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Life Long Learning
Andrés Pumarino Mendoza*
Para el 2020 el conocimiento se duplicará
cada 73 días, acelerando los procesos de actualización
permanente de las personas. El e-learning comienza a vislumbrarse
como la herramienta ideal para asumir este desafío en un
mundo hipercompetitivo que deja poco tiempo para estudiar.
En
una reciente visita a Europa con motivo de mi asistencia a dos importantes
eventos vinculados a la educación y uso de las tecnologías
de información en la educación (Seminario Internacional
de la Cátedra UNESCO de e-learning de la UOC, y Online Educa
Berlin 2003), uno de los temas con mayor presencia por parte de
los expositores fue el concepto de educación a lo largo de
la vida, "Life Long Learning". Una noción que se
ha comenzado a imponer cada vez con mayor fuerza a nivel de autoridades
vinculadas a la enseñanza y en los principales centro de
Educación Superior de Europa.
El desarrollo de la tecnología y la globalización
de los negocios hacen que los trabajadores, profesionales y directivos
del sector empresarial deban actualizar constantemente sus conocimientos.
Tal es el avance del conocimiento que especialistas consideran que
el conocimiento de base disciplinaria, publicado y registrado internacionalmente,
habría demorado 1750 años en duplicarse por primera
vez contado desde el comienzo de la era cristiana, para luego volver
a duplicar su volumen, sucesivamente en 150 años, 50 años
y ahora cada 5 años. Así, se estima que para el año
2020 el conocimiento se duplicará cada 73 días.
Frente a este impresionante desarrollo debemos ser capaces de reaccionar
para hacer frente a la necesidad de actualizarnos constantemente.
Esta es una de las razones fundamentales para comenzar a hablar
del concepto de educación a lo largo de la vida.
Pero, ¿cómo se puede enfrentar el desafío de
seguir aprendiendo, perfeccionándose y capacitándose
si el trabajador actual está sujeto a diversas exigencias,
tanto en su lugar de trabajo, como con su familia? ¿Queda
tiempo para asistir a un centro de perfeccionamiento? Sólo
restando horas a su jornada de trabajo o a su vida familiar.
Frente a este gran interrogante, los centros de educación
deben innovar para ofrecer una alternativa de perfeccionamiento
para los actuales trabajadores. Además, debemos considerar
que el nuevo trabajador -durante su vida laboral- se verá
afectado por varios giros profesionales. Recordemos que en países
como Estados Unidos un trabajador en promedio cambia de actividad
laboral en promedio entre 5 y 6 veces.
Es decir, si una persona trabajaba en el sector servicios, puede
cambiar al sector manufacturero en un periodo de tiempo razonable.
Por lo que ante este tipo de movilidad laboral se hace necesario
que los trabajadores desarrollen una importante competencia laboral
y capacidad de adaptación a nuevas condiciones. Tema muy
importante a tomar en consideración, pues la globalización
de los negocios hace que las empresas se fusionen o dividan, teniendo
sus trabajadores que adaptarse a los continuos cambios.
Pero el empleado no puede enfrentarlos únicamente con los
estudios que realizó mientras estuvo en la educación
superior y que, en la mayoría de los casos, suelen quedar
desactualizados. El desafío implica que deban asistir a centros
de perfeccionamientos, restando tiempo a sus actividades familiares
como laborales, realizando constantes traslados desde el trabajo
al lugar de capacitación, programas de estudios o capacitación
muy extensos, etc. ¿Cómo salvar estos inconvenientes?
Se hace necesario que las instituciones de Educación Superior
y los centros de capacitación analicen estos problemas que
presentan los trabajadores. Las alternativas descansan en la innovación
de programas de capacitación que sean atractivos para ellos.
Para algunos especialistas, el trabajador del siglo XXI será
considerado un "trabajador autoprogramable", es decir,
aquella persona que buscará un trabajo que sea de su gusto
según sus competencias, alguien que buscará cursos
de perfeccionamiento que puedan ser aplicados a su trabajo cotidiano.
Por lo tanto, debe buscar las herramientas que le permitan enfrentar
de mejor manera los nuevos desafíos que le impone la globalización
y la sociedad de la información.
Tenemos una necesidad de acercar a ese trabajador a los estudios.
¿Cómo lo haremos? La respuesta descansa en el uso
de las Tecnologías de Información. Se hace necesario
el aplicar su uso en la educación, pero es preciso desarrollar
una cultura formativa que permita a ese trabajador ser capaz de
generar el autoaprendizaje, que sea responsable en el cumplimiento
de sus deberes académicos y, por sobre todo, que tenga las
competencias tecnológicas básicas necesarias para
poder recurrir al uso de las TIC en el proceso de perfeccionamiento.
Dentro del uso de las TIC en la educación a lo largo de la
vida encontramos el modelo del e-learning y el blended learning.
Conceptos que las instituciones de educación superior y los
centros de capacitación están impulsando y masificando
pues para gran parte de los países desarrollados es una interesante
alternativa para proporcionar a los trabajadores educación
continua a lo largo de la vida.
*Andrés
Pumarino es Abogado y Miembro de la Asociación
de Derecho e Informática de Chile. Para contactarlo,
escribir a: apumarino@tutopia.com.
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