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Tercerización estratégica del e-learning
Diego Gutiérrez (AXG Tecnonexo)
Fuente: Jill Kidwell "The Evolution of Strategic Learning Outsourcing"
Cuando el capital humano se valoriza, la educación virtual se perfila como la mejor iniciativa para una empresa. En este marco, la tendencia hacia el outsourcing se afianza, y a la vez, obtiene novedosos matices.
Durante los últimos años, el outsourcing se incrementó notablemente en el mercado del e-learning, tanto en tamaño como en alcance. Al punto, que este año se tercerizaron -sólo en los Estados Unidos- aproximadamente 1.3 mil millones de dólares. En un futuro próximo, incluso, el crecimiento podría ser exponencial, ya que se espera que el monto aumente a 3.3 mil millones de dólares.
Según sostiene Jill Kidwell (Vicepresidente de IBM Business Transformation Outsourcing) en su trabajo "The Evolution of Strategic Learning Outsourcing", en la capacitación online, se puede observar con claridad el grado de autonomía que las distintas organizaciones le otorgan progresivamente a las empresas de e-learning, al momento de asignarles responsabilidad sobre sus esfuerzos de actualización y perfeccionamiento.
Haciendo un poco de historia, la primera tendencia se focalizó en el "Out-Tasking" (administración de proyectos de corto plazo, mayormente relacionados con el diseño de contenidos y el desarrollo de capacitaciones puntuales). Con la maduración de la industria, irrumpió el "Tactical outsourcing", donde el papel del proveedor de e-learning crecía en determinadas áreas, como soporte en infraestructura, e incluía -a menudo- el hosting y aplicaciones de administración de contenidos.
Para Kidwell, hoy estamos frente a una tendencia novedosa: hablamos de tercerización estratégica del e-learning, en la cual el agente externo que se acerca a una organización, necesita comprender con mayor exigencia la creciente complejidad de la empresa. En este contexto, la solución de capacitación constituirá una parte crucial en la estrategia global de negocios de la empresa contratante.
Desde hace décadas, el capital humano adquiere mayor valor respecto al capital físico. Con la irrupción acelerada de las tecnologías aplicadas a la información, el desarrollo del capital humano se instala como la mayor de las preocupaciones en la agenda directiva de la empresa.
Es por ello -sostiene Kidwell- que además de aumentar los presupuestos destinados a la formación de recursos humanos, crecen las expectativas puestas en ella: desde el retorno de la inversión, hasta la satisfacción de una necesidad de capacitación urgente, pasando por los consabidos deseos de transformación constante de la organización.
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