La revista digital de e-learning de América Latina Año 1 - Número 18 - Lunes 08 de Septiembre de 2008  

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e-Learning ocupacional
Juan Manuel Fuentes*

Analizamos la incidencia que tiene e-learning en la formación ocupacional, a través de las experiencias desarrolladas por el Servicio Andaluz de Empleo.

La convergencia de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), las telecomunicaciones y los contenidos multimedia están provocando profundas modificaciones sociales, que implica, por una parte, nuevas formas de gestión del conocimiento y constantes procesos de asimilación de nuevos conocimientos, así como de adaptación y readaptación de todos los subsistemas sociales a los continuos cambios.

Ante esta realidad, la Unión Europea, a partir de la Cumbre de Lisboa de marzo de 2000, puso en marcha la Iniciativa e-Learning con unos objetivos precisos en materia de educación y formación:

· Haber formado antes de que acabase el año 2002 a un número suficiente de profesores para permitirles utilizar Internet y recursos multimedia.

· Conseguir que las escuelas y los centros de formación se conviertan en centros locales de adquisición de conocimientos polivalentes.

· Adoptar un marco europeo que defina las nuevas competencias básicas que deban adquirirse mediante la educación y la formación permanentes.

· Evitar que siga ensanchándose la brecha entre quienes tienen acceso a los nuevos conocimientos y quienes no lo tienen.

· Un esfuerzo en equipamiento que lleve a que en el año 2004 haya una proporción entre 5-15 alumnos por ordenador.

· Esfuerzo de formación en todos los niveles: Debe llegar a convertirse en parte integrante de la formación inicial y continua de cada profesor y formador.

· Desarrollo de servicios y de contenidos multimedia de calidad.

· Desarrollo e interconexión de centros de adquisición de conocimientos.

En esta misma línea, el V Acuerdo de Concertación Social de Andalucía, en su apartado tercero "Sociedad del Conocimiento", recoge entre sus líneas de actuación para el periodo 2001-2004: "la difusión y ampliación del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la sociedad andaluza" y, concretamente, estimular el uso de Internet en los programas de formación para la población activa, con la finalidad de que adquieran los conocimientos necesarios en materia de las TIC.

Pero, estos programas formativos deben abordar, al menos, una doble visión de las TIC:

1. su aprendizaje para el desempeño de nuevas competencias profesionales (aprender las TIC);

2. su introducción en el proceso de enseñanza-aprendizaje como elemento metodológico, más que como recurso didáctico en sí (aprender con las TIC).

Por ello, debemos plantearnos la teleformación o e-learning como metodología que nos permita ir incorporando, en sus vertientes de contenido y de metodología, los constantes avances en las TIC, con un carácter de innovación constante que permita investigar y desarrollar con rigor sus posibilidades formativas a través de la acción, de la experimentación previamente diseñada.

Incidencia de la teleformación en la Formación Profesional Ocupacional

Una vez contextualizado el tema, cabe preguntarse qué es la teleformación y su incidencia en la Formación Profesional Ocupacional (FPO). El abanico de definiciones puede ser muy amplio, pero a nuestros efectos, entenderemos por teleformación aquella formación que se realiza en el ámbito de la educación a distancia mediante plataforma tecnológica soportada en Internet, que:

· combina distintos elementos multimedia, que permita una constante actualización de los contenidos y la utilización de recursos y materiales disponibles en otros servidores;

· proporciona diferentes vías de aprendizaje activo, pudiendo el alumno escoger su propio camino, su propio tiempo y lugar, su propio estilo de aprendizaje;

· fomenta aprendizajes de tipo interactivo y colaborativo en aula virtual;

· permite desarrollar, en un contexto de aula virtual, actividades de tipo sincrónico (formación presencial en cuanto que se producen contactos de todo el grupo aula en tiempo real) y de tipo asincrónico (la formación no presencial o contactos diferidos de carácter parcial o individualizado);

· posibilita un alto seguimiento del trabajo de los alumnos.

Dentro de la teleformación, es preciso diferenciar varios niveles de complejidad y riqueza, como:

· cursos por correspondencia que utilizan correo electrónico. El alumno recibe los libros y se comunica con el tutor vía correo electrónico;

· formación mejorada con la web. En ella, el formador crea páginas web con enlaces relevantes para la clase, normalmente como complemento a las clases presenciales. Ésta es una modalidad abierta y accesible que utiliza los recursos disponibles en Internet, pero de forma no integrada;

· plataformas de teleformación: son ambientes de aprendizaje virtuales en los que los alumnos encuentran todo aquello que necesitan para aprender.

Si nos centramos en el nivel de plataformas tecnológicas para teleformación, éstas deben constar al menos de:

· soporte o espacio formativo, que nos permita la actualización y gestión de los contenidos formativos, docencia y tutoría, evaluación y seguimiento de los aprendizajes, asesoramiento y supervisión pedagógica, control de calidad de la formación;

· soporte o espacio tecnológico: servidores de servicios Internet, servidores vídeo, aplicaciones multimedia, bases de datos, comunicaciones, soporte técnico y mantenimiento de los sistemas implementados. Debe tener unas características tecnológicas que garanticen en todo momento un nivel de funcionamiento óptimo;

· sistema de seguridad de control de los procesos formativos (política de seguridad, control de gestión y seguridad de las evaluaciones).

Perfil de los nuevos formadores


Parece evidente, por todo ello, que con esta nueva metodología, aplicada a la FPO en su modalidad semipresencial, se va a requerir una revisión de los perfiles profesionales de los formadores, de los programas formativos y de los equipamientos y medios didácticos.

Así, debemos contar con un equipo de profesionales, aparte del personal directivo y de administración, que atienda a la plataforma tecnológica, en general, y al desarrollo de cada acción en concreto, con funciones de:

· desarrollo de contenidos: desarrollo y actualización de los contenidos formativos de la especialidad y de actividades formativas complementarias y su integración en la web;

· asesoramiento y supervisión pedagógica en teleformación y control de calidad de la formación;

· tutorías, en cuanto al asesoramiento, seguimiento y control de los procesos formativos y apoyo a la formación de los alumnos;

· administración del sistema.

Sin embargo, en cualquier caso, asuman estos roles varios profesionales o uno sólo, lo cierto es que el formador ocupacional debe adquirir una serie de competencias profesionales que le doten de una calificación profesional adecuada a los actuales requerimientos que la influencia de las TIC ha traído a la formación. Parece que hay coincidencias en clasificar estas competencias en:

· competencias tecnológicas, que implica el dominio de herramientas informáticas tales como procesador de textos, bases de datos, aplicaciones multimedia, software de autor, aplicaciones de Internet, etc.

· competencias didácticas, que implica el conocimiento del aprendizaje adulto, selección y organización de contenidos, adecuación y utilización de recursos didácticos en el nuevo entorno, etc.

· competencias tutoriales, que impliquen habilidades de comunicación y dinamización de las herramientas de interacción de la plataforma (chat, foros, correo...), tareas de seguimiento del alumno a través de la administración del sistema, evaluación formativa a distancia, etc.

Resistencias a la teleformación

No obstante, hoy por hoy, la implantación de la teleformación, y concretamente en el ámbito de la FPO, se encuentra aún con algunas resistencias, como:

· se requiere conexión telefónica y unos requisitos de hardware y software en el equipo del alumno. No todos los centros de formación disponen de los medios técnicos adecuados para este tipo de formación;

· se requiere un buen diseño instruccional y una buena producción (la planificación y desarrollo de un curso mediante teleformación requiere más trabajo y tiempo que un curso presencial);

· se diseñan contenidos en teleformación como una simple digitalización de contenidos desarrollados en soporte papel;

· no todos los contenidos formativos y colectivos de alumnos tienen el mismo nivel de teleformabilidad;

· se requiere más esfuerzo por parte del formador, ya que no se dirige al alumno promedio, sino que va a recibir dudas diferentes de diferentes alumnos, a las que deberá dar respuesta adecuada (aumento de la ratio alumno-tutor y se amplia el ámbito geográfico);

· resistencias: miedo a perder el contacto humano al no verse físicamente con los formadores. Exige de los alumnos autodisciplina, regulación del tiempo. Se requiere un mayor esfuerzo por parte de los alumnos (un 40% más que en las clases presenciales). El abandono, al igual que en otras modalidades de educación a distancia puede ser alto.

Esta situación plantea una proyección de este tipo de metodología que pasa por combinar la modalidad formativa a distancia con la presencial e implica la coexistencia de la teleformación con la formación tradicional.

Ante este contexto, la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico, a través de la Dirección General de Formación Profesional Ocupacional, ha venido desarrollando, dentro de sus diferentes programas de FPO, acciones de teleformación que permitan impulsar esta nueva metodología de formación en nuestra Comunidad Autónoma. Estas acciones de teleformación de FPO en Andalucía se vienen desarrollando como:

· acciones de carácter semipresencial, dirigidas a especialidades consideradas teleformables;

· acciones para la mejora de la FPO que inciden tanto sobre estudios y acciones innovadoras sobre la teleformación, como sobre la formación de formadores de FPO en este ámbito metodológico.


*Juan Manuel Fuentes es el Director General de Formación del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), Andalucía, España.

Esta nota fue publicada originalmente en http://www.elearningeuropa.info

 


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