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Tendencias
de la Educación Superior Virtual
Un informe elaborado por un equipo de investigadoras argentinas a solicitud del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, reveló la evolución, situación presente y perspectivas de desarrollo de los programas de educación superior virtual en uno de los principales socios del MERCOSUR. Consultamos a las responsables del estudio y al especialista en e-learning de la empresa de soluciones tecnológicas Tecnonexo, Marcos Fontela.
El
Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior
en América Latina y el Caribe (IESALC), en cooperación
con la Oficina Regional de la UNESCO para Comunicación e
Información en América Latina y el Caribe (ORCILAC)
y el Portal Universitario Iberoamericano UNIVERSIA, realizaron el
Seminario Internacional sobre Universidades Virtuales en América
Latina y el Caribe los días 13 y 14 de febrero de 2003, en
la ciudad de Quito (Ecuador). En dicha oportunidad, los grupos de
trabajo designados para analizar la actualidad de la educación
virtual superior de cada país de la región, hicieron
públicos los relevamientos efectuados durante los últimos
meses.
Por
parte de Argentina, se presento el "Estudio Diagnóstico
sobre la evolución, situación presente y perspectivas
de desarrollo de los Programas de Educación Superior Virtual
en Argentina", dirigido por María Teresa Lugo, especialista
en Educación Virtual de la Universidad Nacional de Tres de
Febrero y Directora del Área Pedagógica del Campus
Virtual El Principe.com, con la participación de Mariana
Vera Rossi y Cecilia Flood. La investigación fue desarrollada
con el objeto de contribuir a mejorar la Educación Superior
y analizar las experiencias vigentes y las tendencias futuras en
la región. De la misma participaron 40 instituciones argentinas
de altos estudios.
La
medición se efectuó sobre el 70% de la universidades
públicas argentinas, es decir, 26 de 37 instituciones existentes.
El denominador común fue poseer ofertas académicas
virtuales con diferentes niveles de avance, en lo que se refiere
a la incorporación y uso de las nuevas tecnologías
de la comunicación e información. También se
relevaron 14 Universidades privadas, 11 de ellas con ofertas de
educación virtual.
Los
temas que se indagaron fueron el surgimiento y la evolución
de las ofertas virtuales, el impacto obtenido, los materiales utilizados,
las plataformas implementadas, los principales obstáculos
en la implementación y las perspectivas futuras.
Entre
otras cuestiones, las investigadoras manifestaron que sería
deseable una mayor planificación estratégica dentro
del ámbito de la Educación Superior Virtual, ya que
algunas universidades no tienen demasiada información respecto
de las experiencias que llevan a cabo facultades o departamentos
propios en materia de virtualidad. En este contexto, pudo establecerse
que muchas facultades realizan la experiencia en forma separada,
dejando de lado las enormes posibilidades que les depararía
la integración con la oferta formativa global de la universidad.
Una situación que deberá resolverse a partir de un
fuerte compromiso político de cada institución, si
se pretende llevar a cabo con éxito un proyecto innovador
como la educación virtual", manifestó Lugo.
En
relación a este punto, Marcos Fontela, VP Latin America de
la empresa Tecnonexo,
una compañía de soluciones tecnológicas que
ha realizado implementaciones para universidades como el ITBA, la
Universidad de San Andrés, la Universidad Católica
Argentina y la Universidad Argentina de la Empresa, entre otros
treinta y cinco clientes de América Latina, consideró
que más allá de la falta de planificación,
"las instituciones sienten la urgencia de comenzar a experimentar,
lo que es muy sano siendo que los cambios culturales y organizacionales
son muy fuertes en el modelo de e-learning respecto al modelo tradicional
de enseñanza. No obstante, esta urgencia no siempre ha sido
acompañada de una planificación comercial de las posibilidades
que el nuevo mundo abre, y mucho menos de un planeamiento estratégico".
El
informe determina, además, que la formación de los
profesores y administradores en virtualidad es despareja y no existen
programas específicos o carreras de formación virtual.
En este sentido, Maria Teresa Lugo, consideró que "la
formación de los recursos humanos que llevarán a cabo
la innovación, es central. Construir la viabilidad técnica
es un aspecto insoslayable de todo proyecto innovador", subrayó.
Más
allá de las deficiencias que presenta el sistema en detrimento
de un pleno desarrollo de la Teleformación, "la sociedad
le demanda a la educación en general y al sistema superior
en particular que se articule con las necesidades actuales de la
sociedad. Para responder a esta demanda están diseñando
e implementando nuevas formas de organización y gestión
de sus ofertas, e incorporando la innovación tecnológica",
manifestó María Teresa Lugo al ser consultada sobre
la importancia del estudio. "El objetivo de la educación
superior será ofrecer una formación básica
de calidad que favorezca la adquisición de competencias para
seguir aprendiendo toda la vida y desenvolverse en la sociedad,
al mismo tiempo que promueva continuas adaptaciones a nuevos contextos
con el plus de la adquisición de las Nuevas Tecnologías",
agregó la especialista.
Entre
los resultados del estudio, pudo determinarse que las universidades
argentinas incorporaron la educación virtual de tres maneras
diferentes:
-
a través del sistema bi-modal de enseñanza presencial
y virtual (propuestas académicas de grado que en su totalidad
se encuentran en formato virtual como oferta en paralelo a la
modalidad presencial, como ocurre con la Universidad Virtual de
Quilmes, la Universidad Virtual de la Rioja y UNTREF Virtual),
- por
medio de la virtualización de algunas carreras de grado,
programas de postgrado, tecnicaturas o cursos de capacitación
y/o extensión (Facultades de Ingeniería y Derecho
de la UBA, Universidad de Entre Ríos, Universidad de la
Patagonia S. J. Bosco, Universidad del Litoral, Universidad de
Mar del Plata, Universidad, Blas Pascal, Instituto Universitario
Aeronáutico, el IAE de la Universidad Austral, Universidad
del Salvador, Universidad de Flores, Universidad de San Martín,
entre otras),
-
y, en un menor grado, a partir de la virtualización de
contenidos de asignaturas o cursos y su administración,
abordando la oferta virtual con el soporte de algunas asignaturas
y el apoyo administrativo.
Según
esta investigación del Instituto Internacional de la UNESCO
para la Educación Superior en América Latina y el
Caribe, los factores que generan experiencias de educación
superior virtual se distribuyen de la siguiente manera: para el
36% de las instituciones consultadas el mayor determinante es la
demanda de formación de los alumnos, mientras que el 22%
elige incorporar las TIC por su alto potencial educativo. El 10%
destacó la importancia del intercambio que pueden efectuar
sus profesores con experiencias del exterior, en tanto que el 8%
planteó el desafío de abordar nuevos ámbitos
educativos en los que no hay experiencia previa y aprender las características
de esta modalidad sobre la marcha. Idéntico porcentaje marcó
el interés de las instituciones por mejorar el rendimiento
de la educación a distancia tradicional. El 6% se inclinó
por aprovechar las posibilidades que ofrecen los nuevos recursos
tecnológicos disponibles, al tiempo que el 4% respondió
que enmarca el uso de las TIC en un programa virtual más
amplio. Finalmente, el 6% restante de los factores que impulsaron
iniciativas de teleformación se divide en partes iguales
entre: la solución de problemas de sobrepoblación
estudiantil de los sistemas presenciales, mejoramiento en la presentación
y envío de materiales, y la necesidad de insertarse en el
mercado nacional e internacional.
En
cuanto a las áreas con mayor cantidad de propuestas educativas
virtuales, se determinó que las carreras, cursos o posgrados
sobre educación acaparan el 27,90% de la oferta, mientras
que las referidas a temáticas vinculadas con la administración
representan el 25,58%. En orden descendente las siguen: Economía
(13.95%), Informática (11.62%),
Medio Ambiente y Ciencias Sociales (6,97%). Al explicar esta distribución,
la licenciada Lugo expresó que "existe un nicho en la
complementación del titulo, que empieza por carreras de educación;
puesto que a partir de la Ley Federal de Educación, se prescribe
que los docentes vayan adquiriendo titulo universitario. Hay otro
nicho en la formación permanente, por lo que algunas universidades
han aprovechado esta oportunidad para generar programas y proyectos
de postgrado, especialización y cursos de extensión",
completó la investigadora del IESALC.
Por
otra parte, el informe reveló que el 53,17% de la oferta
académica de las universidades consultadas corresponde a
cursos de capacitación, el 17,46% a licenciaturas, el 14,28%
a cursos de posgrado, el 5,55% a maestrías de posgrado, el
4,76% a carreras de grado, el 2,39% a cursos de nivelación,
e igual porcentaje respecto de los seminarios de posgrado.
Respecto
de las plataformas que prioritariamente se utilizan en los programas
de educación virtual dentro del ámbito de las universidades
nacionales, gran parte de las mismas son de desarrollo propio, y
-en algunos casos- participan en su creación, egresados de
la misma casa de estudios. De las Universidades Nacionales encuestadas
que tienen incorporadas plataformas virtuales a sus procesos de
enseñanza, el 50% está trabajando con plataformas
de desarrollo propio, el 10% con plataformas comerciales y el 40%
con plataformas de otra institución.
Consultado
sobre el particular, Marcos Fontela señaló que algunas
universidades suelen confundir los medios con los fines: "se
preocupan en desarrollar tecnologías que ya están
disponibles en el mercado a precios muy accesibles, y descuidan
la preparación de un plan estratégico y de la formación
de sus propios docentes", subrayó. "Desde el punto
de vista tecnológico, hay un descuido de preocupaciones sumamente
importante, como el respeto de los estándares internacionales,
la utilización de sistemas escalables y la búsqueda
de socios que puedan ahorrar enormes cantidades de dinero y tiempo.
Esto hoy es posible, pero pocas universidades lo están haciendo",
apuntó el ejecutivo de Tecnonexo.
Entre
las conclusiones del estudio, sus autoras develaron que la mayoría
de los representantes universitarios consultados coincidieron en
la necesidad de realizar una incorporación gradual de proyectos
virtuales, informando a la propia universidad y la comunidad educativa
en general, sobre la existencia de los mismos. "El objetivo
común es abrir el espacio para hacer posible la innovación",
acotó Lugo. En cuanto a la necesidad de contar con políticas
institucionales definidas capaces de sustentar este tipo de iniciativas,
las coincidencias giraron entorno a la capacidad de negociación,
de gestar alianza, de cooperación, y de cooptación
de los propulsores de la innovación con los grupos de poder
que pudieran oponerse a ella y con el resto de los grupos que se
resisten. Asimismo, "la forma en que se resuelva el problema
de la articulación entre la innovación y el aparato
administrativo condicionará los problemas que puedan surgir",
señaló Rossi.
"Para
desarrollar con éxito proyectos virtuales, resulta fundamental
no intentar reproducir en los entornos virtuales, las dinámicas,
organización y gestión de los sistemas presenciales.
Al modificar el medio, deben modificarse todos los elementos que
intervienen en el proceso pedagógico. La innovación
en la educación se produce cuando estas nuevas tecnologías
favorecen la puesta en marcha de un nuevo paradigma centrado en
el alumno y en el aprendizaje", explicó María
Teresa Lugo.
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