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¿Cómo elegir un curso on line?
Autor:
Maria Teresa Lugo*
Algunos alertas para tener en cuenta a la hora de optar por la teleformación. ¿Qué características debe presentar un proyecto serio y confiable de educación a distancia por Internet?
Es creciente y optimista la oferta de cursos que se ofrecen a través de Internet, tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo. Sin embargo y como la otra cara de la misma moneda, es común y atinado el temor que genera iniciar, como alumno, un curso virtual. Existen dudas, incertidumbres, hasta desconfianza. Incluso se puede percibir que se entra en una "caja negra". "¿Que nos deparará el destino?", nos preguntamos. Pues bien, aportaremos algunas pistas para que el viaje no resulte un naufragio y, que como buenos navegantes, nos adentremos en nuevos rumbos, confiados y aventureros.
Pistas para llegar a Buen Puerto
El primer
paso antes de iniciar el viaje, es tener en cuenta las condiciones
del mar y el clima. Aquí encontramos de todo. En este mar de la
Teleformación hallaremos instituciones que se crean exclusivamente
para ofrecer e-learning (portales, empresas privadas, institutos
virtuales, etc.), y universidades u otras instituciones educativas
(institutos terciarios, de formación docente, colegios universitarios,
etc.), con diversa tradición presencial, de distinta categoría y
prestigio, tradicionales o sumamente innovadoras. Tendremos equipos
de profesionales que, con excelencia en la oferta presencial, abordan
proyectos de educación virtual. Aquí se agrupan pedagogos, informáticos,
docentes, psicólogos, etc; provenientes de excelentes proyectos
tradicionales, tanto de capacitación como de formación. Finalmente
nos encontraremos con algunas personas, que con pocos medios y escasos
recursos pedagógicos, se aventuran sin brújula ni ancla. Pero, tal
como los navegantes, conocer estas cuestiones no nos alcanza para
garantizar nuestro éxito. Ninguno de estos criterios nos indica
que el proyecto de Teleformación ofrecido es de calidad. Ni siquiera
el respaldo de una institución universitaria es suficiente. Hace
falta otra mirada más integral y especifica, que haga foco en los
criterios de calidad de la modalidad ofrecida.
Veamos de que se trata
En este apartado, la propuesta es evaluar los indicadores de éxito
del e-learning, en esta ardua tarea de sortear obstáculos en el
mar incierto de la formación continua:
a. Los
materiales multimediales
En la
Teleformación, la importancia del material que dispone el alumno
es fundamental. Se trata del soporte del Conocimiento que va a adquirir.
Y precisamente, a través del material como recurso, los expertos
en contenido diseñan -en colaboración con los procesadores didácticos-
el itinerario formativo. Un buen material en sinónimo de éxito.
La autoría, así como el tratamiento didáctico, dan cuenta de un
curso realizado seriamente. Estos materiales pueden ofrecerse en
distintos formatos: papel, CD, videos, audio casetes, diskettes.
No todos cumplen con los mismos objetivos. Para dar un ejemplo un
curso que como único soporte ofrece Videos con clases expositivas,
desaprovecha ampliamente las oportunidades de interacción que ofrece
Internet. Un curso que solo disponga de bibliografía scanneada que
se envía por correo electrónico, tampoco cumple con los requerimientos
mínimos. Lo interesante es combinar los soportes en función de los
objetivos del aprendizaje. Un video bien puede ser un recurso más
que útil para trabajar un caso. También es importante saber el sistema
de entrega del material que se ofrece. Saber en que tiempo le llega
al alumno, con que sistema de correo y donde debe reclamar si no
le llega.
b. Bibliografía
Digitalizada
Un elemento
importantísimo es saber fehacientemente como se entregará la bibliografía
del curso. Por ejemplo: si se ofrecerán enlaces a Bibliotecas Digitales;
si se dispondrá de material digitalizado, CD, etc; si se accederá
a Bases de Datos en Internet; o si el Portal o Institución Virtual
dispone de convenios con Bibliotecas digitales generales y especificas
por temáticas. Es importante pensar a futuro y saber que el alumno
(como adulto que necesita permanente formación) requiere, cuando
termina el curso, disponer de material de consulta para impactar
en su contexto profesional/ laboral.
c. Cuantos
alumnos por tutor (Ratio tutor/ alumno)
Es crucial
saber de cuántos alumnos se encargará cada tutor. Este es un dato
que muchas veces no es público y sin embargo resulta decisivo para
poder inferir el tipo de relación posible entre el tutor y los alumnos.
Es evidente que si la proporción es de más de 60 alumnos por tutor,
la atención que se les brindará será insuficiente y muy generalizada.
Olvídense en una circunstancia así del trato personalizado y seguimiento
individualizado. En base a la experiencia directa que hemos acumulado
durante los últimos años, diremos que un tutor no debería tener
mas de 50 alumnos a su cargo.
d. Tiempo
de respuesta del tutor
Este
es un dato fundamental a la hora de evaluar la propuesta. No debemos
olvidar que la referencia de los alumnos virtuales es el tutor,
incluso aunque exista relación entre los participantes. Es el tutor
el que puede abrir o cerrar la puerta al conocimiento y a los aprendizajes
que el alumno pretende lograr con su curso. En ocasiones, un pequeño
retraso en responder puede provocar la desmotivación en los alumnos.
En cuanto a tiempos ideales, diremos que estos no existen y que
dependen de diversos factores (tipo de curso, tipo de alumno, etapa
del proceso educativo, etc.). Sin embargo podríamos decir que, en
términos generales, la respuesta del tutor siempre se debería realizar
no mas allá de las 48 horas siguientes a recibir un mensaje. Este
es un punto muy importante de satisfacción del alumno. Ante sus
problemas siempre debe poder encontrar una rápida respuesta. En
caso que el tutor no la tenga, es importante comunicar que esta
averiguando la vía de resolución o que derivará la consulta a los
canales correspondientes.
e. Evaluación
y certificación
Este
es un dato por demás significativo, ya que implicará que el esfuerzo
realizado se transparente en una certificación o acreditación. En
este sentido nos haremos las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de
evaluación del aprendizaje se realiza? ¿Qué condiciones se deben
cumplir para obtener la certificación de la aprobación final del
curso?. ¿Que institución acredita los cursos? Estos requisitos deben
estar explicitados y claramente señalados en el momento de la contratación
del curso. Otras cuestiones referentes a si la evaluación es on-line
o presencial, cantidad de exámenes, si se evalúa la participación
en Foros, debates o Chat, si se contabilizan los progresos a través
de actividades autocorrectivas, o qué tipo de devolución hará el
profesor; tampoco deberían quedar fuera del análisis.
f. Mesa
de ayuda técnica
Muchas
propuestas existentes no cuentan con la famosa Mesa de ayuda. Aunque
el destinatario del curso sea ducho en el manejo de las herramientas
básicas de Internet, correo electrónico, etc., es probable que,
en alguna ocasión, tenga un problema de conexión o con la configuración
de los programas. Ni hablemos de aquellos usuarios que necesitan
un apoyo para, en los primeros momentos, adjuntar un archivo a su
mensaje de correo. Por lo tanto es necesario que una propuesta de
Teleformación cuente con una línea de ayuda accesible, durante el
mayor número de horas posible en el día, a fin de poder solucionar
éstos problemas o cualquier otro que pudiese surgir.
g. Curso Introductorio a las Nuevas Tecnologías:
una condición
Es sumamente
importante que el Curso disponga, en forma optativa, de una propuesta
de Curso Introductorio, muchas veces denominado Modulo 0 (puede
ser presencial o virtual) para aquellos usuarios que lo necesiten.
Esto hace que se pierda menos tiempo al comenzar el curso, ya que
es habitual que en los primeros momentos de un curso de Teleformación,
la Tecnología ocupe el lugar del Contenido a aprender. Para que
el árbol no tape el bosque, es necesario despejar estos obstáculos.
En segundo lugar es sabido que aún en usuarios avezados, es necesario
un periodo de tiempo para la familiarización con el sistema y la
metodología de cada plataforma. La propuesta de Teleformación debe
tener previsto esta situación y dedicar varios días y actividades
a ello. No debemos olvidar que, como en todas las cosas, son más
los que abandonan que los que fracasan.
h. Demo
Es muy
importante tener una prueba de cómo es el Entorno formativo con
que se ofrecerá el curso. Un portal, o una institución virtual que
no ofrezca demo de la propuesta genera desconfianza. Por otra parte
esto posibilita reconocerse a uno mismo en situación (simulada)
de aprendizaje virtual. Ahí, cada estudiante potencial verá si se
siente a gusto, si necesita ayuda o quizás sólo un poco mas de tiempo.
i. Equipo
de Profesores
Contar
con el listado de profesores que dictan los cursos es un dato por
demás importante. También saber si los autores de los materiales
(expertos en contenidos) son los mismos que van a tutorear los cursos.
Esto permitirá evaluar si el curso cubre las expectativas de cada
persona. Sin embargo no siempre es recomendable que el experto en
contenido sea el Tutor. Se necesitan competencias diferentes, que
pueden no encontrarse en el mismo individuo. Otro dato relevante,
y a veces difícil de constatar previamente, es la actitud proactiva
que deben tener los tutores con los alumnos. Preguntas como si se
limitan a responder dudas planteadas a través de preguntas de los
alumnos, nos pueden orientar al respecto. Disponer de datos como
si los tutores elaboran preguntas, proponen actividades, moderan
los foros, presentan debates, convocan a los chats nos pueden dar
buenas pistas.
A modo de cierre
Del
problema a la oportunidad Como cierre quiero transmitir una idea
en relación con uno de los problemas con que se enfrentan habitualmente
los usuarios de las propuestas virtuales. Quizás una de los desafíos
a encarar en la Teleformación, es como hacer para transformar el
problema de la distancia en una oportunidad. Una propuesta de calidad
se preocupará de fomentar la relación entre los participantes a
través de foros de discusión, charlas en directo y trabajos en grupo
para evitar la desmotivación y la angustia que la soledad provoca
en los alumnos. En ocasiones, a los alumnos se les brinda una herramienta
(habitualmente foro de discusión o lista de distribución) pero la
participación queda a su propio criterios, sin una actividad claramente
estructurada que de consistencia a esta interrelación Fomentar y
orientar estas actividades, guiar los trabajos colaborativos, ayudar
en la presentación y el intercambio de opiniones y de experiencias,
puede ser un buen punto de apalancamiento que nos lleva por mejores
rumbos. Nuestro barco, como nuestra educación, lo necesita.
*Maria
Teresa Lugo es la Directora del Área Pedagógica del Campus Virtual
www.ElPrincipe.com
(Universidad Nacional de Tres de Febrero, Universidad Nacional de
Córdoba, Universidad de Murcia, Georgetown University, Universidad
de Congreso).
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