|
 |
4 errores típicos del e-learning corporativo
Iñigo Babot
En muchas oportunidades los fracasos en implementaciones de capacitación virtual corporativa se deben a fallas recurrentes, que se repiten una y otra vez en distintos casos y circunstancias. Análisis de cuatro acciones que suelen conducir al fracaso, por parte de un especialista español..
Existen 4 errores muy típicos en la implementación de proyectos de e-learning corporativo. Evitar estos traspiés en forma pro-activa aumenta las probabilidades de éxito de una solución de formación virtual:
1- Intentar implantar Blended Learning en una corporación con ambiente laboral tenso, que no propicie la mejora continua de sus empleados. Si ese es su caso, el Blended Learning y el eLearning no funcionarán nunca. Mejor no planteárselo (¡pero qué difícil es reconocerlo!).
Este error se comete cuando se pretende que algunos miembros de la organización participen en un sistema docente que se caracteriza por la necesidad imperiosa de compartir y ser generosos, cuando la empresa no propicia ese clima. El eLearning Corporativo no triunfará en empresas egoistas o con climas crispados, porque los ‘profesores’ (los empleados que saben), no tendrán ganas de difundir lo que saben con sus compañeros. Este fracaso del eLearning Corporativo se maximizará si la costumbre de la compañía es hacer competir unos empleados contra los otros (desgraciadamente, esta política es mucho más frecuente de lo que parece), pues entonces casi todos los profesionales se convierten en verdaderos avaros de sus conocimientos y su oficio.
2- Crear contenidos muy teóricos o no inmediatamente aplicables al puesto de trabajo. Los contenidos deben estar muy enfocados al trabajo diario de los empleados y ser extremadamente prácticos. Deben basarse en casos reales, ejemplos vivos y, a ser posible, escritos o supervisados por compañeros de la propia empresa. Deben enseñar a saber hacer bien la rutina laboral, las operaciones ordinarias con que se enfrentan los profesionales a quienes van dirigidos.
Este error se comete si los contenidos docentes son ‘rollos’ teóricos a los que los empleados no ven ninguna utilidad. Un profesional, en su puesto de trabajo, no está para tragar sapos ni para ‘cultivarse en algún arte’: está para resolver sus problemas y los de la empresa, lo más rápido posible. Ayúdenle a eso y se lo agradecerá. No le ayuden y les ignorará.
3- Buscar demasiados profesores fuera de la compañía. Los tutores virtuales no deben introducirse en su totalidad desde fuera de la organización. Más de un 50% de los tutores deben surgir de la propia corporación, debe ser un grupo bien elegido y motivado, con autoridad moral (no necesariamente jerárquica) y con verdaderas ganas de ayudar y enseñar a sus propios compañeros (pero no de evaluarles). Este es el factor más difícil y crítico, y normalmente implica superar barreras internas e incomprensión de la estructura tradicional de la organización. Pero si el Director de Formación corporativo busca bien esos perfiles dentro de sus propias filas, los acabará encontrando.
Este error es parecido al anterior. Los profesionales quieren maestros con los que se identifiquen íntimamente: gente que pase o haya pasado exactamente por lo que ellos mismos están pasando. Eso se logra cuando se buscan colaboraciones docentes dentro de la empresa. Los gurús externos, consejeros, consultores, etc., están muy bien cuando se tiene tiempo. Cuando se está bajo la presión del día a día… créanme que lo mejor es un buen compañero.
4- Crear comunidades artificiales. Las comunidades de aprendizaje deben ser muy participativas y preexistir antes de que se les imparta la formación, aunque no se conozcan aún: colectivos con intereses, responsabilidades o niveles organizativos comunes, que enfrenten problemas parecidos y que puedan ayudarse unos a otros.
|