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Superando
fronteras tecnológicas
Autor:
Banco Mundial
Analizamos los instrumentos y
políticas necesarias para la adquisición de tecnología por
parte de las naciones, a partir de una síntesis de algunos
fragmentos del informe "Cerrando la brecha en educación y
tecnología".
El reciente
informe del Banco Mundial: "Cerrando la brecha en educación
y tecnología", hace referencia en su capítulo séptimo a los
instrumentos y políticas necesarias para la adquisición de
tecnologías. Durante su desarrollo, también evalúa el impacto
de las mismas en la productividad de las naciones y propone,
como un modelo de trabajo para entender la actual transición
tecnológica, una evolución en tres etapas: adopción, adaptación
y creación. Para ello el estudio clasifica a los países de
América Latina de acuerdo a estos tres criterios, y sugiere
políticas adecuadas para cada período.
"La
elección de políticas e instrumentos depende de los niveles
de logro tecnológico y educacional, de las condiciones y dotaciones
de un país", señala el informe elaborado por los especialistas
del organismo multilateral, para luego agregar que "la innovación
es un proceso que evoluciona con el tiempo".
Adopción
La
etapa de adopción se caracteriza por la existencia de instituciones
relacionadas con la innovación (incipientes y poco desarrolladas),
como universidades, centros de investigación, redes, bajos
niveles de mano de obra capacitada y, por lo general, reducidos
niveles de competencia en el mercado. Las empresas de ese
entorno dependen predominantemente de compañías extranjeras
para la oferta de nuevas innovaciones.
Es
común en esta etapa, y quizás incluso deseable, que las corporaciones
adopten tecnologías inferiores a las del nivel mundial. El
avance tecnológico es externo y la clave para mejorar la productividad
es la incorporación de estos avances en las empresas nacionales.
Haití, Guyana, Paraguay, Bolivia, Guatemala, Honduras, Ecuador
y Nicaragua se pueden clasificar como adoptadores. El acceso
a los mercados globales expone a estas empresas a nuevos productos
y contextos, lo que conduce a un proceso de imitación tecnológica.
Esta es la primera etapa hacia cualquier tipo de escalamiento.
Sin embargo, la adopción de tecnología es una actividad difícil
y conlleva numerosos costos. Incluso, la selección de la tecnología
correcta requiere tener la capacidad de reunir información
pertinente y tomar decisiones inteligentes.
Adaptación
Brasil,
Colombia, Costa Rica, Perú, El Salvador, Panamá y Venezuela
se encuentran en el siguiente grupo, donde las empresas comienzan
a hacer adaptaciones importantes de las tecnologías existentes
y a innovar respecto de procesos y productos. Con frecuencia,
estas mejoras reflejan la necesidad de aprovechar los recursos
locales o de modificar la tecnología para acomodarse a las
condiciones autóctonas. Generalmente, surge un impulso natural
de llevar la transición a esta etapa de adaptación cuando
las empresas intentan trasladarse de los mercados nacionales
a los de la exportación y cuando se ven expuestas a niveles
significativos de competitividad. La necesidad de conocimiento
se hace más especializada en esta etapa, como también el entorno
para la creación de políticas.
Creación
Las
empresas que han estado presentes en los mercados globales,
adaptando tecnologías existentes y vendiendo los productos
resultantes a un costo inferior al de sus competidores, encuentran
márgenes que se deterioran cuando llegan nuevos participantes
con menores salarios y se llevan parte de la participación
en el mercado. Para mantener su posición en los mercados globales
es necesario avanzar hacia la creación de nuevos productos
y procesos (lo que se facilita en gran medida gracias al conocimiento
adquirido), y la acumulación de capital, desde la etapa de
adaptación y exportación. Por parte de las empresas, es necesario
hacer grandes inversiones en actividad de investigación y
desarrollo a nivel nacional.
Como
es obvio, Estados Unidos y Japón llevan la delantera al resto
del mundo. Lo que vale la pena mencionar es que países recientemente
industrializados como Taiwán, Corea del Sur y Singapur también
se encuentran en este grupo. Por su parte Chile, México y,
en alguna medida, Uruguay y Argentina, están avanzando en
esa dirección, aunque no se pueden considerar completamente
ahí. A medida que los países se acercan a la frontera tecnológica,
la política de tecnología tiende a ser aún más compleja. Ahora,
el objetivo es estimular la creación de nuevas tecnologías.
Además de la apertura y expansión continua de la educación
y la IED, avanzar hacia la etapa de creación exige esfuerzos
para cultivar la creatividad a través de la investigación
y el desarrollo privados.
Cada
etapa requiere prioridades diferentes en las políticas a implementar
Para
los países que están más lejos de la frontera tecnológica,
la mejor política de tecnología simplemente es una sólida
política educativa, a saber, un impulso hacia la obtención
de un nivel referencial de educación primaria junto con una
política comercial abierta, y reformas en las telecomunicaciones
para sustentar las bases del desarrollo de las tecnologías
de la información y las comunicaciones. En esta etapa, es
necesario considerar la protección de la propiedad intelectual
(copyright) y de las marcas comerciales y de alguna forma,
la protección de las patentes, con el fin de facilitar la
transferencia tecnológica desde el extranjero.
Los países en la categoría siguiente, que han estado expuestos
a la etapa de aprendizaje y necesitan cambiar desde la adopción
a la adaptación con éxito, probablemente se beneficiarán con
las políticas de promoción de la inversión extranjera directa.
Éstas intentan reducir los efectos secundarios a través del
fortalecimiento del régimen institucional y las políticas
para fomentar la difusión de tecnología. Asimismo, deberán
implementar mejores sistemas de protección de las patentes
y los derechos de propiedad intelectual, además de desarrollar
completamente el sector de la TIC. Sería conveniente, también,
iniciar la investigación y el desarrollo del sector público.
Durante esta etapa se tendría que considerar el financiamiento
público de la investigación y el desarrollo privados, particularmente
a través de donaciones asignadas de manera competitiva.
Abordar
las limitaciones en relación con la oferta y la demanda que
enfrenta la difusión de tecnología a través del fortalecimiento
institucional es, de hecho, muy importante para los recién
llegados, quienes -según las normas actuales de la OMC- no
pueden practicar la política industrial de la manera en que
lo hicieron varias economías productivas de Asia del Este
en las décadas del sesenta y setenta. Para este grupo de países,
también se recomienda tratar el régimen de patentes y mantener
la congruencia con los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados
con el Comercio (DPIRC) a fin de mitigar los costos a corto
plazo en términos de una difusión más lenta y costos elevados.
La protección de las patentes probablemente tiene una utilidad
especial, ya que ayuda a profundizar los mercados tecnológicos
y de productos y facilita la inversión extranjera directa.
En definitiva, lo que se recomienda es el enfoque del sudeste
asiático: una abundancia de trabajadores con educación secundaria.
Para
terminar, en los países con mayor madurez tecnológica, se
justifica un énfasis en el aumento de la investigación y el
desarrollo privados, usando una combinación de incentivos
fiscales, subsidios y alguna provisión directa de investigación
básica, y la aplicación de regímenes de patentes, junto con
un sector de TIC avanzado para respaldar el desarrollo de
capacidades tecnológicas. En esta etapa, gran parte del avance
tecnológico es intangible y tácito, en lugar de codificado,
y por ello, adquieren importancia los temas relacionados con
la movilidad laboral y las redes cooperativas de empresas
e instituciones de mayor aprendizaje e investigación.
Un
marco coherente de investigación, desarrollo e innovación,
que dependa de la etapa en la que se encuentra, es esencial
para alcanzar con éxito la etapa de creación. Principalmente,
se deben coordinar de manera clara los incentivos que enfrentan
todos los actores, cosa que no ha sucedido en América Latina
y el Caribe.
Las
muestras del impacto de un sistema bien diseñado son claras:
los derechos de patente, el financiamiento público y el capital
humano, estimulan la investigación y el desarrollo privado.
Por su parte, la investigación y el desarrollo, tanto privados
como públicos, favorecen la creación de patentes nacionales
y transferencia de tecnología extranjera. Todo esto contribuye
a la acumulación de capital de conocimiento generado tanto
en el país como en el extranjero, y conduce a una mayor productividad.
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