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e-learning y los 7 pecados capitales
Fuente: Javier Martínez Aldanondo (GEC)*
Segundo pecado: El Tecnocentrismo, la tecnología por delante de las personas.
No tengo miedo de los ordenadores, tengo miedo de la falta de ordenadores. Isaac Asimov
Esta es la historia de una reunión de herramientas que intentaban arreglar sus problemas en una carpintería. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le dijo que renunciara. ¿La causa? ¡Hacía ruido! El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, ya que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque el tornillo aceptó también, pero pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato. La lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que se pasaba el día midiendo a los demás, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo y la tosca madera inicial se convirtió en un bonito mueble. Cuando la carpintería quedó vacía, tomó la palabra el serrucho. «Tenemos defectos, pero el carpintero ha trabajado con nuestras cualidades. Es lo que nos ha hecho valiosos». La asamblea encontró que el martillo era fuerte, el tornillo unía, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad
El tecnocentrismo es un hábito inconsciente y muy extendido que consiste en abordar los problemas desde la tecnología. He aquí una pregunta habitual ¿Es mejor el e-learning que la formación tradicional? He aquí otra pregunta igual de absurda relacionada con la historia anterior ¿Es recomendable la madera para hacer buenas mesas? Una de las conclusiones que se desprende de la historia es que lo más importante para hacer una mesa no es la madera, ni los clavos, el pegamento o las herramientas sino el carpintero. Aunque me regalasen toneladas de caoba, yo sería incapaz de hacer una mesa decente. Lo realmente importante del aprendizaje es que las personas aprendan a hacer aquello que necesitarán para hacer mejor su trabajo y lo de menos es la modalidad de aprendizaje o la tecnología empleada. La tecnología no resuelve nuestros problemas, no responde las preguntas, son las personas la que lo hacen. El mundo es posible sin tecnología, pero no lo es sin personas.
Creo que merece la pena precisar también el concepto de TICs porque hablamos con ligereza de Tecnologías de la INFORMACIÓN. En efecto, son de la INFORMACIÓN y no del conocimiento ni del aprendizaje, que es muy distinto. La información se transmite a través de las redes, el conocimiento a través de la educación, pero no de cualquier educación. Vivimos una época de adoración de la tecnología, se invierte mucho dinero en infraestructuras, en desarrollar nuevas tecnologías mas rápidas y potentes, incluso en desarrollar cursos, pero muy poco en innovar en lo relacionado con el aprendizaje. Y ya va siendo hora también de dejar de llamarlas NUEVAS tecnologías. Hace ya muchos años que conviven con nosotros.
Hasta hace poco, el aprendizaje formal era en 2D, plano, lineal y donde la transmisión de información se basaba en el texto (estudiar un libro, escribir en el examen). Sin embargo la vida es tridimensional, necesitamos los 5 sentidos para captarla en toda su amplitud y el lenguaje audiovisual tiene una riqueza y una potencia incomparables. Vemos la realidad a través del vídeo de nuestros ojos, escuchamos por el audio de los oídos, sentimos. Sin embargo la mayor parte de experiencias de e-learning se basan en textos, lecturas y ejercicios puramente intelectuales que por si fuera poco suelen estar bastante divorciados de la realidad. Casi todos los cursos presentan una estructura secuencial y obviamente para eso no hace falta la web.
Parece evidente que las TICs están cambiando nuestra forma de comunicarnos, de relacionarnos, de vivir (teléfono móvil, e-mail, messenger, asincronía, foros y listas de discusión) y pronto también la manera en la que aprenderemos. Estamos en contacto cada vez con más gente, en todo momento del día, de muchas maneras (voz, escritura, vídeo) en cualquier rincón del mundo, gente de diferentes países, culturas, valores. No se trata de esperar la llegada de la banda ancha, los móviles de 3ª generación o LMS más potentes, se trata de un enfoque antropocéntrico y no tecnocéntrico.
Más preguntas absurdas. ¿Es mejor una película por tener más efectos especiales o estar rodada en determinado sistema? ¿Depende la calidad de un libro de que su autor lo haya escrito a mano o utilizando un procesador de textos? Según la mayoría de expertos, el uso de tecnología en el ámbito de la educación va a tender hacia esos derroteros: “simulation is the killer application”. En palabras de John Daniel, rector de la Open University “Señoras y señores, las nuevas tecnologías son la respuesta. ¿Cual era la pregunta?”. El ser humano inventó la televisión y el cine como prolongación del sentido de la vista (llegar más allá de donde puedo ver), la radio y el teléfono (más allá de donde puedo oír y hablar), el coche, tren, avión para llegar más allá de donde llegan mis pies y el ordenador para llegar más allá de donde llega mi cerebro. Una Palm no es otra cosa que un cerebro portátil que me recuerda las reuniones que tengo o los teléfonos de mis clientes y contactos.
Recientemente me contaban una anécdota de un profesor que trató de impedir que un alumno usara la calculadora. La respuesta del alumno fue la siguiente: si me demuestras que eres capaz de hacer fuego con dos palos, apagaré la calculadora. Elocuente. La discusión no es si usar la calculadora o no, ya que forma parte de su vida, sino como usarla.
Si miramos hacia el futuro, la Generación X (juegos), la Generación Net (Internet) y la Generación Pulgar (SMS, mando a distancia) están acostumbradas a ser protagonistas activos de sus propias historias. El aprendizaje lineal tiene problemas con cerebros que han crecido en el hipertexto, en la no secuencialidad, en el PC y los juegos y en surfear en Internet. Escuchar es complicado y muchas veces aburrido. Por esa razón a los niños no les agrada el colegio, no por difícil sino porque se aburren. Cuando escuchas, es fácil distraerse, el cerebro vuela y uno se pone a pensar en otras cosas que le interesan o le preocupan. Y escuchar también es más cómodo, requiere mucho menos esfuerzo. Sin embargo, hacer es divertido. Cuando haces te involucras, lo que estás haciendo te pertenece, es algo tuyo. Cuando haces, tienes los 5 sentidos en ello, no te distraes ni te desconectas tan fácilmente. Pero al mismo tiempo hay que vencer la pereza, hay que esforzarse, hay que trabajar, nadie puede aprender por nosotros como nadie puede comer o dormir por nosotros. Es un fenómeno personal e intransferible.
Vivimos en un mundo que opera a una velocidad endiablada, cada vez deja menos tiempo para reflexionar y para el pensamiento crítico. Esto ocurre así, lo queramos o no y por tanto debemos hacer un esfuerzo especial para que la reflexión forme parte del aprendizaje.
La web es un gran medio de distribución de información pero no es el mejor medio para provocar experiencias, para practicar o experimentar. Por eso la mayoría de los juegos todavía vienen en CD Rom. Deberíamos emplear la tecnología sólo para aquellas cosas que no podemos hacer, o para hacer mejor las que ya hacemos. No hay otra justificación. La meta, por supuesto, no reside en saber cómo funciona Internet como no lo era el saber cómo funciona el coche o el teléfono móvil.
La realidad sin embargo es bastante obstinada. La mayoría de lo que tenemos hoy sigue siendo educación a distancia con tecnología (hoy web, ayer TV, vídeo, teléfono, fax, cintas de cassette, etc.). Pero a fin de cuentas, educación a distancia tradicional, los mismos principios que no han variado, otro paso más en la evolución natural de la educación a distancia. La tecnología no aporta nada pedagógicamente. Sin embargo la forma en que los adultos aprendimos ha cambiado y ya no va a volver aunque la educación formal no quiera darse por enterada.
Internet es un medio de comunicación y de socialización, pero en el fondo es una red de personas conectadas. Lo que cuentan son las personas, no las máquinas. Las máquinas no tienen poderes mágicos, no convierten noveles en expertos. Tenemos la posibilidad de apagarlas. Los bits pertenecen al mundo de los átomos y no al revés. No olvidemos que las tecnologías no pueden ofrecernos las metodologías para que las personas construyan conocimiento.
La mayoría de empresas piensan por ejemplo que las habilidades blandas no encajan en e-learning porque implican interacción humana, aunque a diario no hacemos más que utilizar tecnología para comunicarnos. Sin embargo, la mayoría de cursos presenciales sobre estos aspectos son realmente débiles. Yo hice en su momento un curso de inteligencia emocional donde jamás empaticé con nadie o un curso de dirección de reuniones donde en ningún momento dirigí reunión alguna. ¿Es eso efectividad? Si mi objetivo fuese hacer una película a partir de un best seller de Michael Crighton, y para ello proyectase cada página del libro en la pantalla del cine, cometería una barbaridad inconcebible. Hoy todos entendemos que la literatura es un mundo con sus características propias y el cine es otro totalmente distinto, con sus peculiaridades, ni mejor ni peores, simplemente diferentes. El cine permite sacar partido de las tecnologías, aunque ello no sea ninguna garantía de la calidad del producto final pero ese es otro tema.
Me pregunto ¿Qué sentido tiene disponer de una buena conexión de alta velocidad y reducir los costes para acceder a unos contenidos pobres y difícilmente transferibles al trabajo diario? ¿O acaso todos tenemos el coche más barato del mercado? ¿Y vivimos en la casa más barata? Como leía recientemente: “usability is not the issue but learnativity” no tanto usabilidad sino aprendizaje.
El ordenador es un “doing device”, un aparato para hacer cosas y no para pasar páginas ni para escuchar pasivamente. Para eso ya está la televisión que además te trata de dominar, te emite, te arremete, te deniega el control, apenas es interactiva y casi te “obliga” a cambiar de canal cada 10 segundos. La televisión emite lo que ella quiere que veas, no lo que tú quieres ver, es manipuladora y como defensa nació el zapping. Ante un ordenador es casi imposible dormirse, permanecer pasivos, es más difícil aburrirse. Incluso la postura en el asiento es diferente, es impensable usar un ordenador tumbado en un sofá. El PC nos invita a actuar, a hacer y tenemos el poder de elegir el camino que nos interesa, podemos decidir. Ahora bien, pulsar iconos no es sinónimo de Interactivo. La interactividad no está en el click sino en el think.
Aprender a través de un ordenador no tiene nada que ver con aprender en el aula, son medios diferentes que exigen enfoques diferentes. E-learning no significa leer en la pantalla del ordenador lo que antes leíamos en un papel. Ni multimedia (animaciones espectaculares, sonidos, imágenes, videos) es sinónimo de aprendizaje, ni la tecnología es capaz de inyectar el conocimiento como quien se pone una vacuna.
La tecnología no es la primera pregunta que debemos hacernos. Antes hay que pensar en qué objetivos tengo (de negocio), quien es mi audiencia, qué debe aprender, por qué debe aprenderlo y para hacer qué, cuál es el programa formativo y los recursos que les pueden ayudar (contenidos, expertos, herramientas de comunicación, etc.), cómo voy a diseñar ese programa y entonces, qué tecnología es la que mejor me ayuda a construir la solución. Aunque se ha repetido millones de veces, nunca se debe empezar un proyecto decidiendo el LMS que se va a usar.
La solución no es más tecnología, más ancho de banda, procesadores más rápidos. Tenemos que hacer lo que se necesita para la experiencia de aprendizaje sea efectiva, no lo que es fácil o barato. Y las tecnologías nos pueden prestar una inestimable ayuda en ese intento.
“El ordenador es un medio de expresión humana y si todavía no tiene sus Shakespeare, Miguel Angel o Einstein, pronto los tendrá” (Seymour Papert).
Tercer pecado: Infocentrismo, la información por delante de las personas. |