La revista digital de e-learning de América Latina Año 1 - Número 10 - Sábado 17 de Mayo de 2008  

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¿Los espacios públicos pueden ser equipados para el aprendizaje?
Autora: Mike Sharples (Universidad de Birmingham, Reino Unido)*


El aprendizaje no tiene por qué tener lugar únicamente en clases de 40 minutos dirigidas a la obtención de una calificación formal, sino que puede darse en cualquier momento y lugar, por mera curiosidad y puro placer.

Las computadoras están integrándose tanto en nuestro mundo que empiezan a pasar desapercibidas. En una casa puede haber hasta veinte dispositivos informáticos, o más, incorporados en bienes domésticos como televisores, vídeos, hornos microondas, juguetes y muñecos, e incluso en los timbres. Durante los próximos cinco años, todos estos aparatos estarán conectados en red entre sí y también a Internet, de tal manera que, por ejemplo, será posible mandar a la casa un correo electrónico para que encienda la calefacción central, o contestar al timbre de la puerta hablando por el teléfono móvil.

La finalidad es integrar la tecnología de las computadoras en nuestro quehacer y ocio diarios, para hacer de ella algo más fácil de usar y con una verdadera utilidad, más que una simple novedad pasajera. Si funciona, esta tecnología de entorno automatizado se aceptará como una parte indispensable de la vida, como lo son hoy en día las tarjetas de crédito, los códigos de barras de los productos del supermercado o los cajeros automáticos.

Es fácil pensar en algunas aplicaciones de consumo -como la casa en red- que tendría esta tecnología de entorno automatizado, pues las han estado anunciando desde hace muchos años los escritores de ciencia ficción. Más difícil es encontrar ámbitos menos obvios en los que esa tecnología podría mejorar considerablemente la calidad de vida. Uno de ellos es el aprendizaje en entornos virtuales.

La imagen convencional que tenemos del aprendizaje es la de jóvenes sentados en sus pupitres, en aulas o en salas de conferencias, recibiendo la enseñanza propia de la educación formal. Sin embargo, casi todo el aprendizaje tiene lugar fuera de las aulas. Aprendemos a lo largo de toda nuestra vida, en casa, con los amigos, en la calle. Una persona media lleva a cabo a lo largo del año unos ocho proyectos importantes de aprendizaje: aprender un idioma, practicar un deporte, aprender a manejar un paquete informático, o empezar a practicar un hobby. Las librerías y los programas de televisión están llenos de anuncios de jardinería, cocina o bricolaje; sin embargo, muy poco de este aprendizaje informal se apoya en la tecnología informática.

Imaginemos un futuro en el que los edificios o los espacios públicos estén equipados para el aprendizaje.

Pongamos un ejemplo: María está de vacaciones en Florencia. Entra en una galería de arte, no porque necesite aprender nada en particular, sino movida por la curiosidad y por el interés de aprovechar al máximo sus vacaciones. En la entrada de la galería le dan un aparato portátil y un auricular inalámbrico. En ese aparato puede seleccionar rápidamente áreas de interés, como ser: arte italiano, cuadros famosos, introducción general. Conforme va recorriendo la galería, el aparato llama su atención sobre los cuadros más conocidos. Según se acerca a uno de ellos, escucha un comentario de audio que le ofrece una breve introducción. El aparato le presenta una imagen del cuadro en la que puede clickear sobre zonas concretas para recibir información de audio adicional. Después de ver varios cuadros, entra en la confitería de la galería, donde puede revisar el recorrido que ha hecho y repasar las imágenes de los cuadros que ha visto. Hay un objeto en uno de ellos que despierta su curiosidad. Hace click en él y después en "conectar", para comunicarse con gente que está visitando la galería virtual en la web. Envía una consulta textual acerca de ese objeto y recibe respuesta de alguien, en alguna parte del mundo, que está visitando la galería virtual y que sabe más cosas sobre ese cuadro, de manera que puede remitirle a páginas de Internet con más información. Ese intercambio textual queda registrado y asociado al objeto del cuadro para que otras personas que lo vean puedan leerlo.

Esta no es más que una de las situaciones que están desarrollando proyectos europeos como MOBIlearn (http://www.mobilearn.org/) y M-Learning (http://www.m-learning.org/).

Un objetivo más general es proporcionar servicios de aprendizaje (desde cursos completos a asesoramiento experto) a las personas que se desplazan, y equipar para el aprendizaje a edificios y espacios públicos, a fin de que puedan ayudar a los visitantes a aprender cosas sobre el propio edificio y sobre sus alrededores (por ejemplo, un museo o un edificio histórico), o enseñarles algo acerca del mundo circundante (por ejemplo, una estación meteorológica), o hacer posible una comunicación y colaboración entre los sujetos del aprendizaje (por ejemplo, un aeropuerto puede ayudar a los viajeros a practicar un idioma mientras esperan su vuelo, emparejando a gente que esté en un aeropuerto alemán y quiera aprender inglés con gente que esté en un aeropuerto inglés y quiera aprender alemán).

Ya existen edificios equipados para el aprendizaje -centros escolares y facultades- con salas especialmente diseñadas al efecto. El aprendizaje en el entorno amplía esta posibilidad a los espacios y objetos del mundo cotidiano. Cada vez es más habitual que la gente trabaje y juegue mientras se desplaza. Aunque el aprendizaje por placer ocupa sólo una pequeña parcela en este modo de vida móvil, podría servir de complemento a la educación tradicional y hacer participar a las personas que han abandonado los estudios en las aulas. El aprendizaje no tiene por qué tener lugar únicamente en clases de cuarenta minutos dirigidas a la obtención de una calificación formal, sino que puede darse en cualquier momento y en cualquier lugar, por mera curiosidad y puro placer.

*Mike Sharples integra el Grupo de Investigación de Tecnología Educativa de la Universidad de Birmingham, Reino Unido.

El título original de esta nota, publicada inicialmente en el portal eLearning Europa (http://www.elearningeuropa.info), es "Imagining a Future Where Buildings or Public Spaces Are "Learning Enabled".


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