La revista digital de e-learning de América Latina Año 1 - Número 2 - Jueves 24 de Julio de 2008  

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¿Cómo elegir un curso on line?
Autor: Maria Teresa Lugo*

Algunos alertas para tener en cuenta a la hora de optar por la teleformación. ¿Qué características debe presentar un proyecto serio y confiable de educación a distancia por Internet?

Es creciente y optimista la oferta de cursos que se ofrecen a través de Internet, tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo. Sin embargo y como la otra cara de la misma moneda, es común y atinado el temor que genera iniciar, como alumno, un curso virtual. Existen dudas, incertidumbres, hasta desconfianza. Incluso se puede percibir que se entra en una "caja negra". "¿Que nos deparará el destino?", nos preguntamos. Pues bien, aportaremos algunas pistas para que el viaje no resulte un naufragio y, que como buenos navegantes, nos adentremos en nuevos rumbos, confiados y aventureros.

Pistas para llegar a Buen Puerto

El primer paso antes de iniciar el viaje, es tener en cuenta las condiciones del mar y el clima. Aquí encontramos de todo. En este mar de la Teleformación hallaremos instituciones que se crean exclusivamente para ofrecer e-learning (portales, empresas privadas, institutos virtuales, etc.), y universidades u otras instituciones educativas (institutos terciarios, de formación docente, colegios universitarios, etc.), con diversa tradición presencial, de distinta categoría y prestigio, tradicionales o sumamente innovadoras. Tendremos equipos de profesionales que, con excelencia en la oferta presencial, abordan proyectos de educación virtual. Aquí se agrupan pedagogos, informáticos, docentes, psicólogos, etc; provenientes de excelentes proyectos tradicionales, tanto de capacitación como de formación. Finalmente nos encontraremos con algunas personas, que con pocos medios y escasos recursos pedagógicos, se aventuran sin brújula ni ancla. Pero, tal como los navegantes, conocer estas cuestiones no nos alcanza para garantizar nuestro éxito. Ninguno de estos criterios nos indica que el proyecto de Teleformación ofrecido es de calidad. Ni siquiera el respaldo de una institución universitaria es suficiente. Hace falta otra mirada más integral y especifica, que haga foco en los criterios de calidad de la modalidad ofrecida.

Veamos de que se trata


En este apartado, la propuesta es evaluar los indicadores de éxito del e-learning, en esta ardua tarea de sortear obstáculos en el mar incierto de la formación continua:

a. Los materiales multimediales

En la Teleformación, la importancia del material que dispone el alumno es fundamental. Se trata del soporte del Conocimiento que va a adquirir. Y precisamente, a través del material como recurso, los expertos en contenido diseñan -en colaboración con los procesadores didácticos- el itinerario formativo. Un buen material en sinónimo de éxito. La autoría, así como el tratamiento didáctico, dan cuenta de un curso realizado seriamente. Estos materiales pueden ofrecerse en distintos formatos: papel, CD, videos, audio casetes, diskettes. No todos cumplen con los mismos objetivos. Para dar un ejemplo un curso que como único soporte ofrece Videos con clases expositivas, desaprovecha ampliamente las oportunidades de interacción que ofrece Internet. Un curso que solo disponga de bibliografía scanneada que se envía por correo electrónico, tampoco cumple con los requerimientos mínimos. Lo interesante es combinar los soportes en función de los objetivos del aprendizaje. Un video bien puede ser un recurso más que útil para trabajar un caso. También es importante saber el sistema de entrega del material que se ofrece. Saber en que tiempo le llega al alumno, con que sistema de correo y donde debe reclamar si no le llega.

b. Bibliografía Digitalizada

Un elemento importantísimo es saber fehacientemente como se entregará la bibliografía del curso. Por ejemplo: si se ofrecerán enlaces a Bibliotecas Digitales; si se dispondrá de material digitalizado, CD, etc; si se accederá a Bases de Datos en Internet; o si el Portal o Institución Virtual dispone de convenios con Bibliotecas digitales generales y especificas por temáticas. Es importante pensar a futuro y saber que el alumno (como adulto que necesita permanente formación) requiere, cuando termina el curso, disponer de material de consulta para impactar en su contexto profesional/ laboral.

c. Cuantos alumnos por tutor (Ratio tutor/ alumno)

Es crucial saber de cuántos alumnos se encargará cada tutor. Este es un dato que muchas veces no es público y sin embargo resulta decisivo para poder inferir el tipo de relación posible entre el tutor y los alumnos. Es evidente que si la proporción es de más de 60 alumnos por tutor, la atención que se les brindará será insuficiente y muy generalizada. Olvídense en una circunstancia así del trato personalizado y seguimiento individualizado. En base a la experiencia directa que hemos acumulado durante los últimos años, diremos que un tutor no debería tener mas de 50 alumnos a su cargo.

d. Tiempo de respuesta del tutor

Este es un dato fundamental a la hora de evaluar la propuesta. No debemos olvidar que la referencia de los alumnos virtuales es el tutor, incluso aunque exista relación entre los participantes. Es el tutor el que puede abrir o cerrar la puerta al conocimiento y a los aprendizajes que el alumno pretende lograr con su curso. En ocasiones, un pequeño retraso en responder puede provocar la desmotivación en los alumnos. En cuanto a tiempos ideales, diremos que estos no existen y que dependen de diversos factores (tipo de curso, tipo de alumno, etapa del proceso educativo, etc.). Sin embargo podríamos decir que, en términos generales, la respuesta del tutor siempre se debería realizar no mas allá de las 48 horas siguientes a recibir un mensaje. Este es un punto muy importante de satisfacción del alumno. Ante sus problemas siempre debe poder encontrar una rápida respuesta. En caso que el tutor no la tenga, es importante comunicar que esta averiguando la vía de resolución o que derivará la consulta a los canales correspondientes.

e. Evaluación y certificación

Este es un dato por demás significativo, ya que implicará que el esfuerzo realizado se transparente en una certificación o acreditación. En este sentido nos haremos las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de evaluación del aprendizaje se realiza? ¿Qué condiciones se deben cumplir para obtener la certificación de la aprobación final del curso?. ¿Que institución acredita los cursos? Estos requisitos deben estar explicitados y claramente señalados en el momento de la contratación del curso. Otras cuestiones referentes a si la evaluación es on-line o presencial, cantidad de exámenes, si se evalúa la participación en Foros, debates o Chat, si se contabilizan los progresos a través de actividades autocorrectivas, o qué tipo de devolución hará el profesor; tampoco deberían quedar fuera del análisis.

f. Mesa de ayuda técnica

Muchas propuestas existentes no cuentan con la famosa Mesa de ayuda. Aunque el destinatario del curso sea ducho en el manejo de las herramientas básicas de Internet, correo electrónico, etc., es probable que, en alguna ocasión, tenga un problema de conexión o con la configuración de los programas. Ni hablemos de aquellos usuarios que necesitan un apoyo para, en los primeros momentos, adjuntar un archivo a su mensaje de correo. Por lo tanto es necesario que una propuesta de Teleformación cuente con una línea de ayuda accesible, durante el mayor número de horas posible en el día, a fin de poder solucionar éstos problemas o cualquier otro que pudiese surgir.

g. Curso Introductorio a las Nuevas Tecnologías: una condición

Es sumamente importante que el Curso disponga, en forma optativa, de una propuesta de Curso Introductorio, muchas veces denominado Modulo 0 (puede ser presencial o virtual) para aquellos usuarios que lo necesiten. Esto hace que se pierda menos tiempo al comenzar el curso, ya que es habitual que en los primeros momentos de un curso de Teleformación, la Tecnología ocupe el lugar del Contenido a aprender. Para que el árbol no tape el bosque, es necesario despejar estos obstáculos. En segundo lugar es sabido que aún en usuarios avezados, es necesario un periodo de tiempo para la familiarización con el sistema y la metodología de cada plataforma. La propuesta de Teleformación debe tener previsto esta situación y dedicar varios días y actividades a ello. No debemos olvidar que, como en todas las cosas, son más los que abandonan que los que fracasan.

h. Demo

Es muy importante tener una prueba de cómo es el Entorno formativo con que se ofrecerá el curso. Un portal, o una institución virtual que no ofrezca demo de la propuesta genera desconfianza. Por otra parte esto posibilita reconocerse a uno mismo en situación (simulada) de aprendizaje virtual. Ahí, cada estudiante potencial verá si se siente a gusto, si necesita ayuda o quizás sólo un poco mas de tiempo.

i. Equipo de Profesores

Contar con el listado de profesores que dictan los cursos es un dato por demás importante. También saber si los autores de los materiales (expertos en contenidos) son los mismos que van a tutorear los cursos. Esto permitirá evaluar si el curso cubre las expectativas de cada persona. Sin embargo no siempre es recomendable que el experto en contenido sea el Tutor. Se necesitan competencias diferentes, que pueden no encontrarse en el mismo individuo. Otro dato relevante, y a veces difícil de constatar previamente, es la actitud proactiva que deben tener los tutores con los alumnos. Preguntas como si se limitan a responder dudas planteadas a través de preguntas de los alumnos, nos pueden orientar al respecto. Disponer de datos como si los tutores elaboran preguntas, proponen actividades, moderan los foros, presentan debates, convocan a los chats nos pueden dar buenas pistas.

A modo de cierre

Del problema a la oportunidad Como cierre quiero transmitir una idea en relación con uno de los problemas con que se enfrentan habitualmente los usuarios de las propuestas virtuales. Quizás una de los desafíos a encarar en la Teleformación, es como hacer para transformar el problema de la distancia en una oportunidad. Una propuesta de calidad se preocupará de fomentar la relación entre los participantes a través de foros de discusión, charlas en directo y trabajos en grupo para evitar la desmotivación y la angustia que la soledad provoca en los alumnos. En ocasiones, a los alumnos se les brinda una herramienta (habitualmente foro de discusión o lista de distribución) pero la participación queda a su propio criterios, sin una actividad claramente estructurada que de consistencia a esta interrelación Fomentar y orientar estas actividades, guiar los trabajos colaborativos, ayudar en la presentación y el intercambio de opiniones y de experiencias, puede ser un buen punto de apalancamiento que nos lleva por mejores rumbos. Nuestro barco, como nuestra educación, lo necesita.

*Maria Teresa Lugo es la Directora del Área Pedagógica del Campus Virtual www.ElPrincipe.com (Universidad Nacional de Tres de Febrero, Universidad Nacional de Córdoba, Universidad de Murcia, Georgetown University, Universidad de Congreso).


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Una propuesta de calidad se preocupará de fomentar la relación entre los participantes a través de foros de discusión, charlas en directo y trabajos en grupo, para evitar la desmotivación y la angustia que la soledad provoca en los alumnos.
 
Ni siquiera el respaldo de una institución universitaria nos indica que un proyecto de Teleformación es de calidad. Hace falta otra mirada más integral y especifica, que haga foco en los criterios de calidad de la modalidad ofrecida.