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Expertos
señalan que la enseñanza virtual puede obtener los
mismos resultados que la presencial
(Educaterra/
Europa Press) Julio Cabero, catedrático de Didáctica
de la Universidad de Sevilla, y Albert Sangrá, director de
Metodología e Innovación Educativa de la Universidad
Oberta de Cataluña (UOC), consideran que la enseñanza
virtual puede obtener los mismos resultados que la presencial, siempre
y cuando esté "bien diseñada" y tenga en
cuenta todos los elementos educativos necesarios.
De hecho, dieron a entender que esos resultados pueden ser incluso
mejores, al menos en algunas facetas. Cabero, que dirige en la Universidad
Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) (España) el curso
de verano "Educar en la red: formación para el siglo
XXI", comentó al respecto que en un entorno virtual
se puede crear "una verdadera comunidad de personas" y
conseguir "relaciones más cercanas" que en un sistema
presencial.
Así, explicó que los alumnos que cursan estudios a
distancia después de haber estado en una universidad presencial,
por lo general manifiestan que se han relacionado más con
su profesor, virtual, en un semestre que durante cuatro años
en la universidad.
Destacó igualmente que existen resultados "increíblemente
positivos" de trabajos realizados conjuntamente por estudiantes
que viven a miles de kilómetros de distancia.
En su opinión, estas circunstancias demuestran que en la
enseñanza virtual, el profesor "sigue siendo un modelo
a seguir o no, porque continúa siendo el referente del estudiante
en su proceso de aprendizaje".
Por su parte, Sangrá señaló que con las nuevas
tecnologías y la educación virtual, "cambiará
el rol del profesor, pero en ningún caso va a desaparecer".
"Los profesores tienen que cambiar su papel dentro y fuera
del aula", dijo.
Formación del profesorado en la educación
virtual
Por otro lado, destacó que el uso de las nuevas tecnologías,
que ha puesto a la universidad a distancia "en el ámbito
de la modernidad", constituye "una oportunidad real"
para superar sus limitaciones de espacio y tiempo, para "ahondar
en sus posibilidades de personalización", ofrecer un
abanico más amplio de posibilidades y aumentar la calidad
de la formación.
Agregó que todo esto es posible porque las nuevas tecnologías
exigen una mayor planificación y conocimiento del medio y
obligan a centrar más el modelo educativo en el propio estudiante.
Tanto Sangrá como Cabero destacaron la necesidad de formar
al profesor para que sepa integrar la tecnología en su práctica
educativa y para que facilite a los estudiantes "mecanismos,
guías y apoyos" que les permitan cambiar sus hábitos
de estudio y, en definitiva, "aprender a aprender de otra forma".
En este sentido, explicaron que cuando se utiliza Internet como
instrumento de formación, existe un "cierto rechazo"
por parte de los estudiantes, que están acostumbrados a trabar
con textos impresos.
Agregaron que la red implica trabajar de forma "colaborativa"
y obliga al alumno a convertirse en "procesador activo de la
información y a construir su propio conocimiento".
"La gran necesidad no es de formación tecnológica,
sino de formación didáctica o pedagógica para
el profesor y para un mejor aprovechamiento educativo", afirmó
Sangrá. Cabero apostilló que el profesor debe incorporar
las tecnologías en la enseñanza como un recurso más
y "desmitificarlas", de forma que tenga claro que "no
le van a solucionar los problemas", dijo.
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