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El e-learning desde las políticas de estado
Nicolás
Hellers
Muchos especialistas coinciden que, garantizando
el acceso a Internet y las soluciones tecnológicas adecuadas,
el e-learning puede convertirse en una herramienta democratizadora
e igualadora de oportunidades. Pero las políticas de estado
no suelen sintonizar con esta realidad.
Pese
a la creciente demanda de soluciones de capacitación y formación
virtual por parte de organismos públicos latinoamericanos,
no es habitual escuchar referencias de las autoridades políticas
de algunos países, respecto de la importancia y beneficios
que otorga esta metodología educativa, tanto para el sector
estatal como privado. Mucho menos pronunciamientos legislativos
o ejecutivos que se traduzcan en normativas o disposiciones claras.
Entre las excepciones a la regla, podemos encontrarnos con
expresiones como las efectuadas por el presidente colombiano Álvaro
Uribe Vélez, advirtiendo que el aprendizaje en línea
debe contemplarse como una forma de ampliar la cobertura educativa.
O, desde el extremo sur del continente, al Ministro de Trabajo de
Chile, Ricardo Solari, declarando su intención de hacer del
e-learning "una religión" y destacando que "esta
modalidad de capacitación tiene todo que ver en un plan de
capacitación masiva y transversal", como se propone
el gobierno del presidente Lagos.
Por su parte, el Secretario Nacional de Educación a Distancia
de Brasil, João Teatini, advirtió que los países
con dimensiones continentales y profundas desigualdades "no
se pueden dar el lujo de vencer la gran exclusión social
que padecen, con soluciones convencionales. Si no utilizamos las
nuevas tecnologías de la comunicación, no tenemos
alternativa", consideró, al proponer la ampliación
de la enseñanza en línea como una estrategia eficiente
y apropiada para disminuir el elitismo en las universidades brasileñas.
Tampoco son comunes las políticas de estado que reconocen
y valoran al e-learning, como herramienta democratizadora e igualadora
de oportunidades. Como vimos recién, Brasil es un caso atípico,
con un fuerte compromiso en este sentido, que se traduce en las
becas concedidas anualmente a profesores locales para que se capaciten
a través de Internet, sumado a los polos de enseñanza
virtual que el gobierno de Lula Da Silva pretende establecer en
las universidades.
Chile también parece haber comprendido el paradigma educativo
actual, favoreciendo la incorporación de las nuevas tecnologías
en las universidades. A través del Programa de Mejoramiento
de la Calidad y la Equidad de la Educación Superior (MECESUP),
el gobierno chileno persigue mejorar la calidad, eficiencia, pertinencia
e innovación de la educación superior, a través
de la virtualización de propuestas educativas; entre otras
medidas.
Asimismo, este país se ha propuesto el objetivo de llegar
a los 500.000 trabajadores capacitados a través de la educación
virtual para el año 2007. Para lograrlo, se estableció
un fondo de 1 millón de dólares, destinado a la creación
de una red de e-Learning nacional que contará con un portal
virtual del SENCE. De esta manera se pretende promover el uso del
e-Learning en las empresas, además de ampliar la oferta,
desarrollando nuevos contenidos y programas.
El presidente mexicano Vicente Fox, en tanto, lanzó e-México,
una red satelital e inalámbrica que conectará a todos
los estados del país. En la primera etapa, y con una inversión
de 95 millones de pesos mexicanos, ya se enlazaron 2.429 municipios.
Para la segunda fase, se prevé la conexión de otras
6.400 ciudades. El sistema, que está dividido en cuatro portales:
e-Aprendizaje, e-Salud, e-Gobierno y e-Economía, dejará
planteada la infraestructura necesaria para poder desarrollar proyectos
de e-learning masivos, públicos o privados.
Perú tampoco se queda atrás. Recientemente, y tras
una licitación pública en la que participaron empresas
multinacionales como IBM y Oracle, la Superintendencia Nacional
de Administración Tributaria del Perú (SUNAT) eligió
el sistema de e-learning WebCampus Tecnonexo, para capacitar a su
personal.
En la Argentina, también se han desarrollado exitosas experiencias
impulsadas por la universidad UNTREF Virtual en la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación,
en la Comisión Nacional de Comunicaciones, la Legislatura
de la Ciudad de Buenos Aires y la Administración Nacional
de la Seguridad Social (ANSES).
Poco a poco, los gobiernos de la región comienzan a comprender
la importancia coyuntural de la educación virtual, pero hace
falta una pronta definición por parte de los responsables
educativos de cada país en cuanto al tratamiento que debería
darse a las ofertas de carreras de grado o postgrado en formato
virtual. "Con la experiencia acumulada es posible definir criterios
para definir si un programa es o no acreditable, y auditar la calidad
y satisfacción de los estudiantes, entre otras cuestiones",
señaló recientemente el Rector de la Universidad Austral,
Alejandro Consigli.
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