| 
|
Tecnologías
electrónicas, ventana abierta a la educación
Laura
Rosseti Ricapito (Universidad Autónoma Metropolitana de México)*
Las nuevas tecnologías se posicionan
en nuestra cotidianidad y en el mundo de la educación. Entre
dificultades debidas a prioridades académicas y prejuicios,
se está dando una de las más importantes revoluciones
en las formas de transmitir el conocimiento. Así, el espacio
en la pantalla de la computadora se vuelve un ambiente de aprendizaje
inexplorado, donde alumnos y profesores experimentan nuevas formas
más afines a esta época para investigar e intercambiar
opiniones. El mundo, que antes se veía desde la ventana de
un aula, está ahora a nuestra disposición en el monitor:
con vivencias, bibliotecas, museos, foros, material audiovisual,
gráfico, fotográfico y sonoro. Sólo necesitamos
aprender y enseñar a conocerlo.
Ya se
ha vuelto un "tam tam", los teóricos de la educación
llevan su llamado de atención al mundo académico,
los organismos internacionales planean cursos y congresos sobre
nuevas tecnologías," las transformaciones en las telecomunicaciones
y en las tecnologías de la información piden y proporcionan
nuevos conceptos y formas organizativas para la educación
y la formación" (Varis Tapio 1999).
Con una ansiedad y una bipolaridad, típicas de la lógica
occidental, se agudizan las diferencias entre los sostenedores del
cambio y los conservadores.
Entre estos últimos el Prof. Giovanni Sartori en su texto
"Homo videns" lanza alarmantes cuestionamientos sobre
el futuro marcado por las nuevas tecnologías "un hombre
que pierde la capacidad de abstracción" es, eo ipso,
" incapaz de racionalidad y es por tanto un animal simbólico
que ya no tiene capacidad para sostener, y menos aún para
alimentar, el mundo construido por el homo sapiens".
En su crítica Sartori pone el acento sobre el hecho que "disponer
de demasiada oferta hace estallar la oferta; y si estamos inundados
de mensajes podemos llegar a inundarnos en ellos".
Es en este llamado de atención que juega un papel prioritario
la forma con la cual se preparan los alumnos en la utilización
del medio.
Se vuelve estéril una critica que no considera el posicionamiento
de las nuevas tecnologías de la información también
como aportación en la difusión del conocimiento. Es
como si las máquinas hubieran tenido que desaparecer por
la cantidad de accidentes que se provocan en las temporadas de vacaciones
y por ende la sociedad hubiera tenido que regresar a utilizar los
caballos o los camellos como medios de transporte.
Estamos hablando de un proceso irreversible que nos conviene estudiar
más que rechazar frente al miedo a lo desconocido.
En una entrevista al filósofo Norberto Bobbio sobre la crisis
de la idea de progreso, analizada desde el punto de vista político
y económico, el reconocido politólogo afirma que "Nuestra
época podrá ser recordada como la de la crisis de
la idea de progreso en sentido moral y social. Pero el progreso
en el sentido original de la palabra, como progreso del conocimiento,
tal como se afirmó en el Renacimiento no solo continuó
en la "edad del desencanto" sino asumió un aspecto
terrorífico.
En el campo de la ciencia cada diez años se realizan descubrimientos
que en otras épocas hubieran requerido siglos. En la Ciudad
del Sol, Campanella para medir el progreso escribía: "Actualmente
en cien años, se hacen más libros que en todo la historia
de la humanidad" esta afirmación se daba al día
siguiente de la invención de la imprenta.¿Qué
deberíamos decir hoy?"
En estas palabras encontramos la clave del desconcierto ante la
rapidez del posicionamiento de los nuevos medios electrónicos
que afecta también a las instituciones educativas.
Lo que pasa en la escuela es el reflejo de una problemática
social donde a diario los ciudadanos están recibiendo información
sobre las maravillas y los peligros de la ciencia informática
y la ciber/ cultura.
Revistas, periódicos, radio y TV nos asombran con datos y
previsiones sobre cómo cambiará nuestra sociedad bajo
la utilización de los ordenadores: medios sorprendentes que
acortan distancias y tiempos además de volver al usuario
protagonista por su interactividad.
Entreponer una máquina en las relaciones humanas comporta
un cambio cultural que es materia de estudio viva para los antropólogos
contemporáneos, campo fértil para estudiar la capacidad
del hombre de adaptación a las invenciones y a los descubrimientos.
La escuela como lugar de transmisión del conocimiento se
ha resistido a asimilar este cambio y actualmente se encuentra "asediada",
por condiciones objetivas que la marginan del mundo del saber. (Tornero
1999)
Si abrimos un simple programa Works de Windows encontramos la siguiente
oferta": tener Works es tener la escuela en casa", en
varios Portales comerciales ya hay ambientes dedicados a la educación
con propuestas de tareas específicas y un menú atractivo
sobre problemas y temas de actualidad así como una guía
para que el maestro promueva una dinámica en clase.
El atraso del mundo educativo lo analiza en forma exhaustiva y puntual
por sus referencias bibliográficas, Luis González
Yuste en su artículo difundido por la Revista electrónica
www.revistadecomunicación.es.
En él afirma que "La escuela toma conciencia de la fuerza
de los medios. La institución educativa se ve sin recursos
y sin respuesta ante su dinamismo y comienza a percibirlos como
una poderosa competencia".
En realidad la crisis de la educación no depende sólo
de las nuevas tecnologías o del enfrentamiento con el poder
de los medios, ya desde los años 60, cuando todavía
la informática no era una ciencia muy conocida, se buscaba
una alternativa interdisciplinaria al dogmatismo de los docentes
y un acercamiento, por parte del mundo de la educación, a
los problemas socioeconómicos y culturales específicos
de cada país. Se consideraba entonces que la estricta separación
entre disciplinas afines o el aprendizaje memorizado no aportaba
un conocimiento real. No hay que olvidar o saber, quienes en ese
entonces no habían nacido todavía, que las aspiraciones
de muchos movimientos estudiantiles, que ocupaban las Universidades
de París, Roma, México, entre otras, pedían
una Universidad abierta, rechazaban el número cerrado de
alumnos así como demandaban una cultura alternativa a la
cultura marcada por reglas mercantilistas.
Se consideraba entonces que la estricta separación entre
disciplinas afines o el aprendizaje memorizado no aportaba un conocimiento
real. No hay que olvidar o saber, quienes en ese entonces no habían
nacido todavía, que las aspiraciones de muchos movimientos
estudiantiles, que ocupaban las Universidades de París, Roma,
México, entre otras, pedían una Universidad abierta,
rechazaban el número cerrado de alumnos así como demandaban
una cultura alternativa a la cultura marcada por reglas mercantilistas.
Se discutía el poder de manipulación de los medios
informativos y se consideraba a la Universidad como un centro de
formación para cuadros que mantuviesen inamovibles las reglas
del sistema. Lo que no logró la razón quizás
lo pueda el tiempo y el progreso tecnológico.
Ahora se dan cursos de educación a distancia vía Satélite
o por Internet, y la Universidad tradicional se siente desplazada
por nuevas propuestas tutórales y abiertas para quien no
puede en forma presencial asistir a las clases.
En muchas universidades ya encontramos paulatinas transformaciones
con la presencia de varios ordenadores conectados en red a servicio
de los estudiantes, que cada día más aprovechan las
posibilidades de investigar a través de Internet.
En la misma óptica los cubículos de los profesores/
investigadores están provistos de esta nueva herramienta
con la cual planean sus clases y amplían los recursos para
poder actualizarse y competir en el ámbito científico
e intelectual.
Sin embargo, la historia de la lenta introducción de la tecnología
audiovisual o electrónica en la educación formal nos
hace conscientes de que la sola presencia de la tecnología
no es condición "sine qua non" para que se difunda
su utilización en la enseñanza.
Una de las características de la enseñanza universitaria
es su sistema particular compuesto por un conjunto de unidades independientes.
Los departamentos viven vida autónoma aún entre disciplinas
afines, los profesores de Periodismo no se enteran de los programas
o actividades de Departamento de Audiovisuales, cada uno se mantiene
extremadamente receloso de los contenidos, planes de estudio, actividades
y organización académica.
El profesor/ investigador universitario trabaja en forma independiente
y no está acostumbrado a compartir proyectos y objetivos
con otro profesor. La convivencia académica está marcada
por la competencia y hasta ahora el terreno de la investigación
tiene como fin prioritario la publicación de su desarrollo
y de sus resultados.
La nueva tecnología audiovisual, sea la producción
en video, multimedia o CD ROM interactivos, está justamente
marcada por una elaboración colectiva donde profesionales
de varias disciplinas intervienen para llevar a cabo las diferentes
etapas de producción de un producto.
Esta evidente diversidad coloca al mundo académico distante
y poco dispuesto a modificar su rutinaria forma de actualización.
Otra dificultad de adaptación por parte de los docentes universitarios
proviene de la actitud escéptica que los académicos
humanistas o científicos a menudo han manifestado hacia las
artes y las técnicas.
Las producciones multimedia contemplan recursos más afines
al mundo artístico desde la composición de objetos
en un espacio a la música, desde la fotografía al
ritmo.
Si tomamos en consideración la resistencia con la cual se
aceptaron, en los años setenta, las propuestas de nuevas
Cátedras de Historia del Cine o de Teoría de las Comunicaciones,
es evidente que el ámbito académico se encuentra rezagado
y poco disponible a un cambio.
|