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Crece
el respaldo a la educación virtual desde las universidades
Reportaje a José Manuel Berruecos Villalobos (UNAM, México)
El coordinador de la Universidad Abierta
y Educación a Distancia de la Universidad Nacional Autónoma
de México nos recibió en su despacho, para conversar
sobre la actualidad y el futuro del e-learning.
En
medio de la vorágine previa al lanzamiento del Centro de
Alta Tecnología en Educación a Distancia que la UNAM
está abriendo en Tlaxcala (México), José Manuel
Berruecos Villalobos, uno de los académicos más comprometidos
con la educación virtual latinoamericana, nos reveló
sus puntos de vista sobre lo que él considera la génesis
de una gran revolución educativa.
¿Cuál es la actualidad del e-learning en Latinoamérica?
Al ser una tecnología relativamente nueva, se están
empezando a desarrollar diferentes tendencias y formas de analizar
esta metodología, no solo en Latinoamérica, sino también
en diferentes partes del mundo. En general, percibimos un fuerte
respaldo hacia la educación virtual por parte de aquellas
universidades que en algún momento desarrollaron experiencias
de educación a distancia por otros métodos.
Siento que en América Latina hay distintos polos de desarrollo,
por ejemplo en Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia, Argentina,
Chile y Costa Rica. Estas experiencias pueden darnos un panorama,
pero no nos revelan quien está más desarrollado en
este tipo de competencias. Creo cada país de la región
(y no creo que sea distinto en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica
o la misma Open University de Inglaterra) tiene su particular forma
de realizar sus ofertas de educación virtual con éxito.
En México, por ejemplo, algunas universidades ya están
trabajando en la educación multimedia, con metodologías
electrónicas. Tal es el caso de la UNAM o las universidades
de Guadalajara, Nueva León, el Instituto Tecnológico
de Monterrey y la Veracruzana, entre otras.
Sin duda, estamos frente a los inicios de una gran revolución
educativa.
¿Qué planes tiene la UNAM a corto plazo en
materia de e-learning?
Este sistema de enseñanza se ha convertido en un programa
prioritario para la UNAM. De hecho, estamos inaugurando en este
mismo momento nuestro Centro de Alta Tecnología en Educación
a Distancia, en Tlaxcala.
La idea es preparar personal para el montaje de cursos; es decir:
expertos en contenidos, en cómputos, en diseño gráfico
y en diseño instruccional. Estos cursos se van a desarrollar
con talleres presenciales en algunos casos, pero también
van a estar disponibles on line, por lo que van a ser accesibles
para cualquier persona. Nuestra idea, con el lanzamiento de este
centro es apoyar primero a la UNAM, pero simultáneamente
a todas las universidades de América Latina a las que podamos
aportar nuestra colaboración.
La UNAM, junto con la Unión de Universidades de América
Latina, así como las instancias y asociaciones nacionales
e internacionales más importantes del área, contribuyen
y contribuirán a una mejor comprensión de los retos
de la educación y el desarrollo profesional en una era y
un mundo altamente globalizados.
¿Es conveniente que las universidades de la región
celebren alianzas relativas a programas de educación virtual?
Es muy importante, sobre todo para la vigilancia de los contenidos,
si es que deseamos evitar problemas de calidad, algo que puede darse
con relativa facilidad en cursos y diplomados sin un fuerte aval
académico. Precisamente, hace algunas semanas, en Miami,
se llevó acabo un encuentro de universidades, al que asistieron
48 rectores de Latinoamérica. Allí se destacó
la importancia de la educación a distancia y la colaboración
entre instituciones de educación superior.
En este sentido, debemos destacar la cooperación estratégica
entre la Unión Europea, los Estados Unidos y América
Latina, como garantía para el desarrollo pleno de la educación
a distancia. El e-learning puede ser un medio de unión y
cohesión entre las naciones.
¿El futuro de la universidad es el e-learning?
La universidad tiene que asistir a los sistemas escolarizados. Justamente,
en la UNAM -con cerca de 240.000 alumnos- hemos detectado que en
algunos sectores, los apoyos basados en Internet pueden ser de gran
utilidad para los alumnos, principalmente respecto de las materias
básicas de las diversas carreras.
Por otra parte, resulta imprescindible prestarle importancia a la
construcción de objetos de aprendizaje, esas pequeñas
células del conocimiento que en un momento dado puedan estar
incluidas en asignaturas que se dictan transversalmente dentro de
los programas curriculares de diferentes planes de estudio.
Otra de las prioridades reside en brindar apoyo a los egresados
y aquellos profesionales que necesitan de una actualización
permanente, aprovechando esta metodología de aprendizaje.
Al respecto, en la UNAM estamos pensando en cursos de especialización,
diplomados y maestrías, con orientaciones específicas.
Por un lado, se dice que el e-learning democratiza el saber, al
acercar el conocimiento a personas aisladas geográficamente
o con poca disponibilidad de tiempo; pero la brecha digital impide
que, en muchos casos, se efectivice esta mentada democratización.
¿Qué reflexión puede hacer al respecto?
Todas las generalizaciones tienen una buena cantidad de fallas dentro
de su esquema de tratar de encasillar todo en un solo concepto.
Respecto del e-learning, creo que hace posible una mayor difusión
de programas educativos y de la cultura. Pero no debemos ignorar
que en esta apertura se puede perder la hetogeneidad propia de la
región. Entonces, se llegaría a un conocimiento muy
democratizado, pero al mismo tiempo muy homogéneo. Tenemos
que procurar mantener los programas en los contextos regionales,
con los valores propios de nuestra cultura.
Frente a la brecha tecnológica, en México hay un programa
gubernamental que tiene planeado abrir en todo el territorio mexicano
cerca de 20.000 centros comunitarios con computadoras, a disposición
del público. El objetivo es reducir la brecha digital, colocando
recursos tecnológicos a menos de 5 kilómetros de cualquier
población. La idea es que en pueblos o ciudades con más
de 3.000 habitantes exista al menos un centro con 20 computadoras.
Si a esto le sumamos el notable incremento de cibercafés,
la brecha podría superarse, siempre y cuando exista interés
del alumno por aprender.
De todos modos, a mí no me preocupa tanto la brecha tecnológica
de comprar computadoras, sino la que tiene que ver con introducir
los contenidos adecuados dentro de esas computadoras. Por lo tanto,
nuestra orientación profesional es la formación de
personal, que pueda darle sentido a la presencia de una computadora
en un pequeño pueblo de montaña.
José Manuel Berruecos es coordinador de la
Universidad Abierta y Educación a Distancia de la UNAM.
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