La Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) es una asociación patronal fundada en 1977, que representa a la mayor parte del sector educativo privado de España de niveles no universitarios. Está integrada por asociaciones y federaciones que a su vez están constituidas por 5.000 centros de las distintas enseñanzas y niveles. Con marcada vocación de servicio, tiene entre otros objetivos poner al alcance de las empresas miembros las ventajas que se derivan del asociacionismo empresarial. Actualmente, la CECE tiene implantación en todas las provincias a través de federaciones o asociaciones provinciales, como la Asociación Estatal de Centros de Enseñanzas Musicales, la Federación de Escuelas de Música y Centros no reglados de Enseñanzas Musicales del Estado Español, la Asociación Nacional de Escuelas de Turismo, la Asociación Nacional de Centros de Peluquería y Estética, la Confederación Española de Centros y Academias Privadas, y la Organización Mundial de Artes y Técnicas.
“La CECE ha venido trabajando en formación a distancia desde hace bastante tiempo. Nuestra organización agrupa miles de centros educativos españoles, a los que facilitamos formación desde hace muchos años. Son miles los alumnos que siguen nuestros programas. Entre ellos siempre hemos tenido acciones a distancia. Actualmente hemos desarrollado un curso a distancia dirigido al profesorado de las escuelas, que se denomina: Utilización de recursos electrónicos en la Escuela, un programa que supone un paso cualitativo importante en nuestro proyecto tecnológico, ya que incorpora muchos de los resultados obtenidos en los últimos años”, explicó el director del Instituto de Técnicas Educativas de la Confederación Española de Centros de Enseñanza, Mariano del Castillo, a quien entrevistamos en Madrid.
ELAL: ¿Qué aportes ofrece el e-learning a la educación no universitaria?
Del Castillo: En todos los órdenes, el e-learning supone un medio apropiado para la formación: se adecua a las posibilidades de tiempo de la persona. Si está bien concebido, actúa sobre las necesidades específicas. Y sobre todo, se adecua a los ritmos de aprendizaje de la persona: su formación anterior, el tiempo de que dispone, sus necesidades actuales. Le permite profundizar exactamente donde piensa que lo necesita y no le obliga a seguir ritmos ajenos.
ELAL: ¿Por qué debería interesarse una institución educativa en el e-learning?
Del Castillo: Es el modo de ampliar su capacidad, de preparar el futuro, de dotar de competencias a sus empleados, de dar satisfacción más amplia a sus alumnos, de ampliar su ámbito de influencia, de llegar a más alumnos y de llegar mejor. Al menos como solución complementaria. Y por supuesto de mejor personalización.
ELAL: ¿Podría relatar algunas particularidades de estas experiencias?
Del Castillo: Las fundamentales son las que nacen de nuestra experiencia en informatización de la escuela y en la que surge de los informes sobre el estado de las tecnologías en la escuela que hacemos cada año. Sabemos que los docentes todavía no usan de manera organizada los recursos electrónicos y que no se dan procesos sistemáticos para conseguirlo. Eso hace que sea preciso dotar a la escuela de competencias en este terreno del modo más sencillo posible: mediante una acción a distancia muy práctica que permita a quienes la sigan con éxito poder organizar sus propias clases usando recursos propios o extraídos de la red. También con el apoyo de nuestro portal de recursos.
ELAL: En general, ¿considera que el sector de centros de enseñanza no universitarios español está culturalmente preparado para la implementación de esta tecnología?
Del Castillo: La escuela todavía es débil ante la tecnología, pese al esfuerzo de tantos en estos tiempos. Los informes que hacemos cada año, muestran que los esfuerzos se hacen a veces en direcciones equivocadas (compras de ordenadores masivas, por ejemplo) en lugar de trabajar sobre lo que es obvio: mejorar las competencias de los docentes y provocar proyectos institucionales (de centro) sin dejar de lado las iniciativas personales. Pero parece claro que si una organización como tal no se involucra en un proyecto de tecnología o de cualquier otro tema no conseguirá sacarlo adelante. Las iniciativas personales enriquecen y proporcionan matices diferenciales muy importantes, pero no permiten por sí mismas consolidar una cultura global en la organización.
Además de todo eso, está la carencia de conocimiento en cuanto a herramientas y a su utilización. Mucha formación de los docentes trata de convertirlos en expertos en informática, cuando se trata de que sean usuarios. También tienen parte de culpa en todo este escenario los interfaces de las herramientas que resultan muy complejos para los usuarios normales.
La solución es presentar a los líderes proyectos que ellos puedan comprender y adopten para sus instituciones. Si no se trata de proyectos apoyados desde la dirección de las escuelas no saldrán adelante.
ELAL: ¿El e-learning es un sistema sólo apto para algunos países, centros educativos, empresas o colectivos ricos y cultos? ¿Puede implantarse también en condiciones adversas, cuando ni el desarrollo tecnológico ni el nivel socioeconómico son aparentemente propicios?
Del Castillo: Pienso que es preciso un mínimo de desarrollo tecnológico general para que pueda crecer e implantarse esta solución o cualquier otra. Sin embargo, precisamente en espacios no muy desarrollados también cabe su aplicación, al menos como herramienta de formación del profesorado. Otra cosa es su alcance: si el entorno no tiene tecnología será imposible hacer servir el e-learning como herramienta de formación. Siempre cabe dotar espacios públicos desde los que actuar y a los que puedan acudir a formarse los usuarios.
ELAL: La creciente incorporación de juegos y simulaciones a entornos educativos virtuales, ¿en qué medida beneficia el aprendizaje de las personas?
Del Castillo: Todo lo que sea manejar la tecnología es conveniente. Pero todo lo que sea juego debe ser utilizado con prudencia. En ese sentido pienso que el futuro será más sencillo para la introducción de la tecnología en una población acostumbrada al uso de herramientas tecnológicas. Entonces los nuevos profesores no dudarán en utilizar las nuevas herramientas y darles uso entre sus alumnos.
ELAL: ¿Cree que la política educativa española favorece el desarrollo del e-learning?
Del Castillo: España tiene una fuerte dispersión en su política tecnológica. Todavía no considera -como otros países- que la escuela sea una empresa que también debe informatizarse. Además, la dispersión en Comunidades Autónomas impulsa políticas no integradas, aunque hay indicios de financiación pública en dirección de equipamientos. El resultado no es todavía favorable para conseguir una política global adecuada. Tampoco se han impulsado los proyectos de centro, no se han impulsado portales de recursos bien dotados, ni una política de formación del profesorado en su formación inicial ni en la formación continua que sirva para que el salto tecnológico que es preciso. Todo eso está pendiente por parte de la escuela pública y en buena parte por la de iniciativa privada.
ELAL: ¿Cuál es la relación del e-learning respecto de la dirección, la organización y la gestión de los centros: en la concreción del currículo, el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, las relaciones de la escuela con su entorno o en la formación del profesorado, y las prácticas dominantes en cada uno de estos ámbitos?
Del Castillo: El e-learning, como técnica de formación tiene que ver con todos los procesos: los de comunicación, aprendizaje, gestión, etc. Cada uno de los ámbitos requiere de soluciones a medida. Creo que las buenas soluciones son las que forman paso a paso, mediante aproximaciones graduales a las necesidades percibidas. Quizá es preciso elaborar un mapa de necesidades en relación con la escuela, y tratar de irlas cubriendo con soluciones a medida. También hay que partir del momento de cada colectivo en este asunto: las competencias que tienen docentes, personal administrativo o de dirección, etc. Además, para la comunicación con la familia, no basta con que exista equipamiento y programas, sino un acuerdo de comunicación que lo permita.
En los procesos de informatización que llevamos a cabo en colegios españoles, contamos también con la posibilidad de diversificar soluciones: hay aulas en los que las familias pueden recibir las comunicaciones solamente a través de medios electrónicos, mientras que en otros hay que mantener también el soporte papel. En todos estos asuntos, creo que la flexibilidad y adecuación a la realidad son vitales.