e-learning de América Latina Año 2 - Número 46 | Miércoles 10 de Marzo de 2010  

HOME
INSTITUCIONAL
ediciones anteriores
RECOMENDAR SITIO
CONTACTO
Ingrese para subscribirse al newsletter.
 










>TRIP REPORTS

La virtualización produce efectos rupturistas
Entrevistado: Roberto Maragliano (Universidad de Roma III)*
Fuente: Carmine Marinucci y Stefano Epifani (Learning Community)**


Las políticas de estado que el gobierno italiano viene desarrollando entorno al e-learning y su comprensión de la imposibilidad de poder prescindir de Internet en la educación, ha puesto a Italia en el centro del huracán. Una revolución a la que todos prestan atención por sus características vanguardistas y las insospechadas consecuencias que esto podría traer para el aprendizaje online.

Tras la sanción de ley "Moratti - Stanca", que promueve a cualquier instituto de enseñanza llegar a ser un centro de formación virtual oficial (si se verifican requisitos de idoneidad y control de calidad del sistema formativo), Italia está bajo la lupa de la industria del e-learning -principalmente del mercado europeo, aunque las empresas latinoamericanas también ven una posibilidad de asistencia y colaboración con el nuevo fenómeno virtual que experimenta la península.

En efecto, gracias a la actual legislación italiana, las empresas e instituciones de ese país pueden acceder a innovaciones tecnológicas y nuevas posibilidades de formación, altamente financiadas por el Estado, lo que ha disparado el crecimiento de la educación virtual.

Para comprender el nuevo panorama que se abre para la formación virtual en Italia, recurrimos a una entrevista efectuada a Roberto Maragliano, Responsable del Laboratorio de Tecnologías Audiovisuales de la Universidad de Roma III.

¿El aprendizaje electrónico funciona de verdad?

Maragliano: Podría responder devolviéndole una pregunta similar: ¿la formación presencial funciona de verdad? ¿Y con qué resultados? ¿Con cuántos abandonos? El problema es que ya no se puede prescindir de Internet para la inmensa mayoría de las actividades humanas, tanto las materiales (o con efectos materiales) como las «espirituales» (llamémoslo así).

Por tanto, es impropio pensar, precisamente en el caso de la formación, en renunciar a este recurso, y es un lujo (que no nos podemos permitir) plantearnos dudas o perplejidades prejuiciosas al respecto. Sobre todo porque, en el ámbito de la formación, el instrumento «rey» continúa siendo un medio, el libro, del que se puede decir todo salvo que sea consustancial con la idea de «presencia»: ¿dónde está el autor del libro en el que estudia el alumno mientras está estudiando? e incluso, ¿dónde está en ese mismo momento el profesor que ha adoptado ese libro?

¿Cómo se explican las cifras alarmantes relativas al abandono de los itinerarios de formación en línea?

Maragliano: De acuerdo, existe el problema del abandono relativamente elevado en el caso de los cursos en línea. Es un dato real, pero hay que interpretarlo. Y eso no se puede hacer sin tomar en consideración otros datos reales: que a menudo los cursos en línea no son buenos, y son una transposición mecánica a Internet de recursos pensados para otros medios; que el nivel de familiaridad con Internet por parte de numerosos alumnos es todavía más bien bajo; que muchos (por el lado de la oferta) piensan que Internet no sea más que una solución cómoda y económica para producir y distribuir objetos didácticos y (por el lado de la recepción) una ocasión perfecta para obtener textos, imágenes y sonidos directamente en la propia pantalla. La lista podría seguir. Es evidente que las prerrogativas de Internet son muy distintas. Conocerlas y practicarlas equivaldría a crear expectativas distintas respecto del uso de Internet para fines formativos.

Cuando se habla de aprendizaje electrónico, se suele desviar la atención sobre temas como «las plataformas», «los formatos de normalización» o los «protocolos». De acuerdo, el papel de las tecnologías es importante, pero ¿no le parece que se corre el riesgo de perder de vista la pedagogía por privilegiar la tecnología?

Maragliano: Si, es verdad, se delega en la máquina un problema que es fundamentalmente y sigue siendo a pesar de todo pedagógico. Pero hay más. En cada plataforma, está más o menos oculto un proyecto de formación, actúa soterradamente una idea de enseñanza. Tiene poco sentido, por lo tanto, discutir de normalización y protocolos o incluso de plataformas si no se tienen en cuenta conceptualizaciones pedagógicas.

Por ejemplo, en la situación actual la producción/circulación de objetos de aprendizaje reviste dimensiones mitológicas, haciendo prever un futuro «limpio» en el que Internet podrá poner el mundo del conocimiento a disposición de todos, mediante la oferta de infinitos teclados combinados de diversas maneras.

Bien, pero ¿estamos seguros de que este objetivo va a ser plausible, aceptable, compartible también dentro de perspectivas pedagógicas, que no deba tenerse en cuenta también la parte «sucia» que inevitablemente pesa sobre la «limpia» (y por tanto de las estrechas relaciones entre aprendizaje informal, aprendizaje no formal y aprendizaje formal)? ¿Es realmente eso lo que queremos, un Internet donde todos los objetos de aprendizaje sean grisáceos? ¿O incluso deberá ser el técnico informático quien nos diga a los profesores cómo presentar un determinado contenido, y a los autores cómo organizarlo, o será posible en cambio encontrar una solución técnica adecuada para mi forma de presentar o escribir?

Y, más en general: ¿van a decirnos los ingenieros cómo valorar los cursos en línea y sus efectos desde el punto de vista del aprendizaje? Y si lo hacen (ya lo están haciendo) ¿a qué parámetros pedagógicos van a hacer referencia?

¿Qué quiere decir elaborar una «pedagogía» del aprendizaje electrónico y por qué en su ultimo libro habla usted de «pedagogías» (en plural)?

Maragliano: Por las razones indicadas en la respuesta a la pregunta anterior. Porque en cada solución técnica hay una opción pedagógica. Existen muchas soluciones, y otras tantas opciones. Por consiguiente, «pedagogías» en plural. Y no solo. Puede ocurrir que al pasar al sistema en línea se identifiquen nuevas perspectivas, nuevos problemas de tipo pedagógico, desconocidos o ampliamente investigados anteriormente. Otras pedagogías, por tanto. Todo hace pensar que sean preferibles varias pedagogías a una sola. Por ahora, digámoslo así, el aprendizaje electrónico es una solución práctica beneficiosa a un problema cuyas características desconocemos todavía.

Estamos apenas empezando en esta empresa: tenemos respuestas, pero no conocemos todavía las preguntas a las que responden. Equivocadamente, pensamos a veces que la formación en línea es una versión virtual de la formación presencial. Y sin embargo es otra cosa, exactamente como el comercio en Internet, que es más que la versión virtual del comercio «real»: conociéndolo y frecuentándolo nos damos cuenta de que no es solo la prolongación espacial y temporal de los servicios del comercio «sobre el terreno», sino que es también una comunidad, un club, y por lo tanto un punto de encuentro, debate y comparación, donde se va no solo a comprar cosas sino también a conocer gente, hacer amigos y compartir con los demás.

Paradójicamente se podría sostener que hay más carga de humanidad en el comercio virtual que en el real. ¿Quieren ver cómo dentro de poco todos intentarán sostener lo mismo para la formación en línea? Y entonces ¿quién tendrá el valor de defender (por ejemplo, a nivel universitario) las clases en aulas atestadas con trescientos alumnos, el culto a los exámenes y la extrema dificultad para mantener diálogos directos entre profesores y alumnos, es decir «el encanto del directo»?

En la concepción de itinerarios didácticos multimedia en línea, ¿es suficiente pensar en Internet como un nuevo soporte para la pedagogía tradicional, o hay que revisar en profundidad los procesos pedagógicos en su totalidad?

Maragliano: Por lo que he dicho hasta ahora se deduce fácilmente que yo opto por la segunda solución. La virtualización produce efectos rupturistas sobre nuestra relación con la «realidad». Ocurre con la escritura, con la imagen y con el sonido reproducido, que no reducen sino que amplifican nuestras perspectivas de interpretación, intervención y actuación sobre la realidad. Lo mismo ocurre con el mundo digital. No reduce sino que hace más compleja y, por ende, más problemática nuestra visión de la pedagogía.

La educación en línea, cuando esté madura, aportará un gran beneficio a la educación presencial, estoy seguro de ello: la ayudará a ser más flexible, reticular y «abierta» de lo que ha logrado ser hasta ahora.

La simulación requiere de hecho que lo que hasta ayer se presentaba a nuestros ojos como algo compacto e indivisible nos llegue descompuesto y gobernado por una lógica de sistema: entonces ¿cuántas funciones pedagógicas descubrimos, dentro y en torno a la figura «artesanal» del docente? ¿Cuántas modalidades de aprendizaje estamos identificando poco a poco, más allá de las que pertenecen a la tradición? El aprendizaje electrónico no es una educación presencial sin presencia. Más bien lo correcto sería decir que la presencia es la mayoría de las veces una educación no virtualizada ni virtualizable, es decir limitada, sin recursos de conceptualización y poco problemática.

¿Cuál es el enfoque de los profesores «tradicionales» frente a las nuevas formas de formación? ¿Y cómo cambia su profesión con el aprendizaje electrónico?

Maragliano: Cambian muchas cosas, pero sobre todo cambia la perspectiva a través de la cual se observan las cosas. Cambia la relación con el alumno, que ya no es una realidad simple, autónoma, virgen con respecto a las cosas que se aprenden, sino que está totalmente integrado con el grupo, donde motivos y conocimientos se entrelazan, un proceso que implica en su mismo movimiento a las cosas que se enseñan.

También cambia la relación con los recursos para el aprendizaje, que ya no están separados unos de otros, sino que están conectados o más bien permiten su conexión en Internet. Cambia el centro de la acción, que ya no es solo la enseñanza y su organización sino también y sobre todo el aprendizaje y sus dinámicas, individuales y de grupo.

Esto ya basta para desorientar al profesor «tradicional». Considero que esta desorientación puede convertirse en un hecho positivo, si se dirige y se analiza adecuadamente. Pero hay una condición a la cual no se puede renunciar, y es que en primer lugar el profesor «tradicional» debe familiarizarse con Internet, hacerlo suyo, en suma, y no por exigencias profesionales, porque lo quiera un ministro, sino por exigencias personales.

El ordenador debe convertirse en primer lugar en algo personal, un instrumento que sirva para cultivar las propias curiosidades, alimentar las propias inclinaciones, entrar en relación con otros, jugar, en cierto sentido «vivir», y después se puede convertir, e incluso se convertirá de forma natural, en un recurso didáctico para el profesor individual.

En cuanto a la relación entre profesores y tecnología, en una intervención suya en Telèma hace varios años, habla de un intento de los profesores de «domesticar a la bestia» refiriéndose al intento de que Internet respete cánones conocidos y tradicionales, en lugar de adaptar los modelos didácticos a Internet. Desde entonces ha cambiado la situación. ¿Ya está domesticada la bestia o ha ganado la partida?

Maragliano: No, es imposible domesticar a la bestia, porque está interiorizada (lo digo también irónicamente) en el cuerpo y en la mentalidad de los jóvenes. Por mucho que la encerremos en el laboratorio, cuando los jóvenes la toquen la bestia se despertará. Y entonces tendrá problemas el profesor tradicional, el que sueña con resolver todo con la clase de informática y el tránsito controlado en el espacio aséptico de un laboratorio.

Por esta razón, estoy en contra de la posibilidad de una ecología de los nuevos medios: yo hablaría más bien de una etología, que permita a las máquinas/bestias dar lo mejor de sí mismas en sus entornos naturales. La escuela y la universidad deberían hacer un esfuerzo para convertirse, al menos en parte, en entornos naturales para el ejercicio de los nuevos (y de los viejos) medios.

Su colega Mario Morcellini de la Universidad La Sapienza sostiene que entre los mayores obstáculos para el desarrollo del aprendizaje en línea está la inercia de las instituciones y la falta de una política orientada a superar las barreras culturales. ¿Comparte esta opinión?

Maragliano: Por supuesto, pero las instituciones están formadas por personas. Si cambian éstas también cambian aquellas. Por ahora las personas, me refiero a las que se dedican a la formación, son reacias al cambio.

También está en juego un problema «generacional»: nos vamos deslizando hacia una sociedad de ancianos, que mira con desconfianza y agresividad a los jóvenes y su mundo; ¿será una cuestión de envidia? No lo sé. Pero sí sé que los jóvenes no gozan de «buena prensa» y por tanto tampoco goza de buena prensa todo lo que les rodea. Esto no me parece un ejemplo de buena salud social. Pero reconozco que el tema es demasiado complejo para tratarlo aquí.

**Esta entrevista se publicó en el portal italiano LearningCommunity al que agradecemos su autorización para reproducirla.

*Roberto Maragliano es responsable del Laboratorio de Tecnologías Audiovisuales de la Universidad de Roma III y autor prolífico de numerosos textos de referencia en el sector de la enseñanza en línea. Entre ellos, la edición actualizada del Nuovo Manuale di didattica multimediale y Pedagogie dell'e-Learning (2004).




e-learning América Latina - fundada por Tecnonexo
Aviso Legal y Cláusula de Privacidad

indice
CONSULTORIO
E-LEARNING
NOTAS DE ACTUALIDAD
Consideraciones básicas para su proyecto de desarrollo de contenidos
La tercera generación del e-learning
AGENDA
NOTICIAS IT

¿Un nuevo estándar de metadatos para objetos de aprendizaje?

Italia, nuevo faro para el e-learning
Brasil: la educación a distancia crece un 13% en 2004
Facilitan la búsqueda de objetos de aprendizaje en el Reino Unido
Latinoamérica en Red: índices de conectividad
España: estándares facilitan el desarrollo de contenidos
Ecuador: seminario de e-learning valoró el juego en el aprendizaje online
REPORTES ESPECIALES
TRIP REPORTS
La virtualización produce efectos rupturistas
NOVEDADES TECNONEXO
AXG Tecnonexo inauguró oficinas permanentes en Ecuador
PROTAGONISTAS
RADIOGRAFIAS DEL
E-LEARNING
 
NetLearning