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“En México, el impacto de la educación virtual aún es reducido”
Reportaje a Jaime Ricardo Valenzuela González
“Son pocas las universidades mexicanas que cuentan con una infraestructura sólida para ofrecer programas serios de e-learning, y rara vez se emplean estándares que permitan asegurar un mínimo de calidad en los servicios educativos”, señaló un experto del TEC de Monterrey.
El gobierno mexicano tiene un fuerte interés en promover las iniciativas de e-learning, así como de emplearlo en diversos ámbitos de su competencia, como se observa en el portal e-Mexico. Al menos, así lo considera el especialista de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad Virtual del Instituto Tecnológico de Monterrey, Jaime Ricardo Valenzuela González.
Con motivo de su participación en la conferencia internacional Online Educa Madrid 2005, entrevistamos a este reconocido experto mexicano, para consultarlo sobre la actualidad de la educación virtual en México -y particularmente en el estado de Nuevo León-, sus mayores desafíos y el grado de observación de estándares por parte de las organizaciones mexicanas.
ELAL: ¿Qué importancia tiene la educación virtual en México y Nuevo León?
Valenzuela González: Poco a poco, se va reconociendo el potencial que la educación virtual va teniendo para resolver diversos problemas educativos. Es una forma de llevar programas a sitios de escasa o nula oferta de enseñanza, y de brindarlos dando flexibilidad a los participantes en tiempo y espacio. Esto es palpable en todo México y, en especial, en Nuevo León, que es uno de los estados más progresistas del país.
ELAL: ¿Cómo evaluaría el estado de la educación online en México en este momento?
Valenzuela González: Son pocas las instituciones de educación superior que cuentan con una infraestructura sólida para ofrecer programas serios de e-learning. Muchas universidades están incursionando en este terreno, pero proporcionalmente son pocas las que ofrecen programas virtuales en relación a todas las instituciones de educación superior que existen en el país.
La mayoría de las universidades que están incursionando en la modalidad de e-learning sólo ofrecen cursos aislados y su impacto es reducido. Sus incursiones son más el resultado de iniciativas individuales de algunos profesores, que una decisión estratégica de la alta dirección.
Fuera del ambiente universitario, existen diversas iniciativas dignas de ser mencionadas. Un ejemplo es la telesecundaria que, aunque no cae propiamente en el terreno del e-learning, merece ser destacada como un esfuerzo nacional de educación a distancia. Otro ejemplo es el desarrollo de Centros Comunitarios de Aprendizaje, una interesante propuesta para "proveer educación de calidad a comunidades de escasos recursos y geográficamente aisladas".
ELAL: ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrenta el e-learning en México?
Valenzuela González: Tal y como ocurre en muchos países de América Latina, una de las principales dificultades que tiene el e-learning es la brecha digital. El mismo gobierno de México señala que solo entre el 3 y el 5% de la población mexicana es usuaria de Internet, lo que contrasta con los demás países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), e incluso con otras naciones de América Latina. En cuanto al número de computadoras, se estima que hay alrededor de 6 millones, de las cuales están concentradas el 9,3%.
La brecha digital es un problema que se profundiza al interior del país. Así, por ejemplo, mientras que en la región Noroeste el 27% de sus cabeceras municipales tienen la posibilidad de acceso a Internet vía dial-up, en el Sur-Sureste este indicador es de alrededor de 4%.
Aunado a este problema, se agregan muchos otros que tienen que ver con cuestiones tecnológicas (limitado uso de conexiones de banda ancha), académicas (una enorme heterogeneidad de ofertas de programas educativos, sin estándares claros que permitan evaluar su calidad) o sociales (no se ha logrado ganar la credibilidad que tienen los sistemas presenciales).
El e-learning se perfila como una alternativa educativa de valor, pero su impacto es aún muy reducido y los recursos son escasos para poder apoyar más iniciativas en esta línea.
ELAL: ¿Qué medidas deberían tomarse desde los gobiernos de la región para hacer de esta modalidad una herramienta democratizadora de la educación?
Valenzuela González: La reducción de la brecha digital es un primer paso que habría que tomar como una condición necesaria, no suficiente, para democratizar la educación. Aunque en realidad, la auténtica democratización de la educación es algo mucho más complejo, que va más allá del e-learning o del uso de las TIC en educación.
ELAL: ¿Qué importancia tiene la observación de estándares para las organizaciones mexicanas?
Valenzuela González: No es posible hablar de calidad educativa sin hablar de estándares. En el terreno del e-learning, a pesar de que cada vez existe una mayor preocupación por los temas de calidad, en México rara vez se emplean estándares que permitan asegurar un mínimo de calidad en los servicios educativos.
Poco a poco, comienzan a aparecer algunos organismos de acreditación de programas de e-learning, pero sus procesos son muy cuestionables. Como caso concreto y a manera de ejemplo, se tiene un organismo denominado Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), el cual tiene entre muchas otras funciones, la de acreditar programas de postgrado dentro de un "padrón de excelencia".
El punto por subrayarse es que el CONACYT no ha reconocido aún a programas de postgrado que se ofrecen en la modalidad de e-learning, no porque estos programas estén siendo ofrecidos con una calidad pobre, sino simplemente porque los mecanismos de evaluación que existen en dicho organismo no están adecuados aún para evaluar a programas que se ofrecen en esa modalidad educativa.
ELAL: ¿Qué perspectivas le ve al e-learning en México?
Valenzuela González: Prometedoras. La experiencia que nosotros tenemos en la Universidad Virtual del Tecnológico de Monterrey nos deja ver muchas posibilidades. Anualmente llegamos a atender a más de 80 000 personas, con programas que van desde microcursos autodirigidos hasta cursos de maestría y doctorado con altos niveles de interacción. El potencial que el e-learning tiene en México es muy alto y se espera que se siga desarrollando.
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