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Las empresas españolas apuestan fuertemente por la formación online
Entrevista a Pablo Martín (Santillana Formación)
Con un mercado de casi 60 millones de euros al año, España representa una de las plazas más consolidadas del e-learning en Iberoamérica. Consultamos al responsable de estudios de mercado de Santillana Formación sobre las particularidades de la formación virtual corporativa española.

Las últimas mediciones del Observatorio Español de Internet y Santillana Formación han revelado una notable reactivación en la industria del e-learning en España. Una noticia que ha producido mucho interés entre las organizaciones latinoamericanas, a partir de los crecientes intercambios comerciales que se están produciendo entre ambos lados del Atlántico.
España vuelve a ser noticia en los medios especializados y para poder comprender las particularidades del impulso que está adquiriendo la formación online en este país, conversamos con el especialista español, Pablo Martín.
ELAL: ¿Qué papel desempeña la capacitación online en los procesos de capacitación de las empresas españolas?
Martín: Las empresas españolas de mayor tamaño están haciendo una apuesta decidida por la formación online, a la que dedican una proporción cada vez mayor de sus presupuestos de formación. De hecho, en torno al 90% de las grandes empresas españolas tienen iniciativas de formación virtual en marcha. Sin embargo, este crecimiento no oculta las dificultades de esta modalidad de formación entre las empresas de menor tamaño, más reacias a adoptar el e-learning como una opción más en sus planes de formación.
ELAL: ¿Qué áreas de las empresas españolas están más involucradas con esta modalidad?
Martín: La formación online en España es particularmente importante en dos áreas transversales de la organización como son la formación en idiomas y en ofimática.
Según el estudio sobre la implantación del e-learning en la administración pública y empresas españolas elaborado por la consultora Millward Brown para Santillana Formación, los contenidos más demandados son aquellos que tienen un vínculo más inmediato con el medio a través del que se ofrece la formación. Aquellos que tienen que ver con el ordenador o la red: ofimática, uso de aplicaciones informáticas, correo electrónico, Internet, etc. Esta apuesta minimiza mucho el riesgo de las organizaciones a la hora de escoger programas formativos de e-Learning.
A continuación están los idiomas, que se benefician notablemente de las posibilidades multimedia que permiten los ordenadores. Por último hay un gran volumen de mercado en los contenidos desarrollados a medida, donde el cliente precisa formación sobre un tema muy específico, a menudo proporcionando una parte del contenido en bruto.
ELAL: ¿Cómo desarrollan la interrelación entre esta modalidad y las demás instancias de formación corporativa las empresas españolas?
Martín: En el mercado español, como en el resto de Europa, comienza a tomar fuerza la idea de que el e-learning es una modalidad más de formación, que se puede combinar con las otras modalidades según las características del curso y de la audiencia. En general la formación online pura se reserva para colectivos dispersos o para formación transversal en toda la empresa, mientras que los modelos combinados buscan aprovechar las ventajas que cada metodología aporta a distintos aspectos del curso.
ELAL: ¿Las empresas españolas habitualmente tercerizan los desarrollos de e-learning en firmas especializadas?
Martín: La producción interna de contenidos es algo que sólo las mayores empresas se pueden permitir, y ni en estos casos está claro que justifique sus costes. Seguramente veremos cómo la tendencia a producir los propios contenidos sigue decreciendo a medida que la industria se afianza, en favor de subcontratar el diseño y producción de los contenidos. Además, en el caso del e-learning a los motivos habituales para subcontratar se añade que es una metodología todavía poco conocida, que implica importantes inversiones iniciales, y que se puede ofrecer un servicio en formato ASP de gran calidad que limita mucho el riesgo asumido por el comprador de formación.
Otra cosa totalmente distinta es la producción de contenidos a medida, en la que se juntan la fortaleza del cliente que es quién mejor conoce su industria y sus procedimientos, con la experiencia del proveedor, que puede diseñar mejor que nadie la manera óptima de comunicar esos contenidos a los empleados para que el aprovechamiento sea máximo.
ELAL: ¿A las empresas les interesa desarrollar acuerdos de provisión de contenidos con universidades?
Martín: La presencia de las universidades como proveedores de contenidos de e-learning para las empresas está poco desarrollada en España fuera del ámbito de los cursos de posgrado o especialización. En los cursos de posgrado online que se ofrecen al mercado corporativo existen iniciativas de calidad como el Instituto Universitario de Posgrado (IUP) que cuentan con el apoyo institucional de universidades públicas españolas.
ELAL: ¿Cuáles son las características en las que se concentran las empresas a la hora de contratar un proveedor de soluciones de e-learning?
Martín: A la hora de valorar a los proveedores de formación online, Santillana Formación ha encontrado que los criterios más utilizados suponen una combinación entre criterios tradicionales de industrias de servicios (implicación con el proyecto, flexibilidad del proveedor) y aquéllos que son específicos de propuestas de formación, como pueden ser la calidad y actualización del personal académico y de apoyo (formadores, tutores y expertos) o la eficacia de la acción formativa, que se mide principalmente a través de encuestas de satisfacción de usuarios.
ELAL: ¿Por qué cree que las empresas tienen más experiencia con programas de e-learning que la administración pública?
Martín: En general el mundo de la empresa es más dinámico y menos conservador que el de la Administración Pública, y la mayor implantación de la formación online en el ámbito corporativo se produce por las mismas razones que justifican una mayor penetración de muchas nuevas tecnologías entre las grandes empresas.
ELAL: ¿Por qué cree que las empresas y gobiernos locales españoles consideran un límite en torno al 40%, como porcentaje máximo de capacitación virtual dentro de una organización?
Martín: La formación online es una metodología más de formación, que tiene sus ventajas e inconvenientes. La idea de que es un sistema llamado a sustituir completamente a la formación presencial hace tiempo que se ha abandonado a favor de aproximaciones más realistas, como se trasluce de las conclusiones del estudio sobre la implantación del e-learning en la administración pública y empresas españolas, elaborado por la consultora Millward Brown.
Para obtener un rendimiento óptimo de un programa de formación virtual es preciso contar con contenidos de calidad, seleccionar los cursos y los colectivos de alumnos más adecuados para esta metodología y ofrecer una atención personalizada a los alumnos. No todos los programas de formación se pueden impartir online, bien por razones metodológicas o de coste. Desde esta perspectiva un límite del 40% de la formación parece un objetivo realista para la implantación del e-learning en las instituciones españolas.
ELAL: Frente a la situación de que las organizaciones españolas aprecian el e-learning como una metodología útil que puede complementar, pero nunca sustituir, a la formación presencial: ¿como evalúa el discurso de algunos representantes del sector que continúan presentando a la formación virtual como la panacea de la capacitación?
Martín: Ahora mismo es difícil encontrar a representantes del sector que sigan presentando a la formación virtual como la panacea de la capacitación. Esa idea se extendió con rapidez al comienzo de esta década, pero ha sido una de las cosas que más daño le ha hecho al e-learning pues ha generado expectativas que eran imposibles de cumplir. A día de hoy los actores del sector son conscientes del valor de la formación online y de los casos en los que está más indicada.
ELAL: ¿Qué herramientas tienen o criterios implementan hoy las empresas españolas para medir resultados y evaluar el impacto del e-learning en la organización?
Martín: La medición del impacto de cualquier programa de formación en la organización es un área muy compleja en la que no hay prácticas que permitan obtener conclusiones definitivas. Medir el ROI de la formación se ha transformado en el santo grial que el sector persigue continuamente. En general las empresas miden los resultados de los programas de evaluación por las encuestas a los alumnos y a sus responsables inmediatos, y en algunos casos muy concretos, como son la formación de la fuerza comercial, por el impacto de las acciones sobre los resultados de las ventas.
ELAL: ¿Las empresas consideran especialmente que las personas que buscan trabajo tengan experiencias previas en e-learning, dadas las habilidades que entrega esta metodología?
Martín: Cada modalidad de formación desarrolla habilidades específicas que son útiles en el entorno empresarial. No creo que las empresas filtren las solicitudes de trabajo según la modalidad de aprendizaje que siguió el candidato para realizar su formación, aunque valoren mucho el tener acceso a candidatos con disciplina personal, capaces de trabajar con autonomía y de marcarse objetivos claros y conseguirlos, y estas habilidades se desarrollan especialmente en la formación online.
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