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¿Cómo detectar las necesidades de capacitación
de una empresa?
Nicolás
Hellers
El entrenamiento de un equipo de trabajo supone
fuertes costos para una organización comercial, que sólo
se pueden considerar como inversión, cuando se lleva adelante
en forma idónea. Analizamos las medidas a implementar antes
de definir un proceso de formación, a través de la
experiencia de compañías líderes.
Cuando
una empresa decide desarrollar un proceso capacitación, está
actuando sobre el futuro de sus procesos productivos. Por lo tanto,
se trata de una decisión de negocios crucial, que no debe
ser tomada a la ligera.
Interpretar los requerimientos de actualización y
perfeccionamiento que tienen los recursos humanos de una compañía
y encontrar soluciones que se adecuen a sus necesidades comerciales,
suele ser un dolor de cabeza para muchos ejecutivos. Como en cualquier
otro ámbito de la vida humana, no existen las soluciones
mágicas o milagrosas, pero podemos orientarnos en este difícil
proceso a partir de la experiencia de algunas empresas líderes.
En la multinacional 3M, por ejemplo, las necesidades de cada empleado
se determinan gracias a una evaluación individual de contribuciones
y competencias, cuyos resultados conducen a un plan de desarrollo,
que no siempre deriva en un entrenamiento específico. Para
esta compañía, la capacitación es una sus actividades
tendientes a mejorar las habilidades y conocimientos de sus recursos
humanos, pero no la única.
La empresa deportiva Nike, en tanto, detecta los requerimientos
de capacitación de su fuerza laboral con una evaluación
de desempeño de todos los empleados, en la que se conocen
las competencias que están más bajas a nivel grupal.
En base a esos resultados, se elabora un plan anual de capacitación
para aquellas áreas que presentan mayores debilidades.
ADT Security Services identifica las necesidades de capacitación
por medio de un sistema de administración por fines específicos.
En octubre se crean los objetivos del nuevo año para cada
cargo, y en base a las necesidades que surgen de ellos se elabora
el plan para el próximo año fiscal, que dura desde
marzo hasta diciembre.
"En Rhein Chile hacemos un plan de detección, vemos
las debilidades y hacemos la capacitación en función
de eso. También hemos formado un comité para capacitar
en los temas que inquietan a los trabajadores, temas que no tienen
que ver directamente con la empresa pero que contribuyen con su
grupo familiar o crecimiento personal. Por ejemplo, hemos capacitado
a hijos y esposas en computación, gasfitería o electricidad
básica, y esto contribuye a disminuir un gasto extra que
pueda surgir en sus hogares", relata Pedro García Barahona,
subgerente de Recursos Humanos de la empresa.
Otras empresas hacen evaluaciones de desempeños tendientes
a determinar los requerimientos de actualización, a través
de reuniones especiales entre trabajadores y jefes. Otra modalidad
bastante implementada en las PYMES es la conversación directa
con las gerencias y jefaturas, que luego envían un informe
de cada área al directorio corporativo, para que éste
evalué las medidas a tomar.
En algunos casos, se asigna un presupuesto anual a cada unidad o
sector, en base a los resultados obtenidos durante el período
anterior, y cada área es la responsable de asignar esos recursos
a procesos de capacitación eficaces. De esta manera, cada
departamento, en base a las directrices estratégicas de la
empresa, hace su propio plan de trabajo, que luego tendrá
que ser supervisado por la gerencia de Recursos Humanos, en función
de la visión global que ésta tiene respecto de las
necesidades que tienen cada uno de los sectores que componen una
empresa, en procura de poder cumplir con sus objetivos comerciales.
Fuente consultada: entrevistas realizadas por el portal Chile Capacita.
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