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“El e-learning debería utilizarse estratégicamente”
Entrevistado:
Tony Bates
Autor: David Segarra (Content Manager eLearningEuropa.info)*
El especialista canadiense sostiene que el e-learning debería utilizarse de forma selectiva para nuevos mercados o fines pedagógicos específicos, y sugiere un enfoque estratégico para su implementación.
Ya alejado de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá), donde fue director del Departamento de Educación a Distancia y Tecnología durante ocho años, y abocado a sus actuales tareas como profesor a tiempo parcial de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Tony Bates compartió algunas opiniones sobre muchos de los retos a los que se enfrentan las universidades en la actualidad.
¿Cuál debería ser el papel de las TIC en las universidades “tradicionales”?
Bates: Me gustaría que el e-learning se centrara en las áreas donde aporta más beneficios. Debería utilizarse estratégicamente y no como una simple herramienta que usa todo el mundo. Deberíamos darnos cuenta de que el e-learning resulta caro y al profesor le supone mucho tiempo, especialmente al principio. Implica muchos cambios si queremos hacer las cosas bien.
¿Qué quiere decir con utilizar el e-learning estratégicamente?
Bates: Podría ser utilizar el e-learning para nuevos mercados, como el de la formación permanente, que sería rentable por sí mismo. O también se podrían utilizar las TIC para fines pedagógicos específicos en determinadas asignaturas. Por ejemplo, la estadística es una materia en la que los estudiantes tienen muchos problemas y en cuya enseñanza se podría contar con la ayuda de la tecnología, mediante gráficas, vídeos o animaciones.
¿Por qué no se utiliza más el e-learning, y con más imaginación, en la enseñanza superior?
Bates: Hay muchas razones. Desarrollar el e-learning implica más trabajo, y los profesores investigadores toman decisiones muy racionales sobre cómo invertir su tiempo. En las universidades de investigación sobre todo, existe este conflicto de intentar reducir la docencia al mínimo para poder pasar más tiempo investigando. A los profesores universitarios les gustaría que las TIC se utilizasen de forma que se redujese el tiempo de docencia, lo cual es difícil.
Pero, en algunas áreas, parece que el e-learning puede reducir realmente el tiempo de docencia…
Bates: Sí, pero esto solo ocurre cuando los cursos se rediseñan por completo a fin de poder explotar la tecnología. En humanidades, o en otras áreas en las que se necesita más debate y diálogo, el profesor tiene que participar en gran medida tanto a la hora de diseñar el curso como a la hora de impartirlo. Y, a no ser que se cambie el sistema de remuneraciones y se remunere la docencia igual –o mejor– que la investigación, no existen incentivos para que los profesores cambien. Este es un gran obstáculo, y probablemente el más importante.
¿La escasa formación docente de los profesores universitarios podría ser otro obstáculo?
Bates: Los profesores universitarios carecen de formación pedagógica, por lo que no están en una situación ideal para reconsiderar su forma de enseñar. Hay dos maneras de resolver este problema. Una consiste en exigir a los profesores una formación docente, lo cual de nuevo nos enfrenta con el problema de la investigación. Si una universidad les exige una titulación en docencia, probablemente optarán por otra institución que no se la exija. Es un problema que afecta a todo el sistema. Y cambiar todo el sistema implicaría la intervención del Gobierno, y eso no les gusta a las universidades.
Exigir una titulación docente a los profesores universitarios no parece una opción muy realista… ¿Cuál es la segunda manera de implicar a la comunidad universitaria en el desarrollo del e-learning?
Bates: La alternativa a la formación es igualmente inaceptable para muchos profesores universitarios. Consiste en trabajar en equipo, con pedagogos profesionales, diseñadores de instrucción y personal técnico, como programadores web. Desde mi punto de vista, esta es la mejor manera que tienen de trabajar en el desarrollo del e-learning. Así no necesitan ser expertos en todo, sino que pueden concentrarse en su asignatura y en la mejor manera de enseñar dicha asignatura, pero estando abiertos a las sugerencias de los diseñadores de instrucción sobre formas de rediseñar la docencia incluyendo la tecnología.
¿Y qué me dice de los estudiantes? Según algunas encuestas, los alumnos universitarios ven el e-learning simplemente como una herramienta para extender el aprendizaje a áreas remotas, pero no como una buena manera de aprender.
Bates: Debemos tener en cuenta que el e-learning es muy joven. Los primeros cursos por Internet no empezaron hasta 1996. No resulta sorprendente que el público general y los estudiantes no sean totalmente conscientes de su potencial. También depende de a quién preguntemos. Si preguntamos a estudiantes universitarios, ven el e-learning como una herramienta útil, pero no quieren que sustituya el contacto cara a cara con el profesor. Les gusta el componente social. Por eso vienen a la universidad.
¿Los estudiantes que trabajan tienen la misma actitud escéptica –si me permite la expresión– acerca del e-learning?
Bates: Tengo un ejemplo para ilustrar su pregunta. Actualmente, las tasas de matrícula han subido en Canadá hasta unos 3.000 euros anuales. Como consecuencia, muchos estudiantes buscan trabajos a tiempo parcial y ven las ventajas del e-learning, que les permite flexibilidad para poder trabajar. Si pierden una clase, pueden recuperarla en línea. Y si preguntamos a las personas que trabajan, la mayoría preferirían el e-learning a tener que desplazarse a un campus.
Hay muchos profesionales que necesitan actualizar sus conocimientos y el e-learning es una excelente manera para conseguirlo. Pero parece ser que muy pocas personas son conscientes de este potencial.
Bates: La razón por la que muchas personas no lo aprecian es porque, de momento, no existe una gran oferta. Pero el mercado de la formación profesional continua respondería a los programas en línea si los ofreciesen universidades acreditadas. Y el problema es que las universidades acreditadas, las universidades de investigación, no han hecho un buen trabajo en formación permanente, porque lo consideran trabajo adicional. Por lo tanto, el truco consiste en construir un modelo económico que atraiga a más profesores a la universidad pagados por programas de formación profesional continua. A estos profesores habría que financiarlos a través de las matrículas de los estudiantes. Y este tipo de estudiante pagaría una matrícula completa. Todo ese dinero podría ir a los departamentos académicos para que pudiesen contratar a nuevos profesores. Así, el e-learning no supondría trabajo adicional para los profesores existentes. Esto incentiva a los departamentos a introducir el e-learning y es un mercado que todavía no se ha explorado a fondo, definitivamente no en Europa.
¿En qué medida puede el e-learning estandarizarse y reutilizarse en diversos contextos?
Bates: Soy escéptico en ese aspecto. Hay algunos contenidos que pueden estandarizarse, probablemente las matemáticas y la física. Pero el problema no es el contenido. Buena parte de la enseñanza tiene una base cultural y social. En el modelo económico industrial jerarquizado, un modelo de transmisión de información funciona muy bien porque la información procede de arriba, no se cuestiona. Especialmente en las universidades muy grandes tenemos la misma jerarquía, con catedráticos, profesores, investigadores, estudiantes…, por lo que el modelo de transmisión encaja en una sociedad industrial.
Deduzco que no cree que este modelo tenga mucho futuro…
Bates: Al pasar a una sociedad basada en el conocimiento, donde se necesita una responsabilidad más individual para el aprendizaje y la formación permanente, y para aplicar el aprendizaje al trabajo constantemente, se requiere un tipo de enseñanza distinto. Debemos orientarla hacia la resolución de problemas y los estudios de casos. Es una manera diferente de enseñar física, por ejemplo, donde la física no es un fin en sí, sino que se convierte en un medio para un fin. Especialmente al entrar en el ámbito profesional, todo es más interdisciplinar, se presta más atención al tema y al problema que al contenido.
¿Qué recomendaría a las universidades que desean empezar a participar en el e-learning?
Bates: Creo que las universidades deben pasar por sucesivas fases de desarrollo. La primera es lo que llamaría los “guardas solitarios”, individuos imbuidos de tecnología, que trabajan solos y experimentan. En la segunda fase, los “guardas solitarios” empiezan a presionar a la administración de la universidad para que les proporcione ayuda y recursos. Le sigue una tercera fase de rápida actividad descoordinada en la que pasan muchas cosas por todas partes y, como resultado, surgen muchos problemas. Esto llevaría a una cuarta fase que es el enfoque, las políticas y las prioridades. En esta fase, la institución empieza a pensar estratégicamente: ¿Cuáles son las mejores áreas para el e-learning? ¿Qué políticas debemos aplicar? ¿Qué apoyo tecnológico y educativo necesitan los profesores? La quinta y última fase sería un uso sostenible y de calidad del e-learning en determinadas áreas o para grupos de destinatarios específicos.
¿Cuál sería su consejo para las instituciones que se encuentran en los diferentes puntos de este recorrido?
Bates: Creo que la mayoría de las instituciones se encuentran en la tercera fase de actividad descoordinada. Yo les aconsejaría que implementasen un proceso. Con esto me refiero a la creación de un comité que estudie las políticas y las prioridades y que trace algún tipo de plan para el e-learning. Y en segundo lugar, que se aseguren de tener el personal de soporte necesario sobre una base de pleno empleo. Uno de los grandes problemas es la contratación temporal de programadores y diseñadores de instrucción. Hacen un buen trabajo, empiezan a aprender y, entonces, finaliza el contrato, se marchan y buscan otro trabajo. Es importante contar con políticas de recursos humanos y una estructura de carrera profesional para estas personas.
¿Qué es más importante, las políticas preparadas por la institución o la buena disposición de los profesores individuales?
Bates: Es tanto un proceso descendente como ascendente. La institución necesita definir algunas estrategias. Pero también debe salir de los profesores. Si los miembros de la comunidad universitaria no quieren e-learning, no habrá e-learning.
*Este reportaje fue publicado originalmente en el portal eLearningEuropa.info.
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