| Las
NTIC y su relación con la educación
Autor:
Raúl Mura (Innovación "Educación & Desarrollo", www.ineduc.net)
Las nuevas tecnologías, con sus potentes
herramientas y las ventajas que presentan, desencadenaron un fenómeno
sin precedentes desde la invención de la imprenta. Una "revolución
pedagógica" que proyecta cambios sustanciales en las relaciones
docente alumno y entre alumnos; y en la organización de la educación.
Si
bien es cierto que a lo largo de los últimos siglos la humanidad
ha vivido etapas de sucesivos avances en la ciencia y la técnica,
uno de los fenómenos más trascendentes y distintivos
de nuestra época quizá sea, por su tenor y alcances,
la denominada "Revolución del Conocimiento".
Por
un lado, las Nuevas Tecnologías de la Información
y las Comunicaciones (NTIC), invaden los medios educacionales, comunicacionales
y empresariales. Y eso hace que, al mundo que conocemos tradicionalmente
("real"), se sumen los entornos "virtuales"
y de comunicaciones.
A su
vez, los mercados de bienes, de servicios y las finanzas se internacionalizan,
haciendo uso de la tecnología y operando sobre el ingente
caudal de información circulante. Nuevos conceptos de trabajo,
calidad y comunicación gestan transformaciones difíciles
de prever en las actividades económicas.
Y así
como la "Revolución del Conocimiento" está
transformando la economía, la política, la salud,
la cultura, el ocio, etc., también alcanza a la Educación:
"La educación se apoya cada vez más en principios
científicos y técnicos, tendiendo a identificarse
con un modelo tecnológico de información y comunicación".
(1)
También
se reconoce que "el progreso alcanzado en la última
década en las tecnologías para el aprendizaje, sobre
todo con las tecnologías de la información y de las
comunicaciones, aporta las bases para nuevas perspectivas del problemas
del aprendizaje". (2)
Para
analizar el impacto decisivo que este fenómeno está
produciendo en el mundo de la Educación -y a los efectos
de este trabajo-, se pueden distinguir tres tendencias centrales
que definen nuevas concepciones, estrategias, modelos de trabajo,
prácticas y aplicaciones; tanto a nivel institucional como
de sus actores individuales:
a) La centralidad de las NTIC como soporte propagador de conocimiento
e información en general, por encima de los obstáculos
de tiempo y espacio;
b) La multiplicación de los medios o recursos que facilitan
y optimizan el acceso al conocimiento, a lo largo de su ciclo de
creación, transmisión, utilización;
c) El desafío de renovación permanente de los contenidos
a ser transmitidos, ante la vertiginosa generación y desactualización
del conocimiento;
d) Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación
y Tecnología Educativa
La
UNESCO, define a las NTIC como "el conjunto de disciplinas
científicas, tecnológicas, de ingeniería y
de técnicas de gestión utilizadas en el manejo y procesamiento
de la información, sus aplicaciones; las computadoras y su
interacción con hombres y máquinas; y los contenidos
asociados de carácter social, económico y cultural".
Podríamos
entender la anatomía de las NTIC como el resultado del avance
e integración creciente de la informática, las telecomunicaciones
y la microelectrónica. En primer lugar, se destaca la importancia
adquirida por la informática; que ha avanzado sensiblemente
en el procesamiento de datos por computadoras a lo largo de los
últimos cincuenta años.
Con
el avance de las telecomunicaciones (telefónicas y satelitales),
se fueron estableciendo redes remotas entre computadoras, lo cual
originó Internet. Gracias a la microelectrónica, las
computadoras (PC) llegan al mercado masivo en los años ochenta.
Todo ello, ha logrado a su vez a generalizar el uso de Internet
en la última década.
Las
nuevas redes de comunicación, tanto vía satélite,
cable, y fibra óptica, facilitan ya de forma casi perfecta
un grado óptimo de interacción entre emisor y receptor.
Esta interacción permite que el receptor vaya ajustando a
sus intereses los productos, servicios y contenidos que el emisor
le ofrece.
Teniendo
en cuenta su amplio espectro de aplicación, las NTIC son
empleadas masivamente para la elaboración, y recogida de
la información, así como para su almacenamiento, procesamiento,
mantenimiento, recuperación, presentación y difusión
a través de señales de naturaleza acústica,
óptica o electromagnética.
Las
principales ventajas que ofrecen, según Freeman y Soete,
serían:
a) Velocidad y precisión al procesar y transmitir información;
b) Enorme capacidad de almacenamiento;
c) Flexibilidad de organización, diseño, marketing
y administración;
d) Creación de redes al interior, entre organizaciones e
individuos;
e) Expansión de la información.
Las
NTIC afectan prácticamente todas las actividades humanas:
trabajo, salud, educación, tiempo libre, relaciones interpersonales
e institucionales. Pero a partir de aquí debemos diferenciar
las NTIC aplicadas a los distintos aspectos de la vida social, y
por otro lado, a las NTIC aplicadas a la Educación.
La
irrupción de las NTIC en el mundo de la educación,
con sus potentes herramientas y las ventajas que presentan, ha desencadenado
un fenómeno sin precedentes desde la invención de
la imprenta. Una "revolución pedagógica"
que proyecta cambios sustanciales en las relaciones docente alumno
y entre alumnos; y en la organización de la educación.
¿Cómo
se relacionan con la educación?
Las
NTIC en la Educación contribuyen a:
a) Facilitar el intercambio, estructuración y actualización
de contenidos;
b) Estandarizar actividades de apoyo;
c) Hacer más interesante el aprendizaje;
d) Optimizar y flexibilizar el tiempo de la enseñanza; Promover
la interactividad;
e) Hacer que el profesor se convierta en facilitador de aprendizajes.
En
un plano general, esta tendencia alcanza a todo aquello que conocemos
como educación formal y no formal. Por otra parte, y refiriéndonos
a la educación formal, también podemos observar cambios
específicos que se operan en los procesos de enseñanza
aprendizaje.
Con
el desarrollo y la aplicación de las NTIC en la enseñanza,
muchas Instituciones Educativas comienzan a desarrollar sistemas
no presenciales para sus ofertas de formación y capacitación,
basadas en plataformas digitales que se asientan en las redes de
comunicación o utilizando otras tecnologías, como
las videoconferencias satelitales.
Las
aulas o campus virtuales, a cuyos escenarios se accede conectándose
a una red de comunicaciones, dejan de ser recintos con interior,
frontera y exterior; convirtiéndose en espacios virtuales
en los cuales se desarrollan las diversas acciones educativas, proyectándose
a un público heterogéneo y disperso geográficamente.
El
docente, por ejemplo, puede proponerle a los alumnos ejercicios
prediseñados; controlar a la distancia lo que hacen dondequiera
que éstos estén en ese momento; corregirles interviniendo
en su pantalla; sugerirles ideas; motivarlos, etc. Todo ello en
un nuevo escenario, que no es físico sino electrónico.
En
este sentido, muchas Universidades, están creando campus
virtuales. Y han surgido Universidades especializadas en este entorno,
como la Universitá Oberta de Catalunya (España), el
Instituto Tecnológico de Monterrey (México), la Universidad
Virtual de Quilmes (Argentina), entre otras.
Se
prevé que durante los próximos años se multiplicarán
las iniciativas de este tipo y otra clase de agentes sociales (organizaciones
religiosas, instituciones internacionales o plurinacionales -como
la UE-, empresas multimedia, etc.) se incorporarán al proceso
de creación de los nuevos escenarios educativos.
También
debe destacarse que estas estrategias de enseñanza no presenciales
están siendo adoptadas por las Instituciones Educativas como
una respuesta para enfrentar problemáticas acuciantes, como
son la masividad, la carencia de recursos financieros, de infraestructura,
etc.
Las
NTIC aplicadas al campo pedagógico tienen como objeto racionalizar
los procesos educativos, mejorar los resultados del sistema escolar
y asegurar el acceso al mismo de grupos excluidos. Ahora bien, dentro
de esta misma finalidad también se deben reconocer a las
Tecnologías Educativas no vinculadas a las NTIC, con una
amplia trayectoria previa.
Según
Camacho Pérez (3) (1995), el espectacular desarrollo de nuevas
tecnologías y las exigencias de una sociedad cambiante han
alterado la clásica definición de la Tecnología
Educativa (TE) propuesta por Chadwick (1977) que aunaba: teoría
general de la comunicación, teoría general de sistemas
y psicología del aprendizaje.
Efectivamente,
hasta la irrupción de las NTIC, la TE fue desarrollando un
prolífico campo de conocimientos y experiencias. Fernández
Huerta (1988) define a la TE como un "sistema controlado de
transmisiones eficientes de mensajes didácticos mediante
el empleo de artificios o medios instrumentales con estrategias
bien delimitadas".
O bien,
según Gómez Herrera, "Forma sistemática
de diseñar, desarrollar y evaluar el proceso total de enseñanza
- aprendizaje, en términos de objetivos específicos,
basada en las investigaciones sobre el mecanismo de aprendizaje
y la comunicación, que aplicando una coordinación
de recursos humanos, metodológicos, instrumentales y ambientales
conduzca a una educación más eficaz".
Esta
última definición, más amplia y avanzada, muestra
el avance logrado en este campo en la actualidad. En este sentido,
las NTIC son un aporte invalorable a dicha finalidad. A partir de
aquí, nos referiremos a la TE y las NTIC en un enfoque integrado,
analizando los medios o recursos que globalmente ofrecen a los procesos
de aprendizaje.
En
efecto, como dice Blanco (4) (1993), "el progreso alcanzado
en la última década en las tecnologías para
el aprendizaje, sobre todo con las NTIC, aporta las bases para nuevas
perspectivas del problemas del aprendizaje". La integración
de las mismas a la educación, y especialmente al sistema
educativo formal constituye todo un desafío.
Dicho
desafío, según Escudero (5) (1995) remite a la necesidad
de adoptar un conjunto de criterios y principios para validar y
desarrollar desde un punto de vista educativo la influencia de las
nuevas tecnologías. Según este autor, la integración
a la educación formal podría pensarse a partir de
la aplicación de los "constructos piagetianos".
Es
decir, a través de un proceso complejo de asimilación
y acomodación entre las nuevas tecnologías y el sistema
escolar. Precisando que ha de ser este último el que ejerza
sobre aquel sus operaciones correspondientes de reconstrucción,
remodelando, a su vez, algunas de sus estructuras y esquemas de
funcionamiento.
El
desafío educativo del siglo XXI
Para
entender el fenómeno de la tecnología informática
en las escuelas partimos de profundizar en el concepto de tecnología
educativa. En 1984, la UNESCO formulaba una doble acepción
del concepto de tecnología educativa en los siguientes términos:
"Originalmente ha sido concebida como el uso para fines educativos
de los medios nacidos de la revolución de las comunicaciones,
como los medios audiovisuales, televisión, ordenadores y
otros tipos de "hardware" y "software". En un
nuevo y más amplio sentido, como el modo sistemático
de concebir, aplicar y evaluar el conjunto de procesos de enseñanza
y aprendizaje, teniendo en cuenta a la vez los recursos técnicos
y humanos y las interacciones entre ellos, como forma de obtener
una educación más efectiva". (6)
En
el marco de esta definición podemos citar a Narodowsky (2000),
que nos plantea la necesidad de reconocer dos polos sobre la infancia.
En uno de los polos, la "infancia hiperrealizada" de la
realidad virtual; en el otro, la "infancia desrealizada"
el de los marginales, excluidos, pauperizados y pobres.
En
el primer caso, el autor la plantea como la reflejada en el acceso
de los niños a la comprensión de los medios tecnológicos;
en particular de las nuevas tecnologías de la información
y de la comunicación; donde la realidad que viven en su infancia
es diferente a la clásica concepción de la pedagogía.
Los niños hoy manejan las computadoras personales, los videos
juegos a edades tempranas, "aprenden" a leer y a escribir
a través de las mismas; etc.; y, los adultos, muchas veces
no lo logran, y en su gran mayoría son considerados "analfabetos
tecnológicos"; por lo tanto ellos, no necesitaron pasar
por etapas y llegar a ser adultos para participar de esa experiencia;
en ese campo, al menos, no se manifiestan como heterónomos,
sino que el adulto es el que depende del niño y se invierte
la situación de poder que plantea la historia de la pedagogía.
En efecto, el niño hoy puede "absorver" desde un
CD un conjunto mayor de conocimientos que todo el que pueda "adquirir"
de su estadía escolarizante, los principales dispositivos
entran en crisis. El autor menciona a este grupo como Infancia Hiper-realizada,
tienen la capacidad de autorregulación frente al conocimiento
y responden a dispositivos no necesariamente manejados por los adultos.
Cabe
acotar lo expuesto por Sancho (1998) donde expone "Docentes
que afirman que el uso del ordenador deshumaniza la enseñanza,
sin darse cuenta que los artefactos que utilizan (desde el libro
a la pizarra), las tecnologías simbólicas que median
su comunicación con el alumnado o son parte substancial de
la misma (lenguaje, representaciones icónicas, el propio
contenido del currículum) y las tecnologías organizativas
(gestión y control del aprendizaje, disciplina,...) están
configurando su propia visión y relación con el mundo
y sus estudiantes. La pregunta que pocas veces se plantea es si
la tecnología más adecuada para responder a los problemas
actuales de la enseñanza es la escuela". (7)
El
segundo polo, la infancia des-realizada, es una infancia excluida
del acceso a Internet por carecer de recursos económicos
y el espacio de aprendizaje necesario para acceder a estos nuevos
dispositivos que plantea la sociedad del Siglo XXI, pero su concepto
de heterónomo tampoco se cumple; es autónoma dentro
de las posibilidades del orden construido de las cosas, la normalidad
de la nueva sociedad les da las condiciones para ello, vive en condiciones
extrema pobreza, se transforma por ese orden social imperante en
una "infancia violenta y marginada". Esta es la infancia
de la realidad real, pero ¿No existe un gran número
de estratos que se sitúan entre ambos extremos de la infancia
actual?.
Podemos
suponer que sí, el concepto de diversidad tan lejano en Comenius
a su Sociedad Contemporánea aparece como el discurso rector
en el reposicionamiento de la pedagogía para el Siglo XXI,
la necesaria actualización pasa por encontrar nuevos dispositivos
a los cuales puedan remitirnos desde la pedagogía.
Para
terminar me parece oportuno plantear la otra parte del problema
de la Infancia del Siglo XXI: "A la pedagogía moderna
parece acaecerle otro problema actual, además de la ya señalada
cuestión del fin de la infancia: lo relacionado con los contenidos
escolares. En un momento de explosión de la masa de conocimientos,
de fragmentación del poder de los especialistas y de mutación
en el ejercicio de la lectura a favor de la emergencia de modos
novedosos de tecnologización de la palabra, ¿es posible
entonces que este discurso se sostenga con los mismos dispositivos
que surgieron hace tantos años?". (Manolakis: 2002)
La
escuela, en su generalidad, como institución de nuestra sociedad,
desconoció el impacto de la tecnología en la cultura,
en lo que refiere a las nuevas maneras de operar y en el desconocimiento
de la misma por parte de los docentes, contenido en una buena justificación
teórica epistemológica, respecto de su carácter
de herramienta; ignoró el actuar tecnológico que implica
hoy, fundamentalmente, el conocimiento abierto a las velozmente
cambiantes condiciones.
En
otros casos, las computadoras son utilizadas como escenarios que
se trasladan de una escuela a otra para dar cuenta de nuevos y modernos
equipamientos o del incremento y renovación de la infraestructura,
sin estudiar o garantizar la existencia de soft para su utilización,
de enchufes o, mucho más simplemente, del pago en término
de la cuenta de la luz. Otras computadoras llegan desarmadas y se
desconoce cómo armarlas, se guardan bajo llave para que no
se roben o se inutilizan para que no se rompan. Pero nuestro análisis
no guarda relación directa y unívoca con una partida
presupuestaria que permita la incorporación de computadoras
en las aulas. Una escuela donde se desarrolle el pensamiento crítico
y creativo implica reconocer, desde la perspectiva del conocimiento,
que las prácticas rutinarias, descontextualizadas de los
problemas auténticos, difícilmente permitirán
el desarrollo de la capacidad de reflexión. (8)
Tanto
Litwin (1997) como Sancho (1998) coinciden en que el sistema educativo
debe reformular sus prácticas tratando de romper los ritos
y den cuenta del compromiso que asumen cotidianamente los docentes
a fin de que los alumnos aprendan en el turbulento escenario que
nos toca vivir actualmente, comprometidos en la recuperación
de una enseñanza solidaria en los difíciles contextos
de la práctica cotidiana.
Las
creencias de los docentes respecto de la tecnología le atribuyó
diferentes funciones aun cuando una de las prevalecientes tuvo relación
con la motivación por aprender; otra en cambio, la vinculó
con la resolución de los problemas de comprensión.
Ambas concepciones le asignan a la tecnología un papel positivo,
con un cierto aura de modernidad. Se crea tecnología para
la escuela y se planea o diseñan experiencias de enseñanza
en donde los docentes asumen el papel de "facilitadores"
de la experiencia. Esto genera una suerte de intermediación
en la que el papel fundamental en relación con la enseñanza
lo satisfacen los materiales creados para tal fin y los docentes
lo ponen a disposición de los alumnos. (9)
No
se trata de buscar que el rol del docente sea el de un especialista
en medios audiovisuales; sino de lograr que el proceder tecnológico
sea una forma de entender la profesionalidad pedagógica.
Dicho rol debe ser reconducido hacia la resolución de otras
dimensiones, tales como: el dominio por parte de los alumnos de
los códigos expresivos de los medios; la integración
de éstos en el proyecto de centro; la producción de
materiales (soportes lógicos) adaptados al contexto cercano;
la adaptación de los mismos a las diferentes realidades educativas;
generar en el profesorado usuario una actitud crítica y,
por lo tanto, renovadora en relación a los usos de los medios
en el aula.
Abordar
la innovación educativa desde este enfoque implica no tanto
asegurar la presencia de los medios en el aula como asumir su integración,
asignándoles funciones específicas, en los procesos
curriculares. La integración de los medios representa "una
propuesta de renovación y cambio en buen número de
concepciones educativas, y también en múltiples facetas
organizativas, funcionales y personales, metodológicas y
relacionales en nuestro sistema escolar" (Escudero: 1995).
Los profesores son sujetos activos y adultos que disponen de sus
propias maneras de entender la práctica y de llevarla a cabo;
de este modo, sus concepciones y habilidades profesionales conforman
el uso que hacen de distintos programas y medios educativos.
Una
concepción de la tecnología educativa integrada en
el desarrollo curricular transciende la tradicional perspectiva
instrumental. Desde la decisión sobre dónde situamos
la iniciativa del control y la puesta en marcha de los procesos
curriculares se establece el carácter participativo o inducido
de las acciones educativas. (10)
*Raúl Mura es especialista en Planificación
y Gestión de Políticas sociales por la Universidad
de Buenos Aires y Administrador Gubernamental por el Instituto Nacional
de la Administración Pública (UBA). Se desempeña
como Profesor Titular Interino en la Cátedra de Posgrado
del "Seminario de Sistemas de Educación Superior y Normativa
Universitaria" de la Carrera de Especialización en Administración
y Gestión Universitaria de la Escuela de Estudios Avanzados
de la Universidad Nacional de Catamarca. También ejerce la
docencia universitaria en las cátedras: "Reformas e
Innovaciones Educativas" y "Teorías y Tecnologías
de Gestión III" de la Carrera Licenciatura en Gestión
Educativa de la Universidad Nacional de Formosa. En esta casa de
altos estudios, actualmente es Coordinador General del "Programa
Nuevas Ofertas Académicas de Grado y Posgrado" y Director
de la carrera Licenciatura en Gestión Educativa.
Referencias:
(1) CAMACHO (1995).
(2) BLANCO (1994).
(3) CAMACHO (1995).
(4) BLANCO (1994).
(5) ESCUDERO (1995).
(6) Pons (1998:Página 5).
(7) Sancho (1998:Página 3).
(8) Litwin (1997:Página 5).
(9) Litwin (1997:Página 6).
(10) Pons (1998:Página 13).
Bibliografía
citada:
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