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Bates: cómo implementar exitosamente un programa de e-learning
Fuente: eLearning Reports
“Para implementar exitosamente un programa de educación virtual en una organización, en primer lugar, debemos conocer y entender a los alumnos: quienes son ellos, por qué quieren tomar un curso de educación a distancia, desde dónde estudiarán (¿desde sus casas, desde sus trabajos o desde un campus local?), quién solventará económicamente sus estudios y cuánto pagarán por su formación”, señaló el Director de Educación a Distancia y Tecnologías de la University of British Columbia, Tony Bates, en el marco de una gira latinoamericana por Chile y Brasil.
“El segundo paso es construir un sólido sistema de apoyo al estudiante, que tenga en cuenta cómo son entregados los materiales de los cursos, quién desarrolla un seguimiento de los alumnos, quién los evalúa, y cómo se efectúan estas operaciones y la administración de los aprendices en un entorno remoto (registraciones, pagos de cuotas, acreditación). Un tercer aspecto a considerar consiste en decidir cuál es la mejor manera de desarrollar los materiales de aprendizaje. Mientras que la última cuestión a tener en cuenta reside en elaborar un plan comercial alrededor de todas estas decisiones, que debería incluir una valoración de la competencia, una evaluación sobre los gastos y beneficios, y un análisis sobre la predisposición de los aprendices a pagar por una propuesta educativa determinada”, subrayó Bates, que actualmente está desarrollando un programa de investigación en e-learning para la Universidad Abierta de Cataluña (UOC).
Consultado sobre los factores más influyentes que han permitido a la educación a distancia ocupar el lugar que tiene en el mundo académico, el especialista consideró que “la educación remota ha llevado al sector educativo en general a lograr mayores índices de calidad en el diseño de materiales de aprendizaje y en el soporte al alumno. Ha investigado profundamente cómo los estudiantes (particularmente los adultos) aprenden, y ha podido igualar y exceder a las ofertas educativas convencionales en lo que se refiere a calidad y a la relación costo-efectividad, teniendo como destinatario a un público mucho más difícil que el habitual”.
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