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Supranet, ¿el próximo paso de la interconexión?
Félix Socorro (Universidad Gran
Mariscal de Ayacucho)
Desde la aparición de Internet la visión
de la interconexión cambió radicalmente en el mundo
entero, se abrió una puerta tan grande que aún hoy
no ha sido posible medir el alcance que posee tan poderoso medio.
La red representa un verdadero medio interactivo que aún
no ha sido explotado en su totalidad.
Internet
representa la posibilidad de comunicarse a tiempo real acortando
las distancias con mucha rapidez, menor costo y mayor precisión
que el sistema telefónico, permite intercambiar datos, sonido
y video, genera una fuente alternativa de ingresos abriendo paso
a la economía virtual y crea altísima polémica
en cuanto a su libertad de contenido. Pese a ello la red representa
un verdadero medio interactivo que aún no ha sido explotado
en su totalidad.
Pero sin haber asimilado las ventajas y desventajas que posee la "gran
autopista de la información", el mundo de la informática
comenzó a hablar de una segunda versión denominada
Internet II, la cual inició sus actividades en 1999 en los
Estados Unidos.
Internet II está destinada exclusivamente a usos científicos
y tecnológicos, es la marca registrada de una organización
sin fines de lucro que cuenta con más de 300 universidades
y más noventa empresas, entre ellas Cisco Systems, Nortel
Networks, 3Com, AT&T, IBM, Microsoft, Sprint, MCI y muchas
organizaciones estatales norteamericanas.
Pero Internet II no existe para satisfacer las necesidades que
la Internet actual generó en las organizaciones y en sus
usuarios, las cuales aún no ha terminado por cubrir; como
ya se señaló las empresas e instituciones están
invirtiendo en ella con la finalidad de ampliar el conocimiento
científico y tecnológico, no el empresarial e individual
o, por lo menos, no ahora.
No obstante, cada día las empresas se encuentran más
interesadas en la interconexión que le ofrece la red, pero
esta se ha hecho tan insegura y vulnerable en los últimos
años que la aparición de hackers y virus ha motivado
a muchas firmas a restringir el uso de Internet y sus aplicaciones,
así como regular o evitar la utilización de la misma
para fines completamente informales como los chats y adquisiciones
libres de documento, programas, videos o música, hasta el
punto de impedir a través de políticas tales practicas.
Es posible encontrar artículos en la prensa o revistas destinados
a ofrecer datos estadísticos del tiempo que se pierde leyendo
los correos electrónicos, de lo frágil que pueden
ser algunos servidores y otros temas que desacreditan la confiabilidad
de tan importante herramienta tecnológica; así como
alimentan el deseo de adquirir algún hardware o software
diseñado para minimizar los riesgos.
Sin pretender alcanzar el nivel futurista de figuras como las de
Isaac Asimov o Julio Verne, es posible suponer la aparición
de una tercera versión de la red que esté destinada
a satisfacer las necesidades propias de las empresas modernas,
garantizando la confiabilidad, calidad, seguridad y confidencialidad
de los datos que ahí se manejen, una red a la cual sólo
tengan acceso aquellos cuya interrelación requiera la velocidad
que ofrece Internet II y la facilidad de la Internet tradicional,
pero sin que quede impune o en el anonimato el contenido de lo
que se publica, la violación de la privacidad o la infección
de sistemas a través de virus.
En la actualidad las empresas han desarrollado sus propias redes
privadas, también conocidas como Intranets, estas autopistas
internas facilitan la interconexión de las diferentes dependencias
de la empresa sin que puedan accederse desde afuera, salvo que
se posea un código especial que así lo permita. Las
Intranets facilitan la mensajería, flujo de información
y disponibilidad de la misma, pero solo benefician a quienes las
poseen, pues al final, si requieren realizar búsquedas ajenas
a lo que la empresa ofrece deben intentarlo por la red tradicional
y ello pone en riesgo a los servidores internos los cuales pueden
ser infectados con los virus que poseen algunos archivos en Internet
o facilitar el acceso de algún hacker.
Algunas organizaciones se han interconectado con sus sucursales,
filiales u oficinas externas; los bancos, centros asistenciales
y otros comercios han experimentado tales beneficios, permitiendo
a ciertos usuarios realizar algún tipo de transacciones,
incluso comprar y vender productos a través de sus sistemas,
pero de igual manera están expuestas a ser vulneradas por
entes externos (o internos) e infectadas por los virus que pululan
en la red sin poder establecer responsabilidades directas a quienes
lo hagan debido a la imposibilidad que existe para ello en algunos
casos.
Recientemente se ha observado la posibilidad de realizar transacciones
con terceros, principalmente en el ambiente financiero, aunque
limitadas a pagos o trasferencias; lo importante es que se está fortaleciendo
el concepto de cliente – proveedor (multi-cliente/multi-proveedor)
en el lenguaje informático, lo que otorga mayor peso gerencial
a la economía virtual orientada al enfoque administrativo.
Sin embargo aún tal situación no es suficiente para
satisfacer toda la demanda de servicios que en el futuro inmediato
se requerirán, ni igualan la seguridad aparente que poseen
las transacciones en vivo a las que estamos acostumbrados.
Pero ¿Qué ocurriría si existiera una red capaz
de interconectar de manera privada a un grupo importante de internautas
bajo un enfoque más amplio de cliente-proveedor? ¿Habría
mayor seguridad? ¿Se obtendría una confidencialidad
garantizada?
Hablar de una tercera versión de Internet catalogada como "privada" no
pareciera del todo comprensible, pues en la actualidad la red posee
un importante número de proveedores de servicios que cobran
por ello y por lo tanto no se está hablando de un servicio
público en el concepto estricto de la palabra, pero si se
compara a Internet con otros servicios que poseen libre acceso,
como la televisión, podría catalogarse como tal.
Así mismo, no sería nada nuevo el planteamiento si
se observa que el principio de privación ya lo posee la
Internet II, pues no todos pueden hacer uso de ella.
Tomando en cuenta las dos premisas anteriores, es prudente justificar
el planteamiento de la tercera versión de Internet haciendo
un símil con la televisión privada. Las televisoras
de libre acceso dominaron el mercado por mucho tiempo gracias al
impacto que representó su aparición, pero no siempre
lograron el más óptimo nivel de cobertura y en algunos
casos su señal es inexistente, aunque ofrecen un servicio
público los espacios son pagados por los patrocinantes quienes
saturan la programación de comerciales como estrategia para
captar o mantener a los clientes que ayudarán recuperar
la inversión que significa conservar su presencia en el
medio, la programación suele ser repetitiva aún cuando
se esfuerzan por mantenerse actualizadas. En medio de ese escenario
se crearon grandes imperios que todavía en el presente conservan
su vigencia, pero sin embargo, nada impidió el nacimiento
de la televisión privada por cable o satelital, una opción
paralela que permitiría tener acceso a esas estaciones de
televisión y a otros canales diversificando el entretenimiento
de teleexpectador, y aún cuando los costos operativos recayeron
en él, la disminución de comerciales, la variada
programación, la excelencia del servicio y la garantía
de poder exigir calidad lograron captar la atención de aquellos
que no ven satisfechas sus expectativas con las televisoras de
señal abierta; en la actualidad la televisión privada
representa un mercado en plena expansión para los inversionistas.
Basado en el ejemplo anterior, la tercera versión de Internet
representaría una opción privada donde la calidad,
confidencialidad, seguridad, confiabilidad y rapidez estarían
presentes permitiendo al usuario elegir y disfrutar de un servicio
sin que se vea sometido a los riesgos y abusos que representan
los hackers, spam, comerciales, pornografía y otros elementos
no autorizados, o de poco interés, que hoy en día
existen en Internet.
En esta nueva red el suscriptor no estaría solamente adquiriendo
el servicio de acceder a los contenidos preexistente, a las horas
navegación y a los buzones de correo electrónico;
estaría registrando su identidad como individuo lo que le
otorgaría personalidad natural o jurídica, cuya actuación
requerirá del respeto a una serie de requerimientos y exigencias
acordadas entre el proveedor y el cliente… ¿y eso
para qué?
En la medida que el comercio electrónico y la economía
digital avancen las restricciones se harán cada vez más
comunes en la Internet que hoy conocemos, los contenidos gratuitos
tenderán a desaparecer ante la necesidad de ofrecer verdadera
calidad a los clientes, así mismo las organizaciones encargadas
de evitar plagios y garantizar el derecho de autor poco a poco
irán adquiriendo mayor fuerza y peso para condicionar la
adquisición de documentos o desarrollos, esto originará nuevas
formas electrónicas de evasión y por ende una nueva
generación de hackers, lo que terminará alimentando
una mayor desconfianza en las transacciones que en la red se generen,
así como la perdida de interés en ella por parte
de los usuarios quienes se interesarán por opciones más
seguras.
Ante ese posible escenario se concretará el nacimiento de
Supranet, una red regulada de acceso condicionado, donde el usuario
poseerá no sólo la garantía de un servicio
de primera, cuya calidad y seguridad coincidan con el nivel de
confidencialidad que ha de tener la información, sino que
contará también con una identidad propia e intransferible,
comprometiéndose a cumplir y respetar una serie de normas
y exigencias de implicaciones jurídicas, concepto este que
dista mucho de lo planteado por Gartner en el año 2001 el
cual ofrece la denominación de Supranet a una tecnología
que pondría en plena integración los dispositivos
fijos, móviles y a las personas para el año 2010.
En Supranet las empresas ofertantes de bienes y servicios estarán
interconectadas con proveedores y clientes verdaderamente interesados
en ellas, así mismo las organizaciones mantendrán
una constante relación facilitando el comercio electrónico
con la misma tranquilidad que hoy en día lo ofrecen las
transacciones tradicionales. Si bien es cierto que su aparición
no impedirá las restricciones del uso de Internet en las
oficinas ni la desaparición de las políticas que
las regulan, no es menos cierto que ello servirá como un
punto de comparación que permitirá reevaluar las
limitaciones que sufre el servicio y reorientar su utilización
de manera más optima en las organizaciones.
El usuario de Supranet, a través de esa condición única
e intransferible, podrá autorizar o restringir el intercambio
de información en cualquiera de sus expresiones y será susceptible
de ser rastreado y sancionado de introducir en la nueva red cualquier
contenido o programa que pueda alterar, dañar o invadir
la seguridad o privacidad de los supranautas. Al igual que la televisión
privada se podrán determinar qué portales estarán
disponibles o no, se tendrá acceso a la información
que se desea y se podrá administrar con mayor exactitud
y facilidad que en la actualidad.
De poseer tales características la nueva red estaría
por encima de sus predecesoras, orientada a una sociedad interesada
en hacer un uso más conciente, seguro y útil de sus
ventajas, abierta a todos aquellos que se sientan interesados en
formar parte de una comunidad más organizada donde se practique
el concepto de cybergerencia; es por ello que se le ha denominado
Supranet.
Una tercera versión de Internet no hará desaparecer
a la que hoy conocemos, ambas coexistirán hasta que se desarrollen
nuevas y más avanzadas formas de comunicación. Esta
nueva red es un proyecto factible en una sociedad donde la interconexión
avanza inmensurablemente; donde la tecnología se ha convertido
en algo más que una simple herramienta y ha pasado a ser
una extensión del ser humano, pero tal desarrollo requiere
de un crecimiento programado y debidamente administrado para evitar
la anarquía y la impunidad; así como garantizar calidad,
seguridad y buen servicio, es por ello que la aparición
de Supranet será inevitable y al hacerlo superará cualquier
expectativa que pueda surgir de este artículo.
*Félix Socorro es Especialista en Gerencia, Licenciado en
Administración mención Recursos Humanos y Técnico
Superior Universitario en Gerencia. Ha sido Jefe y Gerente de Administración
de Recursos Humanos desde 1995, en empresas de Telecomunicaciones,
Consultoras y Compañías de Consumo Masivo. Actualmente
se desempeña como Director General de Recursos Humanos de
la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho, en Venezuela. Ha escrito
y publicado varios artículos y trabajos además de
ser conferencista a nivel nacional e internacional sobre sus contenidos,
entre ellos: El Zeitgeist Gerencial, La Filosofía TEA, Cybergerencia,
Las Organizaciones Horizontales (1º premio como ensayo), La
delgada linea mortal del profesional (en sus cuatro versiones),
Gerencia por Herencia y Gerencia Emocional, entre otros.
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