|

|
¿Cuándo es conveniente una solución de
e-learning?
Hernán Ramiro Pazmiño Santos
(Corporación Universitaria Minuto de Dios)*
Las experiencias de las universidades colombianas
generaron cierta madurez en torno a la educación virtual.
Sus conclusiones indican que se debería usufructuar las bondades
de las TIC en la planificación de los procesos de enseñanza.
En
las instituciones de educación superior (IES) ha despertado
una creciente inquietud por la aplicación de las NTIC en
sus procesos educativos. En mayor o menor grado, las universidades
se encuentran empeñadas en la implementación de las
mismas o en la investigación y observación de aquellas
organizaciones que ya se encuentran inmersas en estos procesos.
La revolución de la Internet ha dado un nuevo giro en la
forma de comunicación de las personas, permitiendo su acercamiento
y mediando en sus relaciones con el uso de diferentes herramientas
-en video, texto o sonido-, a partir de lo cual ya es posible palpar
de manera muy práctica el concepto de "Aldea Global".
La actividad educativa, obviamente no podía dejar de ser
tocada por esta revolución y sus aplicaciones -rápidamente-
han ido evolucionado con la oferta de una gran cantidad de herramientas,
cuyas características facilitan los procesos educativos,
tornándolos cada vez más atractivos, imprimiéndoles
una dosis de eficiencia y efectividad, y ofreciendo una flexibilidad
inusitada para quienes pueden acceder a las NTIC, convirtiéndolas
en herramientas fundamentales para nuestra Sociedad del Conocimiento.
Específicamente en Colombia, este "boom" tecnológico
ha acelerado la participación de las IES, emprendiendo proyectos
que en la mayoría de los casos no han sido formulados y más
bien han nacido la buena voluntad e inquietud de los docentes, lo
cual ha conducido en más de una ocasión a transitar
caminos errados, con las consiguientes pérdidas de tiempo
y recursos.
Quienes lo han hecho con más mesura y cabeza fría
han iniciado su caminar mediante la formulación de un proyecto,
definiendo misión visión y objetivos acordes con la
realidad y el medio al que afecta el proyecto educativo de la institución
y sus metas.
En la actualidad, las diversas experiencias de las universidades
colombianas han generado un cierto grado de "madurez"
en torno al tema de la denominada "Educación Virtual"
y sus conclusiones han determinado -en coincidencia con instituciones
de educación superior europeas y australianas, entre otras-
que se debería usufructuar las bondades de las TIC de manera
eficaz y eficiente, partiendo de una base pedagógica - comunicacional,
sumada a una cuidadosa y planificada administración de los
procesos.
Hablo de cierto grado de "madurez", en razón de
que todavía nada está escrito de manera definitiva
en cuanto esta modalidad, y aún en las altas esferas todavía
se discute si se trata o no una modalidad o si es una variante de
la educación a distancia. También encontramos debates
en cuanto al término mismo de la "Educación Virtual",
pues con razón se argumenta que la educación -sea
cual fuere su característica- no es virtual sino real. Usted
elige la forma pero siempre su formación será real.
Por lo cual más de un entendido en la materia sugiere denominarla
como "Educación por medios virtuales", extendiendo
la discusión que aún no ha llegado a su fin.
Apartándonos un poco de las discusiones teóricas,
al parecer también existe un acuerdo en las IES en torno
a las "facilidades" que pueden ofrecer las TIC's para
llegar con la educación superior a los puntos más
alejados y olvidados de nuestros países. Lo cual no deja
de ser un hermoso sueño, en tanto no se pueda dotar al menos
de la infraestructura de comunicaciones adecuada para brindar esta
oportunidad a aquellas personas que allí habitan. En este
punto surgen algunas preguntas como: Los estados de la región,
¿tienen la capacidad de hacerlo? ¿Cuánto tiempo
tardarán? Las personas que habitan estas zonas remotas están
en capacidad de adquirir un ordenador para optar por la nueva modalidad?
Observemos la realidad actual en estadísticas, según
los datos del portal Opinamos.com.
De un total de 522 millones de la población latinoamericana,
hasta el año 2001 existían 16,45 millones de habitantes
con acceso a Internet y se estima que hasta el año 2005 la
población que tendrá acceso será de 66,6 millones
de personas, lo cual indica una penetración del 3,2 %. Brasil
aporta la mayor población de internautas con el 59.6%, mientras
que en toda América Latina sólo el 2.8% de los hogares
tienen computador y apenas el 11.2% cuentan con línea telefónica,
a lo que debemos sumar el alto índice de pobreza.
Según los datos anteriores debemos preguntarnos si los estados
latinoamericanos serán capaces de incorporar la tecnología
como una solución a los graves problemas educativos que afronta
nuestra región, o si permitiremos que se constituya en una
nueva brecha de desarrollo al interior mismo de nuestros países
provocando un nuevo resquebrajamiento en nuestras sociedades, sepultándonos
cada vez más en la pobreza y el subdesarrollo.
Solo el tiempo nos mostrará y juzgará lo que hayamos
hecho o dejemos de hacer en beneficio de nuestra sociedad. Ya sea
como gobierno o empresa privada, todos tenemos la obligación
de aportar nuestro contingente en aras del progreso de nuestros
empobrecidos países. Quienes manejamos la tecnología
de una u otra forma, debemos comprometer nuestros esfuerzos con
el fin de ser partícipes de un futuro mejor para las nuevas
generaciones. Ojalá algún día dejemos de ser
tan inmediatistas y mezquinos frente al oscuro porvenir de la región,
preocupándonos únicamente de nuestro bienestar sin
pensar en que cada cosa que dejamos de hacer para el futuro es un
reafirmación del estancamiento de nuestros pueblos frente
a los países "desarrollados". De lo contrario,
continuaremos siendo sus graneros y botaderos.
*Hernán
Ramiro Pazmiño Santos es Tecnólogo en Sistemas por
la Universidad Israel (Quito Ecuador) e Ingeniero de Sistemas por
el Politécnico Grancolombiano (Bogotá, Colombia).
Actualmente se desempeña como Administrador de Servidores
y Coordinador de Educación Virtual de la Corporación
Universitaria Minuto de Dios.
|